Méritos del bicampeón

Por: Fernando Zárate

Por: Fernando ZárateFestejar 50 años de vida de un club de futbol como el que tiene la Universidad Nacional Autónoma de México es materia de estudio por las siguientes consideraciones:

Desde el año 1990-91 no se había conseguido un título con tanto mérito para la máxima casa de estudios. Recordemos que desde hace algunos años habían dirigido al patronato y, por ende, al club de futbol personajes de la más baja calidad humana, sin metas, sin esfuerzo, sin garra, sin pasión, sin aventura, sin instinto estudiantil, sin ganas de ocuparse por lo deportivo y si en cambio el puro y maldito interés económico. A la cabeza de ellos destaca el Lic. Jímenez Espriu. La historia, los aficionados al futbol y las autoridades universitarias jamás permitirán tener tantas derrotas, tantos estadios vacíos, tan pocos deportistas y humanos que emergan de la universidad. Ese fue el primer mérito.

El rector, de la mano del nuevo patronato y de distintas autoridades, tuvo una mentalidad distinta, una mentalidad ganadora, cambiaron a sus dirigentes deportivos y regresaron a su alma mater, al mejor en estas circunstancias para guiar al club: Hugo Sánchez, el segundo mérito. La persona que en el ámbito futbolístico, ha sabido abrir paso a todos aquellos jugadores que han intentado triunfar en suelo ajeno. La persona que tuvo un sinnúmero de adversidades, entre ellas el racismo, quien silencio críticas e intentos de pretendidas superioridades con goles, con un número de pichichis que nadie más ha logrado. Su mentalidad, sus siempre insatisfechas ganas de triunfo, su forma de ver el futbol, y su forma de caminar por el césped, demuestran el carácter y la formación que le otorgó a los jóvenes, hoy promesas de nuestro futbol.

Tercer mérito: Pocos equipos han practicado el futbol que realmente merecemos los mexicanos. Entre ellos, se encuentran el Atlas de hace unos años con jóvenes promesas que desarrollaron un futbol impresionante, que por cierto, no se obtuvo el éxito de esos jóvenes que se esperaba. El América que llegó a las semifinales de la copa libertadores, tristemente eliminado por el Boca Juniors de Argentina, que posteriormente alzó el título. El Cruz Azul, en la misma justa, perdiendo en la final contra el mismo equipo que cavó la tumba del equipo azulcrema. Sin embargo, ninguno de ellos se alzó como campeón llevando a cabo ese mismo futbol, situación que logró el equipo de la universidad, culminando en serie de penales, demostrando por primera vez, la personalidad con la que esos jóvenes se enfrentaban al reto de su vida.

Cuarto mérito: Invariablemente, todos los campeones que han salido con la última sonrisa al alzar el trofeo de campeones, nunca en la historia del futbol mexicano, han repetido, nunca, han confirmado su superioridad. Popularmente se le denomina campeonitis, que más que gran inventiva demuestra gran trivialidad, que los Pumas dejaron atrás. En la jornada número cinco de la presente temporada, se situaban entre el penúltimo y último lugar de la tabla general. Los rumores corrían, los atavismos absurdos de los locutores se acrecentaban, la falta de su delantero estrella, solicitado por el equipo español Tenerife se evidenciaba, sin embargo, la estrategia y la recuperación fue pronta e infinita. Jugaron como equipo, destacaron por igual, portero, defensas, medios y delanteros. Cada jugador jugó un rol específico, no eran 11 jugadores únicamente. Fue un equipo de 20 jugadores, cada uno esperando la oportunidad de entrar a la cancha sea por cuestión táctica o por el resultado de una tarjeta preventiva. El lujo no era pararse en la cancha, sino hacerlo bien, cumpliendo determinadas funciones, y sólo así, ser campeón.

Que decir ahora del técnico quién hizo desarrollar un futbol merecedor de los unversitarios para ganar el primer título, recuperarse de haber sido el último lugar de la tabla general, haberse colocado como el último equipo para entrar a la liguilla, haber jugado en el último partido con el mayor número de jóvenes que sólo contaban con algunos minutos en primera división, y contra el equipo al que le había ganado el campeonato la anterior temporada, y ratificar su superioridad ante los equipos más fuertes de la temporada: el Atlas y el Monterrey, ambos, liquidados a domicilio.Desarrollar un futbol necesario para ganar el campeonato. Cuando debían jugar ofensivo, así lo hicieron. Se repusieron tanto en la semifinal como en la final de marcadores en contra. Cuando tenían que jugar defensivos, comportarse como los campeones y defender el título con oficio, serenidad y experiencia, así lo hicieron, se comportaron a la altura, se pusieron el overol de mineros y picaron piedra. Esos, los méritos de los Pumas, ahora, dad a cada quien lo que le corresponde.

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