Daño colateral

Puede que sea sólo un momento de explosión, puede que sea sólo un tropezón entre amigos, puede que sea la mano de los interesados en la silla presidencial del Barcelona, lo único que queda por...

Puede que sea sólo un momento de explosión, puede que sea sólo un tropezón entre amigos, puede que sea la mano de los interesados en la silla presidencial del Barcelona, lo único que queda por decir, es que andan buscando el camino incorrecto ya que por las urnas no le han podido quitar el puesto a Joan Laporta.

Para aquellos que desconocen del tema, esto no es nuevo. Desde que Sandro Rossell dejó el cargo en el club catalán, lo hizo con sólo una intención, poder dividir el plantel para apoderarse del poder y gobernar al Barcelona con el apoyo de varios pesos pesados en lo deportivo y político.

Lamentablemente, lo que ha dicho Samuel Eto';o es la puritita verdad. Sí existen dos bandos en la ciudad condal, aquellos que han desacreditado al Presidente Laporta y aquellos que han sido fieles con su trabajo.

Vamos al pasado, por mucho tiempo Rossell trabajó con Nike en Brasil y logró conocer a Ronaldinho, desde entonces se ha convertido en su mejor amigo ya que fue el responsable de su llegada al Barcelona apoyando la candidatura de Laporta. Ahora es el enemigo número uno del actual Presidente y "Dinho" es su sable para eliminar a todo rival.

Posiblemente es un juego interno, que entró, que no entró, que no quiso jugar. Muchas veces esto se hace para poder levantar el ánimo y no dejar que los jugadores se duerman. Pero a la larga, los únicos perjudicados son los trabajadores de 90 minutos. Los que se pasan jugando en la lluvia, el calor, la húmedad y el frío. Los jugadores reciben los golpes de interés creados para derrocar a un Presidente. Lo peor de todo, y conociendo las formas de Frank Rijkaard, me sorprende su actitud, utilizando los medios para lanzar comentarios que se deben arreglar internamente.

En todos lados existen personas que con el tiempo van perdiendo la honestidad y franqueza. Pasa en todos los niveles, los que terminan jugando en dos equipos pierden la credibilidad y hombría, la gente que no sabe reconocer códigos o secretos de vestuarios es gente con mala leche, y Samuel Eto’o no es así.

El "Alacrán" picó y con toda razón.

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