El inicio de un proceso

Sólo por hoy, me saldré un poco de Europa para platicar del inicio del proceso de Hugo Sánchez con la Selección. No se preocupen, no les daré mi opinión sobre lo que pasó ante Estados Unidos. A...

Sólo por hoy, me saldré un poco de Europa para platicar del inicio del proceso de Hugo Sánchez con la Selección. No se preocupen, no les daré mi opinión sobre lo que pasó ante Estados Unidos. A estas alturas ya habrán oído otras voces, habrán leído otras notas y habrán sacado sus propias conclusiones.

En este trabajo, es inevitable involucrarse con la Selección. Todos queremos que gane y a todos nos duele cuando pierde. A mí ha tocado estar presente en el inicio de cuatro procesos. Cada uno ha tenido sus rasgos propios y hoy quería contarles mis experiencias en torno a ellos

Enrique Meza

Mi experiencia con el proceso del Ojitos Meza fue tan desagradable como los resultados del equipo. En aquel entonces yo empezaba como reportero en el Canal 40, y el primer partido del Tricolor que me tocó cubrir fue un México-Jamaica, que ganaron los nuestros 4-0 con dos goles Borgetti y dos de De Nigris, que era la sensación por aquél entonces.

Contento por la victoria y emocionado por mi primera conferencia de prensa con la Selección, me senté en la sala, y en cuanto empezó la ronda de preguntas levanté la mano. "¿Señor Meza, nos podría decir qué le gustó del equipo y que no le gustó?", pregunté. La respuesta fue sorprendente y decepcionante: "No".

No me lo esperaba, y debo decir que, desde entonces, el ahora técnico del Pachuca no es uno de mis personajes favoritos. Aunque creo que, en realidad, no le perdono haber conformado la peor Selección mexicana de todos los tiempos. La del "Chima" Ruiz y el "Flaco" Macías, la de las derrotas contra Costa Rica y Honduras.

Precisamente antes de ese último partido, charlé unos segundos con Rafael Lebrija en la Federación sobre el mal momento del equipo. Lo que me dijo me sorprendió: "es que es muy terco, todos le hemos dicho que llame a otros jugadores, pero no escucha". Tres días después caería 3-1 con los catrachos y dejaría su puesto.

Javier Aguirre

Nunca tan desesperados, nunca tan optimistas. Una semana después, en el mismo edificio, era presentado Javier Aguirre. En el tiempo que llevo en este negocio nunca me ha tocado ver que la prensa le aplauda a un técnico al entrar a una sala. Eso pasó con Javier. Nos conquistó a todos con su franqueza y facilidad de palabra.

Llegó el día del partido contra Estados Unidos. México ganó 1-0, gol de Borgetti. Fue un equipo nuevo, lleno de esperanza, con los cruzazulinos finalistas de la Libertadores. Una vez más, el aplauso se repitió en la conferencia de prensa. Y otra vez fui yo el primero en preguntar. "¿Aliviado?", cuestioné. "No sabes cuánto", contestó Aguirre con una sonrisa.

El romance del ahora técnico del Atlético de Madrid y la prensa fue nunca visto. Perdimos con Estados Unidos en el Mundial y, aún así, nadie se metió con él. Fue el único que terminó un proceso sin críticas a sus espaldas.

Ricardo La Volpe

Me tocó entrevistarlo tres veces, y en las tres la plática se transformó en una clase de táctica. La Volpe es un técnico que cualquier periodista amaría. El único al que le preguntabas por un jugador y te contestaba, con toda honestidad, lo que pensaba, fuera bueno o malo.

No le gustaban las entrevistas, pero en cuanto empezaba a hablar era imposible pararlo. Me explicó a detalle por qué había preferido no llevar a Alberto Medina a las Olimpiadas ("Ìñiguez es parecido y Medina no estaba listo") y discutimos un buen rato porque él prefería a Omar Bravo sobre el "Kikín" Fonseca. Es un personaje difícil La Volpe, que fue perdiendo la calma mientras se fue acercando el Mundial. Mi última imagen de él con la Selección fue saliendo del estadio de Leipzig, furioso, con la cabeza abajo, no daban ganas de ponérsele enfrente.

Hugo Sánchez

A Hugo lo conocí en Pumas, en la temporada del Bicampeonato. Yo estaba encargado de hacer las crónicas de los universitarios, y cada vez que lo veía me comentaba algo sobre ellas. Lee todos los periódicos. Una vez me llamó cangrejo en una conferencia de prensa por pedir que cambiara a línea de 5 en un texto, aunque después me dijo que sí lo había contemplado.

Lo he entrevistado algunas veces y su cualidad más impresionante es su vehemencia. Cuando tiene un mensaje hace todo para que se entienda. Y es muy efectivo. "Yo puedo cambiar al futbol mexicano, y necesito que todos nos involucremos en el cambio", me dijo en una entrevista para la FIFA. Al final de la plática, yo estaba totalmente convencido.

Para terminar, les contaré una anécdota sobre esa entrevista. Yo estaba en Valencia para ver al Olympiacos de Nery, y mientras hablaba con Hugo se lo comenté. Me pidió que lo contactara con Castillo en caso de que su equipo ganara. Era emocionante, como ser parte de la historia. Lamentablemente perdió y no salió a la zona mixta. Ya pasaré a la posteridad en otra ocasión.

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