El ejemplo de Zacatepec

Desde que empecé a escribir columnas en Medio Tiempo, nunca había recibido tantos mensajes como la semana pasada. Los aficionados de Cruz Azul están realmente furiosos contra su Directiva y no...

Desde que empecé a escribir columnas en Medio Tiempo, nunca había recibido tantos mensajes como la semana pasada. Los aficionados de Cruz Azul están realmente furiosos contra su Directiva y no dejan pasar ninguna oportunidad para expresar su rabia por el caso Salvador Carmona.

En general, la sensación predominante en los mensajes es la impotencia. ¿Qué hacer en un caso así? ¿Es posible cambiar algo en el club que uno ama, o hay que conformarse con sufrir con cada derrota y enojarse con las malas decisiones?

En general, la respuesta es, como diría Hugo Sánchez, ajo y agua, pero en algunas partes del mundo, y ahora en México, los aficionados han tomado la iniciativa para cambiar las cosas, aunque sea saliéndose del orden establecido.

El primer caso se dio en Inglaterra en 2002, cuando el dueño del Wimbledon decidió mudar al equipo a Milton Keynes, 100 kilómetros al norte de su lugar de origen. Esta situación, tan común en nuestro país, causó una verdadera conmoción entre los fanáticos del club que, incapaces de hacer algo para impedir el cambio, decidieron crear su propio equipo, el AFC Wimbledon, que debió comenzar en la Séptima División de la Liga inglesa, en lugar de la segunda donde estaba la escuadra original.

Dos años más tarde, cuando el magnate estadounidense Malcolm Glazer compró al Manchester United, algunos de sus aficionados más tradicionales decidieron crear su propio club, el FC United, con la idea de "rescatar los valores originales del futbol y alejarse de su excesiva comercialización".

Ambos equipos han sido un éxito. Ya suman dos ascensos cada uno, tienen finanzas sanas y son controlados enteramente por aficionados, que toman todas sus decisiones en asambleas democráticas. En general, se han equivocado poco y están llevando a sus escuadras por el camino correcto.

Me imagino que habrá algunos que piensen que algo así no podría darse en México. Pues están equivocados. Para comprobarlo, sólo tienen que darse una vuelta por Zacatepec, una de las plazas más tradicionales y maltratadas del futbol de nuestro país en donde, después de muchos años de desastres, al fin se están haciendo las cosas bien.Cuando el enésimo equipo que ha pasado por el "Coruco" Díaz decidió mudarse y convertirse en Socio Águila, los aficionados cañeros dijeron basta. Hartos de promesas e informalidad, decidieron crear su propia escuadra, una que sintieran realmente en el corazón y que se quedará en la zona para siempre.

Así nació la Promotora Deportiva Zacatepec formada por miembros de la sociedad de la región, "gente del pueblo" como ellos mismos se denominan, con la idea de rescatar los valores y la historia de uno de los antiguos grandes mexicanos y de terminar con los años de abusos.

Un nuevo Zacatepec surgió entonces en la Tercera División, formado por jóvenes morelenses y con el apoyo de muchas de las figuras históricas del club. Además, se crearon cinco escuelas alrededor del estado y se ha involucrado a empresarios de la zona. El equipo está actualmente en la Semifinal nacional y buscará mañana en el "Coruco" recuperarse de un duro 3-0 recibido en Mérida.

Como en Inglaterra, los dueños del equipo son sus aficionados. La afiliación cuesta sólo 500 pesos y, para asegurarse de que no haya abusos, nadie puede tener más de 10 por ciento de las acciones. Los objetivos son tan ambiciosos como congruentes: ascender a Segunda División para 2008, a Primera "A "para 2011 y a Primera en 2016. Además de poco a poco contar con jugadores en las diversas selecciones menores del país en ese periodo.Por ello, más allá del resultado del partido de mañana, los aficionados de Zacatepec (que harán una gran entrada) ya llevan las de ganar. Consiguieron lo que muchos fanáticos sueñan, tener su propio equipo y no estar a expensas de las decisiones de los demás. Para más información, visiten la página www.zacatepecfutbol.com. (Gracias a Luis Riojas por la información).

P.D. Tras mi columna de la semana pasada, podría quedar la impresión que Roberto Velázquez es cruzazulino, cuando es uno de los Pumas más apasionados que conozco. Que valgan estas palabras como aclaración.

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