Cruyff, Hugo y las variantes

Estoy regresando de Inglaterra, el país donde se puede encontrar más literatura de futbol en el mundo. Los británicos son unos lectores compulsivos de libros de balompié, sus librerías están...

Estoy regresando de Inglaterra, el país donde se puede encontrar más literatura de futbol en el mundo. Los británicos son unos lectores compulsivos de libros de balompié, sus librerías están llenas de ellos y sus estrellas escriben biografías aunque en su carrera aún no haya pasado nada.

En este viaje compré un libro en donde se reproducen varias entrevistas a Johan Cruyff, un personaje que me fascina. Uno de los pocos jugadores en el mundo que, desde la cancha, era capaz de ordenar perfectamente a su equipo y que nunca renunció a sus ideales, ni en el terreno ni en el banquillo.

En estas entrevistas, el holandés explica a la perfección su sistema. Ese 4-3-3 con el que lo ganó todo. Para él está claro. El líbero y el centro delantero son los que lo controlan todo y llevan el flujo del equipo. Los extremos tienen que abrir la cancha lo más posible cuando tengan el balón y cerrarla cuando no.

La base defensiva es jugar lo más adelantado posible para que los jugadores no tengan que recorrer tanto terreno al regresar y no se cansen tan fácil. Y cuando recuperan la pelota, se la tienen que dar a los que saben con ella. Y triangular, por todos lados de la cancha. Cada vez que un jugador agarra la pelota debe tener a otros para ganar espacio.

Toque, toque y más toque. Y cuando no haya espacio, cambio de juego y a volver a empezar por otro lado. Un sistema complejo y estudiado que, además, depende de jugadores específicos. En sus equipos, Cruyff siempre tuvo a dos o tres futbolistas promedio, pero con las características necesarias para llenar sus posiciones tal como él las quería.

Eso me llevó a pensar en el 4-4-2 de Hugo Sánchez. Una de las principales críticas al técnico nacional tiene que ver con las variantes. Y cada vez que escucho ese término me muero de risa. Periodistas famosos lo usan como comodín, cuando realmente les da flojera o no son capaces de hacer un análisis serio. "Faltan variantes" dicen, y sonríen satisfechos.

¿Y eso qué quiere decir? ¿El sistema, los jugadores, hacer cambios durante el juego? ¿Falló la defensa? ¿La delantera? No se necesita saberlo porque las variantes son ese elixir mágico que le puede dar el triunfo a cualquier equipo en el mundo.

Cruyff no usa variantes, lo que quiera que esto sea. Su sistema y sus principios son inamovibles. Los jugadores eran los necesarios para cumplirlo a la perfección. Hacía cambios, por supuesto, porque sabía leer los partidos, pero muy pocas veces modificaba ese sistema táctico.

Con Pumas, el 4-4-2 de Hugo era, sobre todo al principio, mucho más complejo de lo que parecía. El ritmo del equipo se dividía en espacios de 15 minutos. Dependiendo del rival salía a ahogar o aguantaba. En defensa siempre se buscaba el dos a uno y en las bandas la idea era abrir lo más posible el terreno y ganar por velocidad.

Algunos jugadores triunfaron con ese sistema y después desaparecieron cuando dejaron el equipo. Trujillo, Lozano, Íñiguez Fonseca, Beltrán y Marioni alcanzaron su mejor nivel en esos Pumas y no lograron mantenerlo.

Después, el propio Hugo, ya sea porque se le fueron los asesores, o por las grillas internas, dejó esos detalles que hacían triunfar a su sistema. Los Pumas del final de la era Sánchez eran un equipo predecible, débil físicamente, que insistía en los centros al área y fallaba constantemente. Cruyff dice que, para que un equipo funcione, todos deben estar metidos a 100 por ciento, algo muy lejano a la realidad en ese entonces.

¿Qué está sucediendo en la Selección Nacional? Para mí es difícil saberlo porque, a diferencia de aquel periodo entre 2002 y 2005, donde seguí a Pumas hasta el punto de conocer todos sus detalles, estoy muy lejos del equipo nacional.

Pero sí me queda claro que ese 4-4-2 puede funcionar siempre y cuando Hugo sepa exactamente lo que hace y le ponga tanta atención al detalle como lo hizo en el pasado. Que ponga a los jugadores más útiles a su sistema y no a los que la prensa considere como los mejores.

Y no le haría mal echarse una platicada con Cruyff. El holandés es un verdadero maestro al que cualquiera le puede aprender. Y si no, por lo menos leer sus libros y reírse de quienes le digan que a su equipo le "hacen falta variantes".

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