El autosabotaje

Qué alegría lo que está pasando con la Selección de Futbol de Playa. Llegar a una Final en su primera participación en un Mundial es una hazaña increíble y algo de lo que realmente muy pocos...

Qué alegría lo que está pasando con la Selección de Futbol de Playa. Llegar a una Final en su primera participación en un Mundial es una hazaña increíble y algo de lo que realmente muy pocos pueden presumir.

Como de costumbre en una disciplina poco conocida, los jugadores se prepararon entre la indiferencia y no es sino ahora que los medios le han puesto atención y les están dando el lugar que se merecen.

Al ser el Mundial de Beach Soccer un evento organizado por FIFA, puedo decir que tuve un poco más de contacto con lo que pasaba con el equipo antes del torneo y entrevisté un par de veces a Ramón Raya. Del mismo modo, aquí en Medio Tiempo también se le dio el sitio que merecía desde el principio.

Y la verdad es que no me molesta que ahora haya otros medios que se subieran a la nota y empezaran a reconocer lo hecho por el Tricolor playero. Es totalmente normal, y parte de la agenda de los medios. A fin de cuentas, no mucha gente sabía de esta disciplina que aún no es muy difundida en el país.

Lo que sí me parece terrible es que antes del torneo, mucha gente en el país vaticinaba que el equipo recibiría 15 goles por partido e incluso le deseaba mala suerte. ¿Por qué? Es un misterio.

Un misterio, pero algo que sucede con más frecuencia de lo deseable en nuestro país. Y para muestra, un botón. En un partido amistoso, Estados Unidos anotó el gol del triunfo contra México en el último minuto. Yo estaba furioso y de pronto escuché que, detrás de mí, alguien se reía y decía "ehhh, lero lero, ya se los echaron otra vez".

Me voltee, de muy mal humor y le dije al tipo "¿tú de qué te ríes? ¿Eres gringo o qué?". Se hizo chiquito, chiquito, y terminó por irse. Esas cosas me sacan de quicio y no fue la primera vez ni la última que me tocó vivir algo así.

Siempre parece haber alguien que quiere que México pierda. Que se alegra con los fracasos y se burla de quienes los sufren. Es una mezcla de mecanismo de autodefensa y estrategia de autodestrucción. Mejor seguir siendo mediocres para siempre y no intentar ser mejores, para evitar los fracasos.

Cuando de pronto alguien se sale de la norma y gana, como lo que pasó alguna vez con Julio César Chávez, Ana Guevara, Fernando Valenzuela, la Sub-17 o este equipo de futbol de playa, entonces sí esos mismos personajes se van al Ángel y dicen "lo sabía, por fin alguien se destaca en esta bola de mediocres".

Por supuesto, ellos son también los primeros en decir "les dije que iban a perder", cuando esos mismos Campeones sufren un descalabro de algún tipo. Y vuelven a esa actitud de burla y autosuficiencia que tanto daño le hace a nuestro deporte y nuestro país.

Seguro que ustedes también conocen a gente así y estarán de acuerdo conmigo en que es mejor pasar de la indiferencia al entusiasmo, como sucedió con la Selección de Futbol de Playa, a la terrible actitud de criticar por molestar y autodestruirse de antemano.

Porque además, finalmente a nadie le conviene que nos vaya mal. Y, en un caso así, es mucho mejor sumar que dividir. Y si no tienen ganas de entusiasmarse de antemano, mejor no hagan caso y dejar en paz a los que sí tienen ganas de progresar.Opina de esta columna aquí.

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