¿Futbol de tercera?

Muchas veces los mexicanos no nos damos cuenta de lo que tenemos. Ya sea en el futbol como en otros ambientes de la vida, vivimos en la paradoja del "cómo México no hay dos" y la admiración...

Muchas veces los mexicanos no nos damos cuenta de lo que tenemos. Ya sea en el futbol como en otros ambientes de la vida, vivimos en la paradoja del "cómo México no hay dos" y la admiración excesiva hacia lo que se hace en otras partes del mundo.

Es inexplicable. Por lo menos en lo que al balompié se refiere, la verdad es que, en comparación con otras ligas del mundo, el campeonato de nuestro país tiene muy buen nivel. Y por eso fue francamente triste escuchar esta semana algunas de las declaraciones de personajes del medio futbolístico mexicano.

El primero fue Efraín Flores. Es verdad que el Santos de Brasil es un equipo legendario, que dominó el planeta futbolístico en los años sesenta y setenta. Pero de eso a anunciar a los cuatros vientos que era un honor enfrentar a una escuadra de tal prosapia y que su sueño era jugar en el mismo estadio que su ídolo Pelé, hay una gran diferencia.

¿Qué acaso Jorge Vergara no pregona a los cuatro vientos que las Chivas tienen que tener una filosofía ganadora en todas partes del mundo? Se le quiera o no, el dueño del Rebaño ha convertido a su equipo en un protagonista constante, capaz de ganar partidos en cualquier cancha de Sudamérica.

Por eso la paradoja de escuchar a su técnico es aún más triste. Con el nivel del equipo y sus resultados pasados era para que dijera "este Santos no es el de antaño, vamos a salir a ganar". Por lo menos, los jugadores entendieron el concepto y se pararon con autoridad en el Vila Belmiro. Perdieron, por mala suerte, pero demostraron que están para vencer a cualquiera.

Un día después, un presunto directivo del Real Madrid arremetió contra la Liga mexicana, calificándola de "un campeonato de tercera". Era el momento para que los protagonistas del futbol nacional salieran a defender lo suyo.

No fue así. A la mañana siguiente, Decio de María declaró, dudoso, "el campeonato mexicano no es de tercera, pero tampoco de primera". Más allá de si es cierto o no, ese no es el enfoque correcto para responder a la bravata de un personaje que, obviamente, no tenía la más remota idea del real nivel del campeonato nacional.

Porque además, cualquiera que siga con atención los campeonatos europeos se puede dar cuenta que, si bien los equipos poderosos mexicanos no están al nivel del Barcelona, Real Madrid, Chelsea, Arsenal o Inter, sí podrían competir sin problemas contra las escuadras de media Tabla de los campeonatos más importantes del mundo.

Para comprobarlo sólo basta echar un vistazo a lo que hacen nuestros jugadores en el extranjero. Antes de la lesión, Andrés Guardado era la figura del Deportivo. Los seguidores de Osasuna consideran que Carlos Vela ha sido el mejor del equipo en la temporada. Cuando falta Rafa Márquez el Barcelona sufre en defensa. Ni hablar de la importancia de Pável y Salcido en sus equipos. Hasta el Guille Franco es esencial en Villarreal.

A veces Hugo Sánchez y Jorge Vergara cansan con sus declaraciones bravuconas. Pero la verdad es que muchos otros actores de nuestro futbol están totalmente del otro lado del espectro. Siguen viviendo en un mundo en el que salimos a la cancha perdiendo uno a cero cuando jugamos contra equipos supuestamente más grandes.

Para muestra un último botón. Por increíble que parezca, en Europa se transmiten los partidos de la MLS. En canales de bajo perfil y en horarios horribles pero el aficionado de Estados Unidos puede ver los encuentros de sus equipos si viaja al otro lado del charco. Obviamente, a pesar de que la Liga mexicana es infinitamente superior, es imposible encontrar un juego en las televisoras más allá de América Latina.

¿No sería bueno que, aunque fuera gratis, los directivos pusieron un poco de atención en promocionar al futbol mexicano en el extranjero? Sin duda, nuestra Liga es una de las mejores de América Latina. Seguramente algún canal estaría dispuesto a transmitir sin pagar los partidos.

Así quizás nosotros mismos empecemos a entender que no hay que tenerle miedo a nadie, porque tenemos las armas para luchar con cualquiera. También evitaríamos las declaraciones de tristes personajes del futbol europeo, que no tienen idea de lo que hablan, y las aún más lamentables respuestas de los directivos que no saben defender lo que es suyo.

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