Los problemas de Hugo

México está a punto de quedar fuera de los Juegos Olímpicos. La derrota con Guatemala nos obliga a ganarle a Haití para pasar a la segunda ronda donde, si todo siguiera la lógica, enfrentaríamos a...

México está a punto de quedar fuera de los Juegos Olímpicos. La derrota con Guatemala nos obliga a ganarle a Haití para pasar a la segunda ronda donde, si todo siguiera la lógica, enfrentaríamos a Estados Unidos.

La verdad es que, viéndolo así, el calendario sigue pareciendo pan comido. No ganarle a los caribeños sería francamente ridículo e incluso, con lo que han mostrado los estadounidenses en el Preolímpico, en teoría México debería tener armas para ganarles. El problema, en realidad lo conocemos todos. A esta Selección le cuesta un trabajo enorme vencer a cualquiera, sea quien sea. Es un equipo sin imaginación, mentalmente muy frágil e incapaz de reponerse del menor contratiempo. Curiosamente, justo las características opuestas a las que tenía su técnico como jugador, e incluso sus Pumas de los tiempos del Bicampeonato.

Si México queda eliminado, la discusión no será, como en el pasado, sobre si la Sub-23 se convierte en una generación perdida, o el impacto que pueda tener en los jugadores. En realidad, tendrá que ver con la responsabilidad que tiene el técnico nacional en el fracaso y su continuidad al frente de la Selección Mayor. Ese ha sido en general, el problema de Hugo desde que tomó el cargo. Por su personalidad y sobre todo sus declaraciones antes de llegar al puesto, es él quien ha estado siempre en el centro del debate y no sus dirigidos, y eso en una Selección Nacional, es una invitación al desastre.

A Hugo lo conozco muy bien. Me tocó estar muy cerca de él durante su etapa al frente de los Pumas. Desde la tribuna del estadio de CU pude analizar sus capacidades tácticas y, en el trato directo con él, sus cualidades personales. Incluso, he hablado con él varias veces desde que tomó el cargo del seleccionado. Debo decir que me cae muy bien. Siempre ha sido realmente amable conmigo e incluso ha tenido gestos de nobleza. Además, sabe mucho más de futbol de lo que la gente cree, y tiene la cualidad de rodearse con gente que conoce más que él sobre las cosas que ignora.

Dicho esto, no soy un "Huguista" a ultranza. Creo que a los técnicos hay que juzgarlos por sus resultados y por las actuaciones de sus equipos dentro del terreno de juego. Y si bien con la Mayor las cosas van más o menos bien, la Sub-23 ha sido un desastre desde el inicio.Y además, me parece que el principal problema del técnico de la Selección tiene que ver con sus ambiciones y su manejo de relaciones públicas.

Cuando Ricardo La Volpe dirigía a la Selección, Hugo hizo una serie de declaraciones tan radicales como atrevidas sin pensar que, en caso de tomar el equipo, serían evidentemente usadas en su contra. Habló sobre ganar todos los partidos, sobre no convocar naturalizados, sobre ser Campeón de todas las competencias en las que jugaran sus equipos. Y ha cambiado el discurso. Todo esto es lógico: no se pueden ganar todos los encuentros, ni levantar la Copa en cada torneo, y si el Guille Franco está jugando como ahora, hay que convocarlo.

Es lógico, pero no es coherente con su discurso anterior. Y ahí está el problema. Por eso Hugo no tiene margen de maniobra. Si fuera otro técnico, la gente le tendría más paciencia. Pero él generó unas expectativas imposibles de cumplir y ahora está pagando las consecuencias. Y, del mismo modo, entiendo sus ganas de triunfar con la Sub-23, pero ¿no hubiera sido más lógico dejarle el trabajo a Jesús Ramírez? El técnico de las Selecciones Menores conoce a la perfección a esta generación y hubiera sufrido menos para sacarle provecho. Además, no hubiera sometido al entrenador mayor a la presión que está viviendo ahora.

Quiero pensar positivo. Le vamos a ganar a Haití y después a Estados Unidos. Estoy seguro que el equipo y el técnico tienen la capacidad para lograrlo. Pero en caso de no hacerlo, Hugo tiene que estar consciente de que estará entrando en su etapa más delicada de su carrera como técnico. Debe reconocer también que, en muy buena medida, fue él mismo quien se metió en esa situación y que, quizá, la salida no sea la que él esperaba al empezar la aventura.

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