Desmenuzando la Champions

Para esta columna me voy a salir un poco de lo habitual. Si han seguido un poco mis colaboraciones a lo largo del tiempo que llevo en Medio Tiempo sabrán que siempre trato de aterrizar en México...

Para esta columna me voy a salir un poco de lo habitual. Si han seguido un poco mis colaboraciones a lo largo del tiempo que llevo en Medio Tiempo sabrán que siempre trato de aterrizar en México lo que sucede en el extranjero. Pero esta vez, con las Semifinales de la Champions aún frescas, trataré de hacer un análisis táctico de los dos partidos.

No sería novedad decir que los dos partidos fueron los más intensos del año. Más el Liverpool-Chelsea, que en cierto sentido fue un duelo de igual a igual. En el Barcelona-Manchester, los catalanes dominaron de tal modo con su juego de pases cortos que, en general, el partido tuvo menos ritmo.Estas primeras series fueron, además, perfectas para eliminar los clichés. Se suponía que el duelo entre ingleses sería defensivo y que Diablos Rojos y culés saldrían a atacar a fondo. También que los duelos Messi-Ronaldo y Lampard-Gerrard definirían los juegos. O que el Manchester era muy superior al Barcelona. Todo resultó falso.

LIVERPOOL-CHELSEA

Me sorprendió la superioridad de los "Reds" y sigo sin entender por qué a Benítez se le tacha de defensivo. En realidad la gran diferencia entre ambos equipos tiene que ver con la calidad de los técnicos. Mientras el español acertaba en casi todo, Avram Grant parecía rebasado por las circunstancias.

En buena medida, la superioridad del local tuvo que ver con el trabajo en media cancha de Mascherano y Xavi Alonso, casi perfectos. Del magnífico Skrtel, quizá el central más rápido del mundo y de Fabio Aurelio, que cerró el camino por el costado derecho del ataque hasta su lesión.

Pero, sobre todo, porque la asfixiante presión de los Reds sofocó por completo a Joe Cole. Se habla mucho de Lampard en el Chelsea (que tampoco tuvo un gran partido), pero es en general Cole el que aporta desequilibrio e imaginación. En este caso el mediocampista, estorbado siempre por los contenciones rojos, nunca pudo hacer una diagonal, ni poner un pase decisivo.

Eso dejó la responsabilidad de la creación en Ballack, que se vio siempre obligado a buscar en largo a Drogba. El marfileño estuvo siempre en inferioridad ante los centrales y además, pasa por un bajo momento de forma –por las mismas razones que Eto’o, lo hablaremos más tarde- que se ve claramente en sus problemas por controlar y orientar el balón.

Entonces, ¿por qué no ganó el Liverpool? Primero, porque Gerrard no fue el de siempre. Aún sin jugar un mal partido, al creativo le faltó la claridad de otras veces incluso ante un Makelele que no salió en su mejor noche. Y después, porque el equipo no está a tope físicamente. El ejemplo perfecto es Babel, que se quedó sin gas después de 70 excelentes minutos y Kuyt, que sufre por mantener el ritmo saliendo tan atrás por la derecha.Tuvo que ver también un impresionante Cech y la lesión de Aurelio. Y ese fue el gran mérito de Avram Grant. Puso en la cancha a Kalou y abrió más a Malouda y empezó a jugar por las bandas. A partir de ahí el partido cambió y el Chelsea empezó a generar opciones. El gol, a pesar de todo, fue de una suerte increíble.

¿Qué podemos esperar de la vuelta? Un partido bastante parecido, tenso y con dominio del Liverpool. A pesar de que el resultado favoreció a los Blues, todavía confío en que el equipo de Benítez pueda ganar, aunque sea sólo para la gran diferencia entre los dos entrenadores.

BARCELONA-MANCHESTER UNITEDNo nos engañemos. De no ser por su falta de pegada, el equipo catalán debió ganar por lo menos 2-0. El Manchester jugó uno de sus peores partidos de la temporada. La clave estuvo en la posesión del balón. Sobre todo en el segundo tiempo, el local tuvo la pelota y equivocó poquísimos pases.

El Manchester, que suele sentirse cómodo recuperando unos 15 metros delante de su área y salir a gran velocidad, sufrió siempre con el juego de pressing de Xavi y Touré. Y el mejor ejemplo de sus problemas fue la cantidad de balones largos que tiró a Cristiano Ronaldo, algo totalmente fuera de lo común.

Hablando del portugués, estuvo claro que no fue su partido, ni el de Messi. Cuando un jugador tira tan mal un penal al principio del partido está claro que tiene mucha presión encima. Y a lo largo del juego, siempre se le vio demasiado revolucionado, exactamente como el año pasado contra el Milán.

En cuanto al argentino, tuvo un partido frustrante ante los excelentes Hargreaves y Carrick, reyes de la falta táctica. El hecho de que las referencias ofensivas del Barcelona fueran Deco -que llevaba meses sin jugar- e Iniesta, habla del poco peso que tuvo Leo.

Es cierto que Ferguson apostó por un partido de desgaste al poner en la cancha a dos recuperadores y al incansable pero limitado coreano Park, pero su equipo se vio, en general, rebasado por las circunstancias y poco creativo. Sólo baste decir que sería demasiado afirmar que Rooney y Tévez tocaron 10 balones cada uno.

¿Por qué no ganó el Barcelona? Porque no tiene imaginación ni pegada. Y no la tiene porque, desde hace un tiempo, Samuel Eto';o es un desastre. En medio de la crisis de los otros astros culés nadie habla del camerunés, que está teniendo un fin de temporada infame. Mi opinión es que la Copa de África le está pasando factura –al igual que a Drogba-. El miércoles volvió a fallar en la definición y no estuvo a la altura en la creación.

Mención especial merece Thierry Henry. Su entrada refrescó a un equipo que seguía sufriendo por falta de ideas. Intentó el disparo largo y busco la diagonal. Me pregunto qué hubiera pasado de estar en condiciones para iniciar.

La defensa del Barcelona no estuvo mal, a pesar de que, en suma, era mucho más lenta que el ataque del Manchester. Rafa tuvo un buen partido aunque el acertado planteamiento de Rijkaard de cerrar lo más posible las líneas para quitarle espacios al Manchester le impidió tirar sus famosos balones cruzados. Lástima que se perderá la vuelta.

¿Qué podemos esperar para la vuelta? El resultado no es tan bueno como parece para el Manchester. Sobre todo por lo que se vio en la cancha. Alex Ferguson anuncia que saldrá a atacar y que todo será distinto, pero me parece que si no lo hizo el miércoles fue porque no pudo, no por un planteamiento previo.

Si el Barcelona mantiene el control del balón, los Red Devils van a sufrir. Por supuesto, Ferguson tratará de impedirlo. Supongo que jugará con un 4-2-3-1 esta vez con Giggs y Anderson de inicio, para tratar de tener la pelota un poco más adelante. Va a ser muy interesante.

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas