Mirada a China

Desde hace una semana estoy en China. Vine por cuestiones personales, pero estar aquí me ha servido para ver cómo está el país antes de los Olímpicos. La verdad es que, más allá de los reportajes...

Desde hace una semana estoy en China. Vine por cuestiones personales, pero estar aquí me ha servido para ver cómo está el país antes de los Olímpicos. La verdad es que, más allá de los reportajes del "Furby", los mexicanos conocemos poco de lo que pasa en este país y ha sido una sorpresa para mí descubrirlo.

Sobra decir que los chinos están preparados para los Juegos. En los últimos años, el país se ha modernizado hasta un punto casi increíble. Todas las ciudades están en construcción, e incluso los pueblos están llenos de edificios.

En este momento estoy en Zhongshan, un lugar del que nunca había oído hablar y que no es ni siquiera la capital de su estado, y me encontré con una metrópolis modernísima, con hoteles de cinco estrellas y centros comerciales con todas las marcas occidentales.

Antes de eso estuve en Guangzhou, la capital de Cantón, y si en México nos preocupábamos por el segundo piso, no quiero pensar lo que dijeron los chinos. Muchas avenidas de la ciudad tienen esa característica y hay una que tiene ¡un tercer piso! Y aún así hay tráfico a todas horas.

Me tocó también el relevo de la antorcha en Hong Kong. Se esperaba que hubiera manifestaciones de protesta por el conflicto con el Tíbet, pero en general todo fue muy entusiasta. Los chinos están metidos en sus juegos y no tengo duda que serán un éxito.

Y serán un éxito sobre todo porque a pesar de todo, sigue siendo un estado muy controlado. La policía es rígida. A un amigo casi lo meten a la cárcel por tomar fotos de un palacio, yo tardé media hora en entrar porque revisaron hoja por hoja mi pasaporte para que no lo hubiera falsificado.

En realidad, los problemas serán para los extranjeros. Los chinos son muy amables y serviciales, pero no hablan ni jota de inglés. Además, tienen la molesta costumbre de decir a todo que sí, aunque no hayan entendido nada. No quiero pensar en los problemas que tendrán los visitantes y la prensa para tratar de moverse de un lado a otro.

Para quien el panorama no luce nada halagüeño es para México. Después de haber visto entrenar al equipo chino de clavados, mantengo mi pronóstico de que en estos juegos no ganaremos ninguna medalla. Simplemente no se ve cómo.

No tenemos ningún atleta que salga favorito a priori en su competencia, como solía pasar con Ana Guevara o Iridia Salazar. A duras penas podemos ambicionar un bronce en los sincronizados o el taekwondo, y esperar un milagro en la vela, la caminata y el remo. Fuera de eso, nada.

Y por eso creo que, pese a que serán unos buenos juegos, en México pasarán bastante desapercibidos. La diferencia de horario también es mortal. Son catorce horas más que en México, así que casi todas las competencias nos tocarán en la noche. En fin, habrá que disfrutarlos como un gran evento deportivo pero no ilusionarnos demasiado.

LA CHAMPIONS

Escribo esto como seguimiento a mi columna pasada. A pesar de la diferencia horaria pude ver los partidos de la Champions y creo que ganó quien lo mereció. El Barcelona pagó la falta de confianza. Era increíble ver cómo se presionaban en las jugadas más simples y fallaban siempre en tres cuartos de cancha.

Sigo creyendo que los catalanes tenían el potencial para ganarle a un Manchester que me pareció muy por debajo de su nivel en ambos juegos. Pero simplemente en esta temporada se les acabó el hambre. Eso, y que Van der Sar demostró que a los 37 años todavía se puede estar en la cima de los porteros del mundo.

En el Chelsea-Liverpool la diferencia estuvo, en ambos juegos, en la forma física. Se ha criticado mucho a Avram Grant, y a mí me parece que tácticamente está un nivel por debajo de Rafael Benítez, pero nadie puede negar que tiene a sus jugadores en una condición envidiable.

Con un Drogba renacido, que corría en el tiempo extra como si hubiera sido el minuto uno, los "Blues" merecieron la victoria, ante unos Reds que deberían pensar seriamente en regalarle a John Arne Riise al América pero que pueden mirar con optimismo el futuro de Ryan Babel, que pinta para ser uno de los mejores jugadores del mundo en poco tiempo.

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