Hambre de estrellas

La semana pasada escribí que Lionel Messi aún no me parecía un jugador destinado a la leyenda. Me parece que le falta "mala leche", instinto asesino y certificar con títulos su extraordinario...

La semana pasada escribí que Lionel Messi aún no me parecía un jugador destinado a la leyenda. Me parece que le falta "mala leche", instinto asesino y certificar con títulos su extraordinario talento. Sabía que mis comentarios iban a generar polémica y eso sucedió, lo que me da gusto porque me encanta la discusión futbolera.

Ahora voy a ir un poco más lejos. Me parece que en el futbol mundial de la actualidad no hay, por el momento, ningún jugador que, por lo hecho hasta ahora, tenga asegurado el lugar entre los mejores de la historia. Hay algunos que prometen, otros a los que ya se les pasó el tren, y unos cuantos que, de plano, están sobrevaluados.

Como nunca antes, el balompié está mediatizado. La televisión crea estrellas y las deshace con la misma facilidad. El público futbolero, cada vez más numeroso, busca referentes en donde proyectar sus ambiciones de grandeza, un aficionado de México puede tener como ídolo a Pirlo, tal como un italiano puede admirar a Rafa Márquez. Las fronteras se han derrumbado por completo.

Los jugadores que acaparan las portadas de los diarios y las emisiones de televisión son muchísimos. Cristiano Ronaldo, Messi, Kaká, Agüero, Gerrard, Torres, Eto´o y le paro porque se me acabaría el párrafo. Pero, ¿son realmente tan buenos como nos quieren hacer creer?

Para comprobarlo, basta echarnos un clavado a los tres torneos de selecciones más importantes de los últimos dos años: el Mundial, la Copa América y la Euro, campeonatos creadores de ídolos por excelencia y los que afirman o descartan a un jugador del pedestal de los más grandes.

En Alemania 2006 el mejor jugador tenía 34 años. Cabezazo o no, Zinedine Zidane se llevó el torneo. Los Ronaldos, Kakás y compañía nunca aparecieron y el francés –a mi gusto el último grande del futbol hasta ahora– dominó con sus gestos de genio y su talento de bailarín, con todo y que, en la práctica, tuvo tres partidos buenos (España, Portugal e Italia) y uno genial (Brasil).

La Copa América parecía robada para la Argentina de Messi, Riquelme y compañía pero, como le suele pasar últimamente, falló en el momento importante y perdió contra el equipo B de Brasil. La Euro la ganó España, un equipo que basó su fuerza en un espectacular juego de conjunto. ¿Las estrellas de los otros equipos? Bien, gracias.

Analicemos a los ídolos de la actualidad. Ronaldo y Messi son tan distantes como parecidos. Tienen un talento inigualable, pero no han adquirido la constancia suficiente. Al portugués lo traiciona aún la soberbia, al argentino la timidez.

La televisión nos obliga a verlos como superestrellas pero la verdad es que son muy jóvenes. A los 23 y 21 años nadie puede pensar en ser leyenda. Con Agüero es lo mismo, pero por más talentoso que sea, está más atrás en el camino.

La generación siguiente ya ha visto su oportunidad pasar. A Ronaldinho lo mató la fiesta, porque tuvo dos años que parecían hacerlo candidato a los libros de historia. Gerrard no es suficientemente completo y le falta genio. Kaká es más frío que un témpano de hielo. Ballack peor. Riquelme no pudo demostrar su talento en Europa. Ibrahimovic es muy gitano, y sus compañeros en Suecia y el Inter no lo han ayudado demasiado.

Y después están los especialistas. Torres, Eto´o y Van Nistelrooy son grandes delanteros. Senna, Xavi e Iniesta muy buenos medios. Sergio Ramos es espectacular, pero a los laterales difícilmente se les considera los mejores jugadores del mundo. Y así me podría ir hasta el infinito.

Ojo, estoy hablando de jugadores espectaculares, los mejores que hay en la actualidad, pero la verdad es que estamos pasando por un momento de transición en el futbol mundial. El hecho de que no haya candidato claro para el Balón de Oro en un año de Euro lo dice todo. ¿Estrellas? Algunas. ¿Leyendas? Ninguna.

Habrá que esperar, Sudáfrica 2010 llegará en buen momento para los jóvenes valores de la actualidad. Siendo fríos, ese ni siquiera debe ser su Mundial, sino Brasil 2014, pero con el hambre de ídolos de la actualidad deberán madurar antes de tiempo para aspirar a la corona del futbol del planeta.

Y para terminar, el medio local. En México es lo mismo. Cuauhtémoc Blanco tiene 35 años. Rafa es un magnífico defensa central y el referente desde 2002, pero nadie lo considera el mejor jugador en la historia del país. La nueva generación es muy joven y no hay futbolistas entre los 24 y los 27 años. México, como el mundo, está en etapa de transición.

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