Carta a Rafa Márquez

Querido Rafa:

Querido Rafa:

Normalmente no suelo hacer esto. No me gusta mucho escribir en primera persona y mucho menos apelar al sentimentalismo, pero al verte caminar hacia la banda -¡otra vez!- y con ello constatar una nueva derrota contra Estados Unidos pensé que por una vez valía la pena cambiar mi estilo.

No creo que vayas a leer esta carta, de hecho estoy seguro que ni te vas a enterar que existe, pero por lo menos yo podré desahogarme sin tener que dar una patada (perdón, no pude evitarlo…).

Creo que no está de más decirte que eso no se hace. Y menos contra Estados Unidos. Me parece que, tras escuchar tu disculpa pública, por lo menos ya quedó claro. No es la primera vez, y espero que está sí será la última. Porque una más nadie estaría dispuesto a perdonártela.

Espero que también esté claro que esta expulsión no es igual a la del Mundial 2002. En aquella simbolizaste la frustración de todo el pueblo. No miento al afirmar que cada uno de nosotros tenía ganas de desquitarse por esa derrota. Tú lo hiciste y nadie te culpó por ello, algunos hasta te admiramos secretamente.

Lo del miércoles, sin embargo, fue distinto. El partido no estaba definido. Aunque por historia y por presente parecía imposible, México tenía aún una oportunidad, que tú tiraste a la basura.

El miércoles Oswaldo Sánchez decía que a nadie le dolía más la derrota que a los jugadores. Temo decirte que es mentira. Es mucho peor para los aficionados, ustedes despertarán mañana con otros retos, un partido más en sus clubes, la posibilidad de, con sus propias piernas, olvidar el trago amargo.

Para la afición, el horrible sabor se mantiene. Y el dolor de ser superados por Estados Unidos en el único aspecto en que podíamos ganarle es tan grande que, como buenos mexicanos, ya lo hemos transformado en escepticismo. Mejor no hacerse esperanzas si éstas van a ser rotas constantemente.

Recuerda las eliminatorias del Mundial de 94, Rafa. Con 14 años te tocó ver como Miguel Herrera le pegaba sin balón a Dolmo Flores y se iba expulsado. Me imagino que, como todos, maldijiste por lo bajo al "Piojo". Y eso que esa vez no perdimos. Ahora date cuenta que el villano eres tú, pero con el agravante de ser el Capitán, el ídolo, el que tendría que ser ejemplo a seguir.

Voy a hacerte una confesión. En estos años que llevo en Barcelona me he peleado más de una vez con periodistas y aficionados catalanes que no reconocen tus méritos. Que prefieren a Puyol. Que dicen que cualquiera podría jugar en la defensa del Barça. Me sorprende que estén ciegos a tu calidad, pero quizá tienen razón, no es una cuestión de futbol sino de cabeza, de inteligencia en los momentos importantes. Y en ésa, tu compañero en la central del mejor equipo del mundo te gana por paliza.

En tu disculpa pública decías que las ganas de ganar y la desesperación te cegaban. Yo creo que es algo más. En el Barcelona no darías nunca esa patada. Es porque eres uno más y sabes que la consecuencia es perder tu trabajo. En México eres indispensable, lo sabes, y has dejado que se te suba a la cabeza. Crees que el liderazgo es gritar más, correr a lo loco y pegar patadas, cuando lo que queremos es que seas exactamente el mismo que semana con semana nos maravilla en el Barcelona.

Acabas de cumplir 30 años. La edad de la madurez, dicen. Es momento de que lo entiendas. La disculpa pública fue un buen primer paso, pero demasiado corto. Lo que se necesita de ti es un cambio total de actitud.

Basta de berrinches ridículos y de silencios con la prensa. Basta de formar camarillas con tus cuates y de atormentar a los jugadores que no te simpatizan. ¿No te sorprende que, tras tu expulsión, el nervioso Aarón Galindo se haya transformado en el mejor del equipo?

Yo sé que ya no querías jugar "partidos basura" en CONCACAF. Que te vas a retirar del Tricolor después de Sudáfrica. Quiero pensar que tu expulsión no fue intencional, como me consta que otros jugadores lo hicieron en esta Eliminatoria. Que la idea no era evitarte los agotadores viajes a San Pedro Sula y San Salvador.

Yo creo que eres más que eso. Creo que ésta vez sí entendiste. Tengo la impresión de que a partir de ahora las cosas van a cambiar. O la esperanza. México te necesita Rafa, y tú tienes que estar a su altura.

De ti depende en buena medida ir al Mundial y el quinto partido. Si no te interesa hazte a un lado, pero no creo que sea el caso. Conviértete en el jugador que puedes ser y que todos queremos que seas. Y si no, que la nación te lo demande.

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