El efecto Omar Bravo

Cada vez que un jugador mexicano no funciona en Europa y debe regresar, lo sentimos como un golpe a nuestro futbol. Parecería que el fracaso individual tiene una consecuencia colectiva y que los...

Cada vez que un jugador mexicano no funciona en Europa y debe regresar, lo sentimos como un golpe a nuestro futbol. Parecería que el fracaso individual tiene una consecuencia colectiva y que los problemas que tienen nuestros representantes son por culpa de un problema general del balompié nacional.

Esa es la sensación general que existe por el regreso de Omar Bravo. El hecho de que el ex delantero de Chivas no haya podido triunfar en la Liga Española es considerado como si nuestro futbol no fuera suficientemente bueno para que sus jugadores triunfen en el extranjero.

Esta concepción es un error. En los países exportadores como Argentina o Brasil está muy claro que el éxito o fracaso de sus jugadores en Europa depende de ellos mismos, y las razones para ello pueden ser muy variadas.

Falta de adaptación a otra cultura, capacidades distintas a las que se necesitan en un futbol determinado, mala valoración o poca paciencia del técnico, situaciones arbitrarias. Todo eso puede ser factor para que un futbolista no triunfe en una liga extranjera.

O simplemente, como en el caso de Omar, falta de capacidad. Siendo totalmente honestos ¿alguien, con excepción de David Medrano o algún fanático de Chivas, realmente esperaba que Bravo fuera figura en el Deportivo La Coruña?

La verdad es que el nuevo refuerzo de Tigres nunca fue suficientemente bueno para jugar en un equipo importante en el Viejo Continente. Es un buen rematador con sólo un gran talento que es el de cerrar a segundo poste. Le falta físico y, en consecuencia, su buen remate de cabeza pasa desapercibido.

Además, no tiene presencia y, peor aún, tiende a fallar en los momentos importantes. En Atenas 2004 pasó totalmente desapercibido. En Alemania 2006, tras un inicio razonable contra un equipo muy limitado, fue desapareciendo y, tras su terrible actuación frente a Portugal, ni siquiera estuvo en la cancha contra Argentina.

Por si eso fuera poco, eligió al peor equipo posible. El Deportivo es un equipo que juega con un solo punta, al contragolpe, y que basa su fortaleza en la construcción de balón de las bandas hacia el centro. Justo las características que no le convienen a Bravo. Y además, es una escuadra que cuenta con cuatro centros delanteros, así que sus posibilidades iban a ser limitadas desde el primer momento.

Omar es, en suma, un buen jugador para el torneo local. Un delantero que funciona con un equipo que tenga dos buenos extremos y otro punta que jale la marca para que él entre a segundo poste. ¿Puede funcionar en Tigres? Probablemente, aunque los regios tienen una fama bien ganada de arruina-talentos.

¿Es un fracaso para el futbol mexicano? Por supuesto que no. Omar no está cerca de ser uno de los mejores jugadores del país. Sin ir más lejos, no es ni siquiera uno de los mejores delanteros. Tiene actitud y algunas cualidades, pero hasta ahí. Ojalá que le vaya bien en Tigres, que anote muchos goles y que sea un buen suplente en la Selección Nacional para momentos puntuales. Más que eso no se le puede pedir.

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