La Segunda División ideal

Me da mucha curiosidad saber qué es lo que harán nuestros directivos con la Primera División “A”, ahora que Televisa tendrá un equipo en ella.

Me da mucha curiosidad saber qué es lo que harán nuestros directivos con la Primera División “A”, ahora que Televisa tendrá un equipo en ella. Durante los meses pasados, se habló de reestructurar el Torneo y aumentarlo a 20 equipos, lo que supondría que el Necaxa mantuviera la categoría pero la idea fue desechada y ahora parece estar en el olvido.

Sin embargo, no descarto que haya alguna modificación de algún tipo, si no para rescatar a los Rayos, sí para permitirles tener una vida un poco menos complicada en la categoría de plata y que, eventualmente, puedan fraguar un regreso inmediato a la Primera División.

Hace más o menos un año propuse una idea para cambiar la Primera “A”. Creo que es un buen momento para retomarla, ahora que los cambios parecen ser inminentes. Como siempre, no espero gran cosa, pero si algún directivo lee la columna y se le prende un foco será para mí suficiente recompensa.

En primer lugar, me parece que el enfoque que se le ha dado a la categoría es totalmente equivocado. No es nuevo decir que la División es un caos, con franquicias que se compran y venden, y más aún con la ridícula idea de llenarla de filiales. Estando en esa situación, no es sorprendente que la imagen de “bajar al infierno” sea la prevalente entre los equipos candidatos al descenso.

Además, las diferencias económicas entre Primera y Primera “A” son enormes. A los patrocinadores no les interesa mucho invertir en la categoría de plata, porque no tiene difusión más que a nivel local, y los aficionados de esos equipos apenas se pueden enterar de sus resultados por las páginas web o las transmisiones de ESPN y Fox Sports en horarios difíciles.

Curiosamente, y a diferencia de la idea de Liga Premier que ha dado vueltas por la cabeza de los directivos durante tanto tiempo, me parece que la solución para casi todos los problemas de la categoría no sería eliminar el descenso sino aumentar el número de ellos.

En casi todos los países del mundo son, por lo menos, tres los equipos que cambian de División cada año. Obviamente, las razones tienen una lógica detrás. En primer lugar, porque eso supone que, quien descienda, no tendrá que sufrir lo indecible para regresar al año siguiente.

En México son muchos los equipos tradicionales que desde hace años están estancados en la Segunda categoría. León, Veracruz y antes Puebla, soñaban con volver inmediatamente cuando descendieron y han descubierto que la realidad es muy diferente.

Además, el tener tres descensos aumenta la emoción de la parte baja de la categoría. Es verdad que en este Torneo se definió en el último partido, pero ¿qué hubiera pasado si fueran tres los equipos que cambiarían de categoría? Habría por lo menos 5 escuadras implicadas en el último trecho de Torneo, lo que aumentaría los ratings.

Después, el que la División de Plata tuviera a más equipos importantes significaría que los patrocinadores le prestarían más interés. Si Tigres, Necaxa y Puebla hubieran caído, la Primera División “A” tendría mucho más atractivo el año próximo, sobre todo si se supiera que existe la posibilidad de que los tres estén de regreso al terminar el Torneo.

Forzosamente, eso también implicaría más seriedad en la categoría. Con más lugares para el ascenso, los equipos de la “A” tendrían que organizarse mejor, nuevos empresarios buscarían invertir porque el precio de su franquicia podría multiplicarse en poco tiempo y las televisoras invertirían más sabiendo que el año siguiente tres de los equipos que etsán transmitiendo estarán en la máxima categoría.

Y, como último beneficio, el hecho de que fuera más fácil volver a la Primera División acabaría con la aberración de la Tabla del Descenso y nos permitiría tener, de nuevo, un campeonato en el que los peores cambian de categoría, sin el miedo a quedarse eternamente en el infierno y perder millones de dólares por ello.

¿Suena fácil? En realidad lo es, pero los directivos mexicanos tienden a no pensar en los beneficios a largo plazo y se cierran a los cambios por miedo a que sus malas decisiones se vean reflejadas más rápidamente. Hacer esto significaría un cambio de paradigma que, no tengo dudas, sería muy beneficioso para el futbol nacional. Ahora sólo falta que los que toman las decisiones lo entiendan. Lo dudo mucho, pero ojalá que así sea.

P.D. Si vieron el título de la columna, no se llama “la Primera “A” ideal”, esto es porque el nombre me parece ridículo. En un país no puede haber dos Primeras Divisiones. ¿Por qué no llamarle a las cosas como son?

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