Errores, aciertos y mentalidad

Una de las grandes ventajas de asistir a un torneo internacional es poder compartir charlas con periodistas y entrenadores de todas partes del mundo.

Una de las grandes ventajas de asistir a un torneo internacional es poder compartir charlas con periodistas y entrenadores de todas partes del mundo. Es en esas cenas o cafés donde uno se entera de los chismes más reveladores o escucha análisis muy acertados sobre situaciones muy interesantes. A continuación algunas cosas de las que me he enterado en estas semanas. Nadie entiende por qué México decidió contratar a Sven-Göran Eriksson. Prácticamente con todos los que he hablado me preguntan qué le pasaba por la cabeza a México cuando decidió llevar al sueco. Yo en general lo defiendo tímidamente, porque creo que su trabajo no fue mucho peor que otros, pero la principal arma en su contra es que no tenía la menor idea del futbol mexicano y sus jugadores. Un buen chisme que me contaron fue el de las ridículas exigencias de las WAG's (las esposas de los jugadores ingleses), en el Mundial de Alemania. Primero exigieron un autobús exactamente igual al de los jugadores, con escolta armada para que las acompañara de compras. Después pidieron estar en el mismo hotel. Luego, querían su propia área VIP en los partidos y, para rematar, exigían viáticos de la Federación Inglesa. Por cierto, la era de las WAG's llegó a su fin. Eriksson y su sucesor McClaren permitían a los jugadores ceder a los caprichos de sus parejas y llevarlas con ellos a los torneos (aunque nadie nunca les concedió las ridiculeces que pedían en el inciso anterior), pero desde la llegada de Fabio Capello se acabó el relajito. El italiano dijo basta, y las mujeres deberán quedarse en su país y no causar distracciones a sus hombres en torneos internacionales. Esto ya me lo habían dicho antes, pero lo he escuchado varias veces. Los gringos han basado su estilo de juego única y exclusivamente para vencer a México. Su estilo físico y efectivo les funciona perfectamente contra nosotros, pero es un severo hándicap cuando enfrentan a equipos de talla mundial. Italia los superó mentalmente (aunque no futbolísticamente) y Brasil les pasó por encima. Todos coinciden en que México, con todo lo mal que está jugando, habría hecho un mejor papel. Viendo jugar a Egipto, ¿no les parece que su estilo es muy parecido al que desplegó México en la Confederaciones pasada? Tienen un gran portero  -como el Oswaldo de 2005-, corren por toda la cancha, manejan bien el balón y cuentan con un delantero muy efectivo –Zidan, comparado con el Borgetti de entonces-. Nos superan en el medio creativo (Aboutrika, en buena medida porque Cuauhtémoc no estuvo en ese torneo), pero nuestros defensas eran mucho mejores. Leí una muy buena columna de Pual Gardner, uno de los legendarios periodistas ingleses, sobre la globalización en el futbol y eso puede darnos otra teoría de por qué nuestra Selección anda tan mal. El británico afirma que la globalización está matando a los países exportadores, porque los entrenadores europeos matan el estilo de sus jugadores con tal de que se adapten a la manera de jugar de sus nuevos clubes. ¿Les suena eso en los casos de Osorio y Salcido, por ejemplo? Yo añadiría también que esta situación se acentúa porque México pasa por una etapa de transición, en la que el campeonato local se sigue jugando de una manera muy distinta a la que están acostumbrados nuestros legionarios, que, además, dejan el país demasiado tarde. Brasil, que lleva años con esa tendencia, ya está acostumbrado, además sus jugadores no pasan de 21 años cuando hacen las maletas hacia el Viejo Continente. Para seguir con las coincidencias, 21 de los 23 jugadores de la Selección Egipcia juegan en el campeonato local, lo mismo que pasaba en México en la Confederaciones de 2005 (ahí eran 22 de 23). Acabo de regresar de la conferencia de prensa de Marcello Lippi. Italia ha sido un desastre en el torneo, pero la confianza del técnico (y los periodistas), en el equipo es impresionante. La verdad es que me parece que no tienen muchas razones, pero eso demuestra la impresionante diferencia de mentalidad entre ellos y nosotros. Deberíamos aprenderle. Y si de mentalidad se trata, me despido con el gol de David Villa ante Sudáfrica. En serio hay que tener pantalones para definir con esa sangre fría veinte segundos después de fallar un penal. Me saco el sombrero.

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