Ganar como sea

Un agradecimiento a los lectores que siguieron mi columna en estos meses caóticos y a Medio Tiempo por darme la flexibilidad de escribir cuando las circunstancias tecnológicas me lo permitieron.

Primero que nada, un agradecimiento a todos los lectores que siguieron mi columna en estos meses caóticos y a Medio Tiempo por darme la flexibilidad de escribir cuando las circunstancias tecnológicas me lo permitieran y no tenerme que ajustar a mis fechas habituales. A partir de hoy vuelvo a publicar todos los sábados, como siempre, así que por ese lado se acabo el caos. Cuando publiqué mi columna previa a la Final de la Copa Oro, mucha gente no estuvo de acuerdo con la idea de que el partido iba a ser fácil para México. Finalmente así fue, y creo que la razón fue precisamente la que había comentado aquel día: los jugadores se hicieron conscientes de su superioridad y fueron pacientes cuando las cosas no estaban saliendo bien. Finalmente, cuando cayó el 1-0, México hizo lo que sabía, despedazar al rival con base en su superioridad técnica y física. Y así como me parecía que aquél partido iba a ser fácil, creo que la manera de plantear el partido del miércoles debe ser parecida, aunque con la reserva de estar conscientes de que enfrente estará un equipo con mucho más talento que los jóvenes que mandó a la cancha Bob Bradley en Nueva York. Si se analiza jugador por jugador, me parece que ambos equipos tienen un nivel similar. En la portería Ochoa y Howard están igualados. En la defensa no estará Márquez por México pero Salcido, Osorio, Galindo y Magallón deberían de estar en la misma línea que Onyewu, Bocanegra, DeMerit y Bornstein, si no es que por encima. Es cierto que los centrales de Chivas no andan nada bien, pero tampoco el jugador del Milán. En medio campo me parece que ellos nos ganan en la contención pero nosotros somos mucho mejores en el juego por bandas. En la delantera los dos equipos juegan con sus fortalezas, México con jugadores rápidos, que ayudan a la generación de juego y Estados Unidos con dos torres, uno más fuerte, Altidore, y otro más móvil, Davis, pero que se ajustan al estilo de pases largos de Bradley. A pesar de esta aparente igualdad en nombres, México tiene dos ventajas enormes, que debe hacer valer. La primera es la sede. En el Estadio Azteca, en día de semana, a las 3 de la tarde, no debería haber equipo en el mundo capaz de ganarle a la Selección de Aguirre, que, como segundo valor tiene haber tenido mucho más tiempo de trabajo conjunto que los de Bradley, que apenas se reunirán tres días antes del partido y no tendrán tiempo de adaptarse a las condiciones. Así, hay dos claves que, me parece, le darán el triunfo a los nuestros. La primera es, como escribí líneas arriba, el aspecto físico, que debe favorecer a México en todos los casos. La segunda es que Estados Unidos va a salir a esperar, con la mentalidad de que un punto es bueno. Quien piense que buscarán venganza por la Copa Oro está muy equivocado, Bob Bradley sabe que sacar el empate del Azteca le daría prácticamente el boleto al Mundial, así que eso sucederá. Y esa táctica nunca les ha dado resultado en nuestra cancha (aunque les funciona casi siempre que jugamos allá). ¿Mis dudas? El duelo de creativos entre Donovan y Gio. No cabe duda que el nuestro tiene un potencial impresionante pero, seamos objetivos, por el momento, el gringo le lleva ventaja en nivel de juego y experiencia. Si Dos Santos se logra imponer, tendremos el partido ganado, si es Donovan quien prevalece, habrá que cuidarse mucho más. Y, por último, volver a tener la mentalidad de equipo grande. En el Azteca, en las condiciones actuales, el Tri debe ganar siempre. Eso es lo que los seleccionados deben entender, como ya lo hicieron en la Copa Oro. No desesperarse, no caer en el juego rival y hacer valer el propio. Si eso sucede, y creo que pasará, México volverá a llevarse una victoria. Más difícil y más sufrida, pero totalmente merecida.

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