Selección Mexicana FC

La propuesta no es de Vergara, sino de Rafael Lebrija, aunque haya sido el dueño de las Chivas quien la haya publicitado. Vale la pena decirlo, porque mucha gente se guía por su amor u odio.

La propuesta no es de Vergara, sino de Rafael Lebrija, aunque haya sido el dueño de las Chivas quien la haya publicitado. Vale la pena decirlo, porque mucha gente se guía por su amor u odio al empresario más allá de juzgar la validez de sus múltiples ideas, a veces inteligentes, a veces disparatadas. De entrada, habría que buscar si, alrededor del mundo, existe algún otro ejemplo de una Selección Nacional jugando en una competencia de clubes. La respuesta es afirmativa a medias. La Selección de Singapur jugó durante años en la liga de Malasia, y en general la dominó. Desde 1993, cuando se creó la liga singapurense, la Selección Sub-23 de ese país juega como un equipo aparte, con resultados mixtos. En países de primer mundo futbolístico no ha pasado en tiempos recientes. ¿Qué ventajas tendría poner al Tricolor a jugar en la liga local? En principio, las que expuso Vergara. Participando en el torneo cada fin de semana, México agarraría un rodaje que no tendría ninguno de sus oponentes en el Mundial. Habría una cohesión importante, y eso, sin duda, beneficiaría al rendimiento del equipo. Además, las entradas en los estadios mejorarían muchísimo. Asumir que serían sólo llenos es demasiado, pero es verdad que la curiosidad de ver a la Selección en las distintas plazas provocaría que los aficionados asistieran al estadio en mucho mayor número que si enfrentaran a un equipo común y corriente. Esas son las dos ventajas que anunció Vergara en su conferencia de prensa. Y si nos quedáramos sólo con ellas, parecería que se trata de una gran ideas. Sin embargo, el dueño de las Chivas no analizó las desventajas que supondría tener a una Selección Mexicana FC. La primera sería suficiente como para echar la idea abajo. Todos los puntos positivos anteriores suponen que el Tricolor tendría un buen rendimiento en la liga, pero... ¿y si no fuera así? Qué tal si, en su camino al Mundial, los seleccionados pierden con Jaguares, empatan con Querétaro y los golea el Toluca. ¿Se imaginan lo que eso supondría en el estado anímico del equipo antes de ir a Sudáfrica? ¿El enfrentamiento que generaría con la prensa? El aluvión de críticas que llegarían hacia los jugadores. El contraargumento es fácil: “eso demostraría que hay que convocar a otros”. Pues sí, pero resulta que para poner a jugar a México en la liga, Aguirre tendría que hacer una lista “definitiva”, en enero de 2010. Es decir, seis meses antes de que inicie el Mundial. ¿Podría hacer cambios de jugadores en el transcurso de la liga? ¿Qué tal si hay un joven talento impresionante que deslumbre durante el torneo como sucedió con Andrés Guardado hace 4 años? ¿Sería justo que dejara a uno de los 23 elementos con los que ha trabajado por meses? Y del mismo, modo, ¿cómo funcionaría con los “extranjeros”? En este momento, en el equipo titular mexicano hay 7 jugadores que militan en clubes fuera del país. ¿Cómo integrarlos a este grupo sin echar por tierra el trabajo de meses? ¿Cómo explicarle a los que han sido titulares en la liga que ahora es momento de que dejen su lugar? No es lo mismo que suceda en una concentración de unas semanas, a un torneo entero. Por último, ¿y las lesiones? Podrían los rivales jugarle a tope a la Selección sabiendo que si lesionan a uno de sus jugadores estarán comprometiendo la ida a Sudáfrica. ¿Les pedirán que “levanten la pierna” en los últimos partidos? ¿Y si un jugador de un equipo le entra fuerte a un seleccionado para beneficiar a su compañero que está luchando con él un puesto en el Tri? Todo eso, sin contar con los problemas administrativos. ¿Quién paga los sueldos? ¿Cómo modificar el campeonato para que no sea todo un lío? ¿Valen los puntos ganados contra la selección? Quizá lo mejor sería que todos los partidos de ese Tri fueran amistosos, para evitar un desbalance, pero ¿no se afectaría así el propósito inicial de la idea? Hay que reconocer que el concepto es interesante, y la verdad es encomiable que Lebrija y Vergara estén pensando en el beneficio de la Selección Nacional aunque eso signifique un perjuicio para su equipo. Es sólo que, en este caso, la idea no es suficientemente buena. A pensar en otra cosa.

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