La suerte y el cisne negro

La semana pasada les conté cómo los Periodistas Deportivos eran igual de malos para los pronósticos que los aficionados comunes y correctos.

La semana pasada les conté cómo los Periodistas Deportivos eran igual de malos para los pronósticos que los aficionados comunes y correctos. Lo que en realidad pasa es que es imposible predecir el futuro, uno puede darse una idea, de acuerdo a sus conocimientos y su instinto, pero después suceden cosas completamente fuera de lo común que hacen que todas esas previsiones se vayan a la basura.

Y es ahí donde entra la suerte. Acabo de terminar un libro llamado The Black Swan (El cisne negro) de Nasseem Nicholas Taleb. Es un texto denso y que no tiene que ver con el deporte, pero esencialmente trata de lo que acabo de escribir líneas arriba. El mundo está determinado por grandes eventos, completamente inesperados, contra los que no hay defensa alguna porque son imprevisibles.

El 11 de septiembre es uno de ellos. Claro, falló el Departamento de Inteligencia de Estados Unidos, pero ¿Quién podría haber esperado algo así? Internet es otra. Si a alguien, hace 20 años, le hubieran preguntado cómo sería el mundo en el futuro, hubiera fallado por completo, porque no había manera de saber el impacto de la red en la vida cotidiana de la gente.

El libro es esencialmente sobre economía, pero por supuesto se puede extrapolar al deporte. El futbol tiene, en realidad, muchos más cisnes negros que la vida real. Buscando alguno, el que me vino más rápido a la mente fue el gol de Maxi Rodríguez ¿Quién podría haber esperado, en un partido así, que un jugador técnicamente promedio, fuera a sacar un disparo semejante? Riquelme, seguro, Messi, tal vez, pero ¿Maxi? El propio Rodríguez lo dijo después del juego, “si hago 10 tiros así, 9 se me van a la tribuna”.   En 2002, Francia llegaba como el gran favorito al Mundial. Pero tenía un defecto, que nadie había considerado, su juego giraba en tal medida sobre Zinedine Zidane, que su ausencia sería devastadora. Todos sabemos lo que pasó, “Zizou” se lesionó y los galos quedaron fuera en primera ronda. Y si de eventos inesperados que marcan la historia se trata ¿Cómo olvidar el cabezazo del propio Zidane en la Final del Mundial 2006?

Del mismo modo, me hace mucha gracia leer sobre el “Proyecto 2010” de Estados Unidos, por el que, en teoría, iban a ganar la Copa del Mundo este año. Es el típico ejemplo de un plan hecho de gente que cree que con procesos y técnicas solamente se pueden obtener resultados en el futbol, sin tomar en cuenta a la gente.

Los estadounidenses están tan lejos de conseguir un Mundial que en 1998, cuando se escribió el proyecto, que por cierto estaba tan mal concebido, que ha sido prácticamente abandonado… excepto por los Periodistas mexicanos, que siempre lo sacan a relucir cuando Estados Unidos nos gana un partido, sin pensar que los propios gringos ya se han olvidado de él.

En el libro, se menciona que aunque uno no tiene idea de cuándo van a suceder los cisnes negros y, en consecuencia, no puede evitarlos, sí puede estar preparado para ellos. Hace muchos años hubo un técnico que revolucionó al futbol de Europa del Este. Valeri Lobanosvkiy, soviético, que fue el primero en utilizar programas de computadora (unos aparatos gigantes) y estadísticas para planear sus tácticas. Lobanovskiy lo tenía todo perfectamente controlado, pero no se hacía ilusiones sobre la perfección de las matemáticas. “La improvisación es el nivel supremo de la organización”, afirmaba, “más allá del sistema, es la individualidad del jugador la que hace la diferencia”. Palabras que Ricardo La Volpe haría bien en aprender.

La manera de protegerse contra los cisnes negros es trabajar y estar preparado para reaccionar rápido ante lo imprevisto. Cuando Pelé se lesionó en Chile 1962, el técnico brasileño Vicente Feola puso en su lugar a Amarildo, un centro delantero tradicional, y recargó todo el juego en Garrincha. Brasil fue Campeón del Mundo. En 2002, Francia no tenía un Plan B similar, y tuvo que improvisar sobre la marcha.

Y, por supuesto, saber aprovechar los cisnes negros positivos. Me da mucha risa cuando la gente dice que el América goleó a San Luis “sólo” porque jugó contra 9. Las Águilas aprovecharon que su rival se quedó con menos hombres y consiguieron la goleada. O que Pumas ganó “porque” su portero suplente anduvo mejor de lo esperado. Son victorias meritorias, porque ambos equipos supieron aprovechar las circunstancias inesperadas. Si no, que le pregunten a Cruz Azul, que no se creía su ventaja de dos goles en el partido de ida de la Final y la dejó escapar. Eso sí, el trabajo consiste en poder aprovechar los cisnes negros positivos y minimizar los negativos durante todo el Torneo

A fin de cuentas, la vida está en esos pequeños detalles, que uno no contempla y que pueden cambiarlo todo. Louis Pasteur afirmó “la suerte siempre favorece al más preparado”. Y si no, que se lo digan a una página de Internet que se dio cuenta que Internet era un fenómeno imparable, y que los aficionados en México querrían conocer las noticias deportivas al instante. Por suerte pasó eso, si no, no estarían leyendo esta columna.

P.D. El otro tema del que pensé  escribir hoy era de los Jets de NY, mi equipo de futbol americano que, por fin, está jugando una Final Divisional. Decidí que era demasiado personal, pero valgan estas líneas para desear que el “cisne negro” de estos Playoffs dé otra sorpresa y llegue al Súper Bowl.

P.P.D. Después de mucho dudarlo, finalmente me hice parte del mundo Twitter, para quien use esta red y quiera entrar en contacto, mi cuenta es http://twitter.com/martindelp

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas