¿Un partido fácil? Tal vez...

En aquel entonces, México jugaba la Final de la Copa Oro frente a Estados Unidos. La Selección había llegado a esa instancia con muchas dudas y nadie esperaba un triunfo cómodo para el Tri.

Así como hice la semana pasada, estoy reciclando nombre de columna hoy. No es por flojera, ni mucho menos, sino porque la situación en la que escribí mi texto llamado "Un partido fácil" hace un año, y la que vive actualmente la Selección Nacional se parecen en muchos aspectos, aunque los signos de pregunta y el "tal vez" explican las diferencias. En aquel entonces, México jugaba la Final de la Copa Oro frente a Estados Unidos. La Selección había llegado a esa instancia con muchas dudas y nadie esperaba un triunfo cómodo para el Tri. Sin embargo, al analizar a ambos contendientes me di cuenta que, haciendo las cosas correctamente, los de Javier Aguirre ganarían sin demasiados problemas, lo que finalmente sucedió. Ahora creo que las condiciones están dadas para que suceda lo mismo. Como lo he dicho varias veces ya, en los últimos meses he visto muchísimos partidos internacionales, y en los últimos días volví a observar los partidos que disputó el conjunto sudafricano frente a Colombia y Dinamarca. La verdad es que lo que vi no me impresionó. Es un equipo físicamente parecido a México, pero muy lejos de sus atributos técnicos. Tratan de jugar con pases cortos y aprovechan la velocidad de sus mediocampistas, pero son imprecisos y en general toman las decisiones equivocadas. Tienen un buen jugador, Steven Pienaar, y unos cuantos acompañantes razonables, como el delantero Mphela, el portero Khune, los mediocampistas Modise y Letsholontoyane y los defensas Gaxa y Mokoena. Pero nada de qué impresionarse. Su principal fortaleza es la condición física, y que corren todo el partido a buen ritmo, pero esas son precisamente las características de la Selección Mexicana. Y, a diferencia de casi todos los seleccionados al Sur del Maghreb, no se trata de jugadores de gran altura y complexión física. Así, jugando en condiciones normales, México tendría que ganar sin mayores contratiempos. Hay, sin embargo, algunos aspectos que hay que tomar en cuenta antes de lanzarse a hacer un pronóstico definitivo. En primer lugar, Sudáfrica llega con una motivación importante por su racha invicta y el apoyo de su gente. También tiene la historia de su lado, nunca un local ha perdido su primer partido de una Copa del Mundo. Y después, están los factores intangibles, de los que no puedo abstraerme, sobre todo después de haber leído el excelente libro "The Fix", escrito por Declan Hill. El técnico de los "Bafana-Bafana", Carlos Alberto Parreira, descrito por Hristo Stoichkov como el peor que le ha tocado ver en su vida, sabe que, si quiere vencer a México, no puede salir al ataque, porque lo destrozarían al contragolpe. Así que seguramente veremos a una Sudáfrica cauta, esperando atrás y rogando por una oportunidad para irse al frente en el marcador. Ése es uno de los pocos escenarios en los que veo a México perdiendo el partido. Si Sudáfrica anota pronto y los nuestros tienen que remar contra la corriente para empatar, algo que no se nos da particularmente bien. Otro escenario es un arbitraje localista, ya sea intencional o accidental (¿a quién se le ocurre poner a un silbante de Uzbekistán en el partido inaugural?), y el tercero es que de algún modo los nuestros salgan en un pésimo día colectivo o se impresionen de más con el escenario. Fuera de esos casos, los Tricolores tendrían que ganar y si se van al frente rápido y pueden manejar el partido, hasta creo que se llevarán el triunfo sin sudar demasiado. Pero en un Mundial no se puede dar nada por sentado y confiarse sería lo peor que podría hacer el equipo de Aguirre. Finalmente, ser local ha pesado siempre, y tiene que hacerlo en esta ocasión también. En territorio neutral, no tendría duda del fácil triunfo mexicano, en estas condiciones, no se puede dejar nada al azar. Para terminar, una nota curiosa. Ayer fue el día de la vuvuzela en Sudáfrica y miles de locales se lanzaron a las calles a tocar sus trompetitas por horas y horas, irritando sobremanera al resto del mundo. De algún modo, creen que son un instrumento mágico. Hoy, varios periodistas decían que "las vuvuzelas van a llevar a Sudáfrica a segunda ronda". Pobres argumentos en la cancha tendrán si creen que un pedazo de plástico que hace ruido será suficiente para que clasifiquen. Más aún tomando en cuenta que son igualitas a las que se escuchan cada vez que el Tri juega en el Azteca. Me pueden seguir en: www.twitter.com/martindelp y también podrán escucharme en el programa "Sudáfrica 20 10" que saldrá por W Radio en México.

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