El caso Jonathan dos Santos

La primera y única lista de Enrique Meza al frente de la Selección Mexicana versión 2010 fue mejor que todas las convocatorias de su primera etapa.

La primera y única lista de Enrique Meza al frente de la Selección Mexicana versión 2010 fue mejor que todas las convocatorias de su primera etapa. Cuando lo nombraron, temí que llamara a los equivalentes de Víctor Ruiz, Alberto Macías y el “Chima” Ruiz, pero esta vez no se dejó llevar por amiguismos ni por nombres propios y convocó a los mejores jugadores que tiene el país. El nombre más polémico fue, por supuesto, Jonathan dos Santos. Todos sabemos que el joven jugador, pero sobre todo su padre, tomaron de muy mala manera su exclusión a última hora del equipo que disputó el Mundial de Sudáfrica 2010, al punto que Zizinho anunció que su hijo no jugaría más con la camiseta nacional. Días después, el propio Jonathan quitó fuego a la declaración, pero dejó claro que la decisión había sido muy dolorosa para él y que reflexionaría muy seriamente antes de aceptar un nuevo llamado del Tricolor. Néstor de la Torre, por su parte, señaló que el jugador estaba totalmente contemplado para el proceso hacia 2014, con Copa América, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos y Mundial incluidos. Ése es el escenario actual. Jonathan dos Santos se encuentra en este momento en Asia, donde disputa (y brilla) con el Barcelona la gira de Pretemporada. De ahí tendría que volar de regreso a España con el equipo y viajar casi inmediatamente a México para el partido del 11 de agosto en el Azteca. La pregunta que gira en el aire entonces es ¿Aceptará Jonathan el llamado de la Selección? La respuesta no la sé, pero contestaré con la lógica más simple. Por reglamento, todos los jugadores convocados a una Selección en fecha FIFA, deben ser notificados con siete días de anticipación, y me consta que la FMF envió el fax al Barcelona solicitando al jugador, así es que Jonathan sabía perfectamente lo que sucedería. En caso de que el jugador hubiera contestado negativamente, entonces la Federación no lo hubiera anunciado en la lista, y mis fuentes me cuentan que en realidad fue lo contrario, que Jonathan habría aceptado el llamado de la Selección. También, me dicen que, más allá del berrinche del Mundial, el jugador se siente mexicano y su sueño es estar con su hermano en el Tri, lo único que quiere es asegurarse que no volverá a ser dejado de lado como sucedió en el pasado. Así, la lógica indica que Jonathan estará en el Azteca. Y esa tendría que ser la conclusión a un drama que ya duró demasiado tiempo. Tanto el futbolista como México salen beneficiados. El Tri porque suma un talento más a la generación más prometedora de su historia, con características que nadie más tiene, Jonathan, porque jugará por el país que ama y, siendo sinceros, no tiene aún el nivel para pensar en un llamado de Brasil o España. Por supuesto, todo puede suceder aún. El futbolista puede negarse de último minuto, argumentando que debe aún pensar la decisión. Se podría producir una “lesión”, que le permita ganar tiempo antes de dar una respuesta definitiva. Pero me parece que sería un error estratégico. Primero que nada porque lastimaría aún más la difícil relación con la FMF, y segundo porque jugar ante España, con todas sus estrellas, no es algo que suceda todos los días, y una buena actuación le permitiría dar un paso importante en su carrera. Así, es momento de que Jonathan se ponga definitivamente la camiseta de la Selección y que México sepa aprovechar a uno de sus mejores prospectos. El próximo 11 de agosto se juega ante el Campeón del Mundo y, con todo el caos de directivos y técnicos, el Tri tiene que ser capaz de dar el primer paso de una preparación que le permita ser protagonista en Brasil 2014. Jonathan dos Santos tiene que entender que depende de él convertirse en una pieza importante en ese proceso. Síganme en: www.twitter.com/martindelp

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas