Las vicisitudes de la línea de 3

El creador de la línea de 3 tal y como la conocemos en el futbol moderno fue Carlos Salvador Bilardo. El entonces técnico de Argentina sorprendió al mundo cuando decidió jugar con tres defensores

El creador de la línea de 3 tal y como la conocemos en el futbol moderno fue Carlos Salvador Bilardo. El entonces técnico de Argentina sorprendió al mundo cuando decidió jugar con tres defensores centrales en su partido de Cuartos de Final frente a Inglaterra en México 86. Aunque el “Narizón” ya lo había practicado antes en partidos amistosos, esa fue la primera vez que el sistema salió a la luz a escala masiva. ¿Cuáles eran sus ventajas? En los años anteriores a 1986 el mundo futbolístico fue poco a poco dejando el 4-3-3, sistema en boga hasta ese entonces, para pasar al más defensivo 4-4-2. Así, el cambio provocó que los dos delanteros de un lado fueran marcados por cuatro defensores del otro. Bilardo hizo cuentas y se convenció de que no necesitaba que le sobraran dos marcadores. ¿La solución? Quitar uno y así ganar un hombre en media cancha. Además, la línea de tres permitía a los entrenadores ser elásticos. Podía ser un sistema ofensivo, si los dos carrileros eran extremos o mediocampistas convertidos, o podía ser defensivo, con dos laterales de la vieja escuela, lo que transformaba el sistema en una conservadora línea de cinco. El experimento fue tan exitoso que no sólo Argentina ganó ese torneo, como todos sabemos, sino que cuatro años más tarde, en Italia 90, pocos fueron los equipos que no utilizaron el sistema. De hecho, ese fue un Mundial en serie: casi todas las escuadras jugaban con un líbero, dos marcadores, dos medios defensivos destructivos, dos delanteros, uniformes Adidas de colores pastel y números redondeados. Nunca los participantes de una Copa del Mundo se parecieron tanto y fue la peor de la historia. Curiosamente, cuando César Luis Menotti dirigió a México jugaba con línea de 4, pero su principal alumno en el país, Ricardo La Volpe, hizo suya la idea de los tres defensores y la adoptó como su marca de la casa. El Bigotón añadió aún más elasticidad al sistema, obligando a sus centrales a comenzar la construcción del juego y siempre salir con la pelota en los pies. Por ello, sus mejores años coincidieron con el surgimiento de Rafael Márquez, el central perfecto para la línea de 3 tanto en el Atlas como en la selección. Sería muy ambicioso tratar de resumir lo que hacía La Volpe en su sistema, que era tan complejo como efectivo, y que iba mucho más allá de una línea de tres. Su éxito en el campo, pero sobre todo su ideología de proponer los partidos, generó múltiples adeptos. A finales de los noventa y principios del siglo XXI, México fue tierra de Lavolpistas, antiguos dirigidos por Ricardo que, con algunas modificaciones, se lanzaron a los banquillos con el librito en mano. Curiosamente, los resultados de los Lavolpistas siempre toparon con pared frente al, en apariencia simple, 4-4-2 de Hugo Sánchez con los Pumas de 2002-2004. ¿Cómo puede ser que al utilizar en principio un sistema superior los resultados no los hayan acompañado? Tendría que volver a ver todos los partidos para dar una explicación exacta, pero pensando hacia atrás, creo que tiene que ver con los jugadores que ocupaban esas posiciones. Si bien los Pumas del Bicampeonato jugaban 4-4-2, tenían los jugadores ideales para hacer sufrir a una línea de tres. Los dos mediocampistas por las bandas, Fonseca, Pareja o Íñiguez por derecha, y Aílton, Botero o Lozano por izquierda, eran jugadores eminentemente ofensivos. Por su parte, de los dos delanteros, en realidad uno se quedaba como nueve clásico –Marioni o Alonso- y el otro se retrasaba para participar más en el juego –Botero o Fonseca-. Eso provocaba que, en la práctica, el sistema fuera un 4-2-3-1 a la hora de atacar. Y ése es precisamente el problema que tiene el 3-5-2 en la actualidad. Los tres centrales se sienten muy cómodos al defender a dos delanteros, pero mucho menos cuando tienen que hacer frente a tres, como sucede con el 4-2-3-1 y el 4-3-3 que abundan en el futbol moderno. Los extremos son la kriptonita del sistema, y han llevado a su desuso, por lo menos como idea fija. Eso no quiere decir que no se utilice la línea de tres, ni mucho menos. Sólo que se ha convertido en un recurso, más que en una base. Bielsa la usó con Chile cada vez que el rival lo atacaba con dos delanteros. Aguirre la hizo parte su dúctil sistema con Márquez cambiando de posición. Ricky Herbert, el técnico de Nueva Zelanda jugó con un 3-4-3 que apostaba a presionar en la salida y transformarse en 5-4-1 en el momento que los rivales superaban la media cancha. Su equipo fue la sorpresa del Mundial. Así, el 3-5-2 como tal también está muerto. Pero, como el 4-4-2, ha encontrado cabida en distintas variaciones que se salen de la línea clásica y se alinean con el futbol actual, donde parece ya no haber espacio para los sistemas rígidos. Como siempre, pueden seguirme en www.twitter.com/martindelp. La semana pasada tuvimos un muy agradable debate sobre sistemas y tácticas, que los invito a que se repita. Antes de irme, no puedo dejarlos sin hablar del Fantasy de la Champions. La Liga MT Reto Champions arrancó con la cifra récord de ¡93 inscritos! Y bueno, hasta el momento sólo hay tres personas que pueden mirarme desde arriba. Así que, para los 88 que están por debajo de mí, ¡échenle ganas chavos!

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas