Carta al futuro técnico del Tri

No tengo el gusto de conocerte personalmente, así que está será la única manera de comunicarme contigo.

Estimado Víctor (o José Manuel):

No tengo el gusto de conocerte personalmente, así que está será la única manera de comunicarme contigo. Estoy seguro que algunas de las cosas que te digo ya las sabes, y que otras seguramente las deducirás por el camino. Pero creo que es importante evitar los mismos errores que se han cometido en el pasado y, en lo que pueda, trataré de aportar mi granito de arena.

Esta carta trata simplemente de la relación con los medios y la afición. Cada vez que llega un nuevo entrenador al banquillo nacional sucede lo mismo. Los primeros meses son todo alegría. Y luego, poco a poco, se vuelve un desastre. Al final, la situación es tan insoportable que resulta un alivio cuando se produce la inevitable separación.

Además, ahora más que nunca, la situación es explosiva. Los jugadores odian a la prensa, y en buena parte tienen razón. Los aficionados creen que los futbolistas son divas y que los periodistas son mentirosos. El Director de Selecciones Nacionales acaba de perder su trabajo por el primer complot de jugadores en la historia, y quizá con razón porque, con su actitud provocó que una situación rutinaria se le saliera de las manos y se hiciera un escándalo.

En resumen, todo mal. Y el medio va a esperar de tí una especie de milagro. Se te va a ver como el mesías capaz de arreglar los problemas de la Selección, del balompié azteca y del país en general. ¿Crees que conoces la presión por los años que llevas de Director Técnico? Bienvenido al trabajo más complicado del futbol mundial.

Así, permíteme que te dé algunas sugerencias. No sobre el terreno de juego, por supuesto, sino en el de las relaciones públicas. He trabajado en medios nacionales e internacionales, y en organismos futbolísticos, así que algo sé. Ojalá que esto te sea útil. Y, por supuesto, si te parece que estoy diciendo tonterías, cierra la página y apaga la computadora.

Primero que nada, en este puesto, el que se enoja pierde. Siempre que doy un ejemplo de cómo manejar los medios, me refiero al Aguirre de 2002. El "Vasco" perdió contra Estados Unidos en un Mundial, tal vez el peor pecado que pueda cometer un técnico nacional, y salió indemne porque su carácter afable y coloquial lo tenían en un pedestal con la prensa. ¡Qué diferencia al "Vasco" del 2010! A los periodistas hay que ganárselos con palabras dulces y muchas sonrisas. Si no, su venganza es implacable.

Eso sí, tus tiempos son tuyos y de nadie más. Está claro que te obligarán a hablar para Televisa y TV Azteca. Son las reglas del juego en México. Pero más allá de ello, trata de mantener un orden con tus tiempos. Da entrevistas exclusivas pero hazlo en un periodo determinado, y no cambies las reglas para nadie. Si sólo vas a hablar en conferencia, que quede clara la hora y el día. Nada molesta más a un periodista que uno de sus compañeros tenga privilegios por ser tu amigo. Y, lamentablemente, a veces en la prensa no somos demasiado éticos, cualquier sensación de despecho se traduce casi inmediatamente en un golpe bajo.

Trata de ser sincero en tus comentarios, aun sin revelar demasiado. Tan malo es el secretismo con el que Javier Aguirre se manejaba durante el Mundial 2010, como la sinceridad brutal de Ricardo La Volpe en 2006. Lo importante es que tus argumentos sean lógicos, y siempre dichos en buena forma. De nuevo, el que se enoja pierde, y si pierdes tú, perdemos todos, aunque a veces algunos periodistas parezcan felices cuando México fracasa.

No te niegues a hablar de tus jugadores, pero tampoco lo hagas en mucho detalle. Lo que sucede en el vestidor (o en la concentración), debe quedarse ahí, pero eso no implica que rija la ley mordaza. Nadie va a hacer un escándalo si alabas la actuación de tu portero o tu centro delantero, pero sí lo harán si dices que no convocas a un futbolista porque no tiene nivel. Es cosa de usar el sentido común.

En realidad, todo se reduce a eso: sentido común. El problema es que la presión de ser técnico mexicano se vuelve tan grande que es lo primero que se pierde. Sólo hay que recordar los exabruptos y la terquedad de Enrique Meza en 2001, o el escándalo de La Volpe antes de Alemania 2006, o la patada de Aguirre en la Copa Oro. ¿Qué les pasaba por la mente? Hay que mantener la cabeza fría, aunque sea difícil.

Del mismo modo, hay que restablecer la relación de los futbolistas con los medios. Ahora está en su peor momento, y eso no ayuda en nada. Será una labor importante, para ti y para quien suceda a Néstor de la Torre. Acabar con los malos entendidos y las malas conciencias. Todos los implicados deben recordar que un medio de comunicación es precisamente el intermediario entre futbolistas y afición, y actuar en consecuencia. Así, hay que fomentar que los futbolistas se expresen, en un ambiente controlado, y que no se tenga el síndrome de persecución que parecía vivirse en estos últimos años.

Y, por último, estar consciente de que vendrán momentos buenos y momentos malos. Te atacarán y te alabarán. Saldrás en portadas por las razones correctas y las incorrectas. Muchos antes que tú han intentado sobrevivir a tu puesto y pocos lo han conseguido. Si quieres que tu caso sea diferente, entonces tú tienes que actuar de otra manera. Lo dijo Albert Einstein, “quien siempre intenta lo mismo, siempre obtendrá los mismos resultados”. El país entero espera mucho de tí, y tu capacidad está fuera de toda duda, sólo hace falta un poco de inteligencia y mucho sentido común. Lo demás llegará solo.

Como siempre, pueden encontrarme en www.twitter.com/martindelp. Todavía sigo en la India, donde me ha pasado de todo, desde experiencias inolvidables hasta visitas al hospital por mordidas de perro. Si quieren seguir mis aventuras por ahí, pueden hacerlo en www.martindelpalacio.com.

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