De Ochoa, Bernal y la imagen

Empezar un blog y meterme realmente a twitter ha resultado...

Empezar un blog y meterme realmente a twitter ha resultado un arma de dos filos. En primer lugar, ha acabado con el poco tiempo libre que me quedaba. Ya que me había podido librar del Messenger y el Facebook, llega una nueva adicción. Supongo que viene con mi personalidad, así que no puedo echarle la culpa a nadie. El lado positivo tiene que ver con la interacción con la gente. Todos los días me dan nuevas ideas que me permiten desarrollar temas de maneras mucho más interesantes. Gracias por eso. En ese sentido, he disfrutado mucho de los intercambios producidos por el posible traspaso de Guillermo Ochoa al futbol inglés. En mi opinión, Memo es el mejor portero que ha surgido en el balompié mexicano en muchos años. Lo tiene todo, reflejos, elasticidad, manejo de área, liderazgo. Es, además, un punto de vista compartido por la mayor parte de mis colegas en el extranjero. En el Mundial nadie podía entender cómo Óscar Pérez fue titular y no él. (Yo ahora sé las razones, que tuvieron que ver con ese liderazgo, y no con capacidad futbolística, ni con promotores, pero no puedo ahondar más en el asunto por el momento). El principal problema de Ochoa ha tenido que ver con el equipo en el que juega. Desde que saltó a la fama, a los 18 años, Televisa ha tratado de hacerlo una estrella más del Canal de las Estrellas. Joven, blanco, agraciado físicamente y talentoso, era perfecto para ser la cara que necesitaba la televisora para promocionar al América. A partir de ese momento, sus actuaciones han sido vistas con lupa. En el país tan radical que tenemos, muchos antiamericanistas lo odian por default, y a otros aficionados les choca ver su cara en todas partes. Así, sus errores se magnifican y se perdonan con más dificultad. Memo ha cometido el error de meterse dentro de ese papel. Desde su primera relación con la chica de Rebelde, hasta sus mensajes sobre el Teletón en el Twitter, el portero de las Águilas ha hecho poco por abstraerse de la precepción de que es sólo un portavoz de la empresa dueña de su equipo. Así, da la razón a los aficionados que se dejan llevar más por su imagen que por su rendimiento (algo común en el siglo XXI donde la imagen lo es todo). En general, cuando discuto en el Twitter sobre Ochoa, quienes me dicen que es malísimo no tienen muchos más argumentos que la decena de errores cometidos a lo largo de 7 años de carrera. Un promedio de un error por año es excelente para cualquier guardameta en el mundo. Pero la imagen lo es todo, sobre todo para un portero y más aún para un personaje tan mediático. Creo que irse a Inglaterra le favorecería muchísimo. Saldría por fin del seno de mamá Televisa, y podría competir en circunstancias parejas, donde será su talento el que defina si es titular, suplente, figura o fracaso. Además, el momento propicio es ahora. Ochoa tiene seis meses de contrato, lo que en el mercado actual significa un descenso del 60% en su valor de mercado. Esto, más otros factores que pueden leer a detalle en www.martindelpalacio.com, propicia que, quien quiera sus servicios en este momento, no tenga que desembolsar más de 2 millones de euros. La cantidad es una ganga para un portero muy talentoso que, a los 25 años, sin duda, tiene sus mejores días por delante.  Y si el América, cegado por el valor que percibe en Ochoa, se niega a traspasarlo por esa cifra, peor para ellos. En verano será  un jugador libre para fichar con quien quiera y, de hecho, podría firmar un contrato ahora mismo con el club de su preferencia e irse en julio. Así, es el momento de partir para Memo, y la gran oportunidad para que México tenga otro gran talento en una liga de primera. Pero Ochoa no fue el único portero en dar nota esta semana. El otro fue uno que parece estar completamente del otro lado del espectro. A su casi 41 años, Sergio Bernal anunció su retiro. Con él se va uno de los mejores guardametas en la historia de Pumas. Una frase que hace 10 años hubiera sido totalmente impensable, cuando luchaba con el flojito Esdras Rangel por ganarse el cariño de la exigente porra del equipo, que lo abucheaba constantemente, haciéndole pagar errores cometidos años atrás. Así como dijimos que la imagen lo es todo para Ochoa, en su momento lo era también para Sergio. Poco a poco, hizo olvidar sus fallas y se convirtió en sinónimo de regularidad. Aunque, pensándolo bien, tiene lógica. No era el más rápido, ni el de mejores reflejos, ni siquiera el más talentoso. Pero supo aprender con los años. No olvidaré su actuación ante Cruz Azul en el Clausura 2004. No se aventó ni una vez, pero estuvo siempre en el lugar preciso para frustrar a Chelito, Luciano y compañía. Ese día, en La Afición, cabeceamos “Hoy fue San Bernal”, jugando con el mote que tenía Oswaldo Sánchez. Desde entonces, ganó tres títulos con Pumas y quedó grabado en la historia. En mi blog me preguntaban también por qué Aldo De Nigris explotó de pronto cuando pasó años en la mediocridad en distintos equipos. Prometo ir más a fondo en el asunto, pero los delanteros de su corte tienden a alcanzar la cima de su rendimiento cuando se acercan a los treinta. Pasa en todo el mundo, y ese gran momento suele durar unos 2 o 3 años, así que el regiomontano debe aprovecharlos. Como pueden ver, siempre estoy dispuesto a discutir en www.twitter.com/martindelp, y si quieren leer análisis tácticos, textos de futbol, y de otras cosas (viajes, la India…), pueden hacerlo en www.martindelpalacio.com. P.D. No crean que me olvido del Fantasy de la Champions. De casi cien personas en el grupo de Mediotiempo, acabé la primera ronda en tercer lugar. ¿Dónde están los que decían que sabían más que yo ;)?

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