Las rachas y la ley de las probabilidades

Da gusto ver al Atlas en primer lugar de la Tabla de Posiciones. Salvo los fanáticos de Chivas, el medio mexicano siempre ha visto con simpatía a los Rojinegros.

Da gusto ver al Atlas en primer lugar de la Tabla de Posiciones. Salvo los fanáticos de Chivas, el medio mexicano siempre ha visto con simpatía a los Rojinegros, con su política de formación y su propuesta ofensiva. Tras dos jornadas del torneo, los aficionados están soñando de nuevo ¿y quién puede culparlos? Han sido demasiados años de frustraciones, así que cualquier alegría es bienvenida. Pese a ello, estos dos resultados no tienen ninguna relevancia real en lo que sucederá al final del campeonato. Como tampoco la tienen las dos derrotas del Campeón Monterrey. De hecho, lo más lógico es pensar que, dentro de 15 fechas, los Rayados estarán peleando el campeonato, mientras que los Rojinegros buscarán evadir el descenso, su principal prioridad en el torneo. En el futbol, como en casi todos los deportes, existe un respeto absoluto a las rachas. Cuando un equipo gana o pierde varios partidos en forma consecutiva, se dice que está enrachado positiva o negativamente. Si un jugador ha marcado en cuatro o cinco partidos se considera que las defensas rivales deberán cuidarse, porque "está en gran momento", mientras que si no ha anotado en ese tiempo se habla de que está seco y que sufre el mal de los delanteros. Sin embargo, esas consideraciones son sólo juegos de la prensa y los aficionados. En realidad, las rachas son uno de los grandes mitos del deporte. Desde hace unos días estoy leyendo el extraordinario libro "Don’t Believe Everything you Think", del científico estadounidense Thomas Kida. En él, se dedica a desbaratar mitos y conocimientos pseudocientíficos, desde los fantasmas hasta los médiums, pasando por la homeopatía y los ovnis. Uno a uno, Kida explica las causas por las que los seres humanos preferimos creer en esas falacias, cuando toda la evidencia apunta hacia el otro lado. Uno de esos mitos es el de las rachas. Y, para ello, se apoya en un estudio realizado por los psicólogos Tom Gilovich, Robert Vallone y Amos Tversky, que explica cómo la famosa "hot hand" del basquetbol no es más que un engaño en la percepción colectiva de aficionados, periodistas y jugadores. La "hot hand" (el "on fire" para los que jugaron NBA Jam en los 90), predica que cuando un basquetbolista anota tres o cuatro canastas seguidas, es que su mano está "caliente" y eso aumentará sus posibilidades de anotar en los siguientes tiros. Los tres científicos analizaron las estadísticas de disparo de los 76ers de Filadelfia y los Celtics de Boston en los ochenta y no encontraron ninguna evidencia de dicho fenómeno. Por el contrario, los jugadores tenían una pequeña posibilidad de fallar su siguiente tiro tras haber anotado los anteriores tres o cuatro. Y estamos hablando de leyendas del tamaño de Julius Erving o Larry Bird, no de cualquier hijo de vecino. ¿Cuál es la explicación real detrás de la "hot hand" entonces? Simple, la ley de probabilidades. Digamos que Bird tiene un 50% de promedio general en sus tiros de campo. Es decir, lo mismo que un volado. En probabilidades así, uno siempre piensa en un patrón así (siendo X un acierto y O una falla): XOXOXOXOXOXO. Pero así no es como funciona en la vida real. Para efectos de esta columna, tiré una moneda 12 veces y estos fueron mis resultados: OOXXXXOXOOXO. Analicemos la reacción de los medios si, con este patrón, habláramos de un equipo de futbol, por ejemplo. "Tras un inicio complicado con dos derrotas atribuidas a una Pretemporada sin refuerzos, el técnico de los Cuereros de Zapotlanejo, Ramiro Rodríguez ha sabido enderezar el camino, con cuatro victorias consecutivas. El equipo está enrachado y se espera un triunfo en su encuentro ante los Aztecas de Anenecuilco". Si seguimos nuestro patrón, los Cuereros no sólo no ganarán el siguiente partido sino que sólo conseguirán dos triunfos en los siguientes cinco, lo que propiciará que la directiva corra a Rodríguez, por su mal cierre de campaña. En realidad, sus posibilidades siempre fueron del 50%, pero por ley de probabilidades, coincidió que ganó algunos partidos consecutivamente y después perdió más frecuentemente para compensar. La pregunta lógica que se harán los aficionados del Atlas (o del Monterrey) es, ¿qué es entonces lo que determina las probabilidades de éxito de mi equipo? La respuesta está en otro libro, "Pay as you Play" de Paul Tomkins, Graeme Riley y Gary Fulcher. En él, los tres autores analizan los factores económicos que han determinado el éxito en la Premier League de Inglaterra desde su creación. ¿El resultado? El principal indicador del rendimiento de una escuadra es el tamaño de la nómina de sus jugadores. A mayores sueldos, mayor éxito. Por supuesto, el futbol tiene muchas historias de éxito de equipos humildes que, con corazón y garra, han llegado lejos, mientras los grandes fracasan. Pero eso sucede cada vez menos, incluso en un campeonato tan parejo como el mexicano. Si analizamos a los últimos Campeones, sólo hay dos casos así que destacan entre las grandes nóminas: Atlante en el Apertura 2007 y Pachuca en el Invierno 1999. En el resto, el dinero ha mandado. Así, es lógico pensar que, a pesar de su flojo arranque, por el tamaño de su nómina, el Monterrey terminará entre los cinco primeros lugares del campeonato, mientras que el Atlas acabará entre los últimos ocho. Pese a ello, los aficionados Rojinegros no deben sentirse de antemano desalentados, porque aún les queda algunos puntos de consuelo. A pesar de los estudios, y aunque no tengo estadísticas para comprobarlo, yo sí creo que hay un factor extra a considerar, que es el estado anímico. Una "racha" positiva genera un buen ambiente en el vestidor y hace olvidar los problemas internos. Eso puede provocar una ligera mejoría en el rendimiento general. Por ejemplo, si Atlas iba a conseguir 40% de los puntos, ahora conseguirá 50%, suficientes para salvarse del descenso e incluso pelear por una Liguilla en un grupo flojo. Además, la regla de la nómina tiene una salvedad: los entrenadores que saben sacar jugo a planteles limitados. En "Pay as you Play" el ejemplo clásico es Sam Allardyce y su Bolton alimentado por jugadores veteranos y traspasos gratuitos. En México tenemos un referente inmediato en el Puebla de José Luis Sánchez Solá. Hasta el momento Benjamín Galindo no ha mostrado nada que haga pensar que es uno de estos entrenadores, pero habrá que esperar, quizá él sepa algo que nosotros no. Para terminar, un punto más. El torneo mexicano es de 17 fechas y no de 38 como el inglés, lo que provoca que las "rachas" o incidencias estadísticas, adquieran más valor. Digamos que el Atlas tiene la nómina número 13 del campeonato, lo que le permitirá sacar más o menos 40% de los puntos disputados sobre 34 fechas. En el torneo anterior apenas consiguió 25%. Así, la lógica estadística implica que en esta temporada aumentará su rendimiento considerablemente para compensar con lo sucedido en la anterior. Espero que la idea haya quedado más o menos clara. Si no, con todo gusto contestaré preguntas y dudas en el correo electrónico que está arriba de la columna o en @martindelp. También los invito a checar mi blog www.martindelpalacio.com, con textos sobre temas como éste y también cosas no relacionadas al deporte. Por último una reflexión, ojalá los directivos y aficionados pudieran echarse una zambullida a estadísticas como ésta. Si así lo hicieran, los equipos no estarían despidiendo y contratando técnicos a lo loco, como suele suceder. Pero me parece que eso ya es soñar despierto.

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