Las claves del mejor equipo de la historia

Ver al Barcelona es un privilegio del que no nos daremos cuenta hasta que se acabe. Es una escuadra increíble, en todas las fases del juego.

Ver al Barcelona es un privilegio del que no nos daremos cuenta hasta que se acabe. Es una escuadra increíble, en todas las fases del juego. Es, además, un prototipo de juego ofensivo, que encandila a los románticos y a los puristas. Es probablemente el mejor equipo de todos los tiempos, y no lo digo desde el punto de vista del aficionado, sino basado en estadísticas. Pocas veces se ha visto un dominio tal en la historia del futbol. El Barcelona rompió el récord de puntos en la liga española este año. Ganó la Champions perdiendo sólo un partido (contra el Arsenal en el Emirates). Se ha coronado en dos de las últimas tres y en tres de las últimas seis. En la enorme mayoría de sus partidos, domina por completo. De hecho, busqué la estadística de cuándo fue la última vez que no tuvo más posesión que el rival y no la encontré en ninguna parte. Sólo se me ocurren dos equipos tan dominantes por la misma cantidad de tiempo, la selección de Hungría en los cincuentas y el Real Madrid de las cinco Copas de Europa. De hecho, es contra esos merengues donde la comparación es más lógica. Como el Barça actual, tenían jugadores extraordinarios (Di Stéfano, Kopa, Gento…), buscaban siempre el ataque y respaldaban su espectacular estilo con títulos. Hay una razón por la que pondría a estos blaugranas por encima. La Champions League actual es un torneo de mucha mayor calidad, por el simple hecho de que entran los mejores equipos de las mejores ligas, y no sólo los campeones. Fuera de eso, las similitudes son sorprendentes. Algunas cifras interesantes del partido de ayer. Nunca en la historia de la Champions League un equipo se había ido sin recibir un disparo a gol en el segundo tiempo. Xavi tuvo 141 pases correctos de 148 intentos, es decir ¡equivocó 7 de 148 pases en todo el partido! El Barça cometió 5 faltas en todo el partido y tiró 22 veces, contra sólo 4 disparos del Manchester (1 a portería) y 16 foules. Lo peor del caso es que no se trató de la final entre un grande y un equipo sorpresa, sino auténticamente entre los dos mejores equipos de Europa. Sentado ayer en Wembley al lado de los aficionados del Manchester United, observé uno de los fenómenos más poco comunes que a uno le pueden tocar en un estadio. No había enojo, sólo sorpresa y admiración. Fueron muy pocos los que insultaron. No hubo pretextos ni recriminaciones. El consenso es que no había manera de parar a los catalanes, Sir Alex hizo lo que pudo, sus jugadores lo intentaron, pero simplemente no había manera. ¿En qué se basa este Barça? Todo el mundo sabe que su estilo es de posesión de balón, de pases cortos y precisos. Lo que quizá no se sepa es cómo llegaron hasta ahí. Los entrenamientos blaugranas son un monumento a la intensidad y el espacio reducido. 90% de los ejercicios se realiza en terrenos equivalentes a un cuarto de una cancha normal. Las prácticas duran bastante menos que en cualquier otro equipo, pero la intensidad es bestial. No se pierde tiempo, no hay distracciones, porque el estilo depende de ello. Pero además hay una cultura de la excelencia. Guardiola trata a sus jugadores como profesionales y como adultos. No hay concentraciones antes de los partidos. Los futbolistas, si quisieran, podrían irse de fiesta toda la noche. Y no lo hacen porque saben que no sólo sería una traición a sus compañeros sino porque en la cancha sería evidente. Es el ejemplo perfecto que la disciplina no se impone mediante castigos, sino con el entendimiento colectivo de que todas las partes son igualmente fundamentales para el funcionamiento del todo. Tácticamente, el equipo es un reloj. En uno de mis análisis hace unos meses, mostraba cómo los jugadores blaugranas se distribuyen siempre en triángulos, y los pases son casi siempre diagonales. Esa es una herencia de Cruyff. Pero no solamente con la pelota. Cuando la pierden, los jugadores saben siempre a quién presionar. De hecho, mi opinión es que el Barça es más impresionante sin el balón que con él. La razón de su impresionante posesión no sólo es la maraña de pases a la ofensiva, sino que el rival nunca tiene tiempo para pensar. Los invito a hacer un ejercicio, si pueden ver de nuevo el partido de ayer, cuenten el promedio de segundos que tenía la pelota un jugador del Manchester comparado con uno del Barça, antes de tener enfrente a un rival. La diferencia es abrumadora. No quiero entrar en el detalle de la cantera, porque ya se ha hablado hasta el cansancio. Ni tampoco en el talento individual de Messi, Xavi y compañía. Mejor les doy un detalle que habla del nivel de compromiso de todos los integrantes. En un partido totalmente dominado por el Barcelona, Piqué no dejaba de escuchar a Puyol gritarle “¡Geri! ¡Geri! ¡Geri!”. Hartó, el número 3 se dio la vuelta y le preguntó a su compañero, “¿pero qué pasa?”. La respuesta es memorable: “nada, pero quiero que estés atento en caso de que venga un contragolpe”.  Otro detalle increíble. Las decisiones de a quién alinea Guardiola son tácticas pero también médicas. Cuando llegó, pidió una máquina que hasta entonces sólo tenía el Milán. En ella, se introducen todos los datos del futbolista, se le realizan tests, y el resultado revela las posibilidades que se lastime durante el siguiente partido. Esa es la razón por la que el Barcelona no necesita una plantilla tan grande y, salvo los casos normales, nunca tiene lesiones de gravedad. Como ven, no se trata sólo de un conjunto de grandes jugadores que podría dirigir cualquiera. Ni tampoco el hecho de que se conozcan desde hace tiempo. El éxito llega siempre con trabajo, planeación e inteligencia. Y detrás de la impresionante lección de futbol que vimos ayer, hay años de implementación de estos tres factores. Como siempre, pueden comentar de éste y muchos más temas en www.twitter.com/martindelp o en el mail que aparece arriba. Para textos más enfocados y sobre otros temas en www.martindelpalacio.com.

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