Ganar como sea

Hace dos años, escribí una columna antes de la Final México-Estados Unidos en Copa de Oro en la que decía que el Tri ganaría fácilmente. En general, los comentarios me destrozaron.

Hace dos años, escribí una columna antes de la Final México-Estados Unidos en Copa de Oro en la que decía que el Tri ganaría fácilmente. En general, los comentarios me destrozaron. Me decían que inflaba a la Selección, que por eso se caía en excesos de confianza, que siempre perdíamos con los gringos… Al final, 5-0 y todos calladitos.

Una semana más tarde, mi columna se llamó como la de hoy, “Ganar como sea”, y se refería al siguiente partido del Tri ante los estadounidenses. El del Estadio Azteca, en el que estaba en juego la supervivencia de los nuestros en la Eliminatoria de CONCACAF. En aquel momento, consideré que con planteles similares, México llevaba ventaja por ser local y por las condiciones del partido (altura, calor, smog). De nuevo, los comentarios fueron bastante negativos. Y se cumplió el resultado.

No con esto quiero dármelas de pronosticador, ni mucho menos. Sino que, muchas veces, para poder analizar un partido, hay que tratar de dejar los miedos y las pasiones atrás y centrarse en lo que va a suceder en la cancha. La historia no gana ni pierde, y tampoco la reputación. Son los elementos del aquí y el ahora los que definen un resultado.

En ese sentido, creo que México es favorito. Por jugadores y por conjunto. A diferencia de aquel partido en 2009, Estados Unidos ya no es el sólido bloque de antaño. Los de Bob Bradley están en una etapa de reestructuración, con huecos importantes en posiciones claves. Este equipo gringo tiene a dos muy buenos jugadores, Tim Howard y Landon Donovan (que no ha andado bien en el Torneo), y otros dos de nivel aceptable, Carlos Bocanegra y Clint Dempsey. El resto es muy medianito.

Vayamos línea por línea. En la portería no hay discusión, el 1 estadounidense está en un planeta totalmente distinto a Alfredo Talavera, que pese a su atajada de ayer (normal para cualquier portero de Selección), aún ofrece más dudas que certezas. A final de cuentas, hasta hace no mucho era el cuarto portero del Tri, detrás de Corona, Ochoa y Michel.

En los laterales México tiene amplia ventaja. Cherundolo es un jugador muy regular, pero nada del otro mundo y aunque Lichaj ha sido una de las revelaciones de esta Copa de Oro, eso no quiere decir mucho. Salcido y Juárez son muy superiores, aunque la clave estará en qué tan grave es la lesión del jugador del Fulham. Si está al 100 por ciento, no hay competencia.

En la central es el mismo caso. Bocanegra es un jugador veterano, tal como Márquez, pero mientras uno fue un jugador decente, el otro fue uno de los mejores del mundo en su posición. Goodson es lento y novato, Moreno es infinitamente superior.

En la contención la cosa está pareja, Bradley ha tenido un Torneo espeluznante, regalando pelotas al por mayor y recuperando poco. Jones ha estado mejor. Lo mismo se puede decir de Castro y Torrado. Por la banda derecha, superioridad total de Pablo Barrera sobre Alejandro Bedoya. En la izquierda habrá que ver quién juega. Por Estados Unidos pueden ser Donovan o Dempsey, aunque ninguno de los dos es extremo. Por México, ojalá que sea Guardado. De otro modo, la ventaja es para ellos.

La delantera es, sin duda, para México. Gio dos Santos está por encima de los Donovan o Dempsey de la Copa de Oro, y “Chicharito” Hernández es, con mucha diferencia, el mejor jugador de CONCACAF en este momento. Si a eso le sumamos que Aldo de Nigris es 10 veces el atacante que Freddy Adu llegará con ser, la ventaja es clara.

Además, creo que por características México es superior. Como bien me lo puntualizaba mi amigo Periodista John Jagou (mexicano, pese al nombre y el hecho de que viva del otro lado del Río Bravo), los nuestros suelen sufrir contra los equipos que intimidan físicamente, como Honduras. Este Estados Unidos no es el equipo imponente de antes. Sin Onyewu ni Altidore, los de “Las Barras y las Estrellas” pierden a sus mejores armas físicas y a balón parado.

Y hay otro punto interesante a considerar. Por mucho tiempo, los estadounidenses basaron su estilo de juego en arruinar el mexicano. Echarse atrás, ser sólidos y tirar contragolpes. Ahora no tienen a los jugadores para hacerlo. Es un equipo más rápido, con más movilidad, pero mucho menos sólido. Y si el partido se va a terrenos que los nuestros dominan, será mucho más sencillo.

¿Qué ventajas tienen entonces ellos? La primera, ser locales. Ya sé que habrá más mexicanos en el público, pero siempre es así y eso no nos ha ayudado a ganarles fuera en el pasado. La segunda, que el partido es un Clásico, y los estadounidenses son curtidos veteranos en esas lides, saben cómo jugarlos y cómo ganarlos. La tercera el factor psicológico: creo que los recientes triunfos mexicanos han ayudado a mejorar ese aspecto, pero si ellos nos anotaran primero, nuestros jugadores podrían recaer. Y la cuarta es que el futbol es realmente impredecible, en general gana el que tiene más talento, pero en este caso la diferencia no es tan grande para que el factor suerte no cuente.

De cualquier modo, México tiene la ventaja y, sin ser tan fácil como ese 5-0, me parece que se llevará la victoria en un partido duro, emocionante, pero que al final será definido por quienes juegan mejor.

Como siempre, pueden contactarme en el mail que está arriba o en www.twitter.com/martindelp, para platicar de este y otros temas. Y, si quieren textos más detallados o sobre otros temas, pueden leerlos en www.martindelpalacio.com

P.D. Ahora resulta que los periodistas mexicanos empiezan a “adelantar” que los “dopados” serán absueltos. Van mejorando, ahora tuvieron una semana de retraso, nada más.

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