El América y la falta de un proyecto

Pregunta rápida, ¿en los últimos diez años, quién ha tenido más éxito, las Chivas o el América?

Pregunta rápida, ¿en los últimos diez años, quién ha tenido más éxito, las Chivas o el América? Contesten lo primero que les venga a la mente. Si eso hicieron, estoy casi seguro que la respuesta será que el Guadalajara, aun cuando, en cuanto a títulos se refiere, las Águilas han ganado tres, por sólo uno de los rojiblancos. La razón es simple. Chivas ha sabido darle distintos significados a la palabra éxito, que van más allá de los trofeos levantados. Los aficionados rojiblancos hablan con orgullo de sus fuerzas básicas, de la cantidad de jugadores exportados a Europa, o de cómo son la base de todas las selecciones mexicanas. Incluso pueden presumir una Final de Libertadores, a la que llegaron prácticamente con suplentes. Jorge Vergara, para bien o para mal, ha dotado de una identidad a su equipo. Algo de lo que el América carece. La percepción que queda de las Águilas es que no saben exactamente lo que están haciendo. No ganan campeonatos, no generan grandes jugadores (con honrosas excepciones), no se sabe exactamente a lo que juegan. Tienen muchas ambiciones, pero no saben qué hacer con ellas. En ningún lado queda más claro que con su campaña en medios. En mercadotecnia existe un dicho que reza “ninguna publicidad es mala publicidad”. Sin embargo, los anuncios hechos por Carlos Alazraki no dicen nada, no generan nada. Que el América es grande ya todos lo sabemos. Es el segundo equipo más popular del país (o el primero, depende de a quien le hagamos caso), repetirlo sólo provoca burlas. Hacerlo de forma tan elemental, tan primitiva y, sobre todo, tan dependiente de los rivales (una escuela con Estudiantes, un santo con San Luis), resulta un insulto a la inteligencia de su afición. El Puebla, con un presupuesto de cero pesos, porque son videos hechos con una cámara casera que pueden ver aquí, ha realizado un esfuerzo mucho más interesante que el americanista. Provocador y con un sentido claro: integrar a la afición con el equipo. ¿Cuál es el propósito del slogan azulcrema? No creo que ni siquiera sus creadores sepan. Era mucho más efectivo el famoso “ódiame más”, con el que Nike escandalizó al país a mediados de la década pasada. Volvamos a la comparación con Chivas. Hace diez años, los rojiblancos apostaron por un sistema táctico fijo (un 3-5-2 muy ofensivo) y por el desarrollo de las fuerzas básicas. En consecuencia, los jugadores que surgen de ellas, lo hacen con un rol muy determinado y los técnicos deben respetar esa premisa. No es casualidad que a Omar Bravo le siguió Omar Arellano, al que le siguió Javier Hernández, luego Erick Torres y después Carlos Fierro, pasando por Ulises Dávila. Todos jugadores de corte físico similar. En América no queda nada claro. De Manuel Lapuente se pasó a Carlos Reinoso, dos técnicos en polos opuestos del espectro. Éste último fue contratado por su americanismo, no necesariamente por su capacidad. Antes, el entrenador había sido Luis Fernando Tena, más Lapuentista, pero tampoco demasiado cercano (ni demasiado exitoso). En cuanto a jugadores, lo mismo, tras lo que le sucedió a Cabañas, han pasado por esa posición Esqueda, Vuoso, Márquez, López, incluso Vicente Sánchez. Jugadores más dispares, imposible. La primera reacción de la afición es pedir la cabeza de la Directiva. Pero esa es la salida fácil y, salvo en casos muy específicos (como en el Atlas), no da resultados. Con Pérez Teuffer la cosa estaba igual, y peor con Cañedo. Lo que se necesita es un proyecto definido, en donde se privilegie la capacidad y se trabaje con objetivos a corto, mediano y largo plazo. Encabezado por un técnico joven, que sepa cómo encausar al siglo XXI a un equipo que se ha quedado anclado en los 80’s. Las Águilas deben volver a encontrar una identidad, y ese es trabajo de escritorio, de cabeza. Dejarse de campañas inútiles, y de contrataciones bomba. Generar un perfil de entrenador y un perfil de jugadores que deben portar la camiseta azulcrema. E involucrar a la afición con ese renacimiento. Ese es el camino seguido por los equipos más ganadores en todo el mundo. Si el América quiere ser grande, muy grande, debe empezar con el ódiame más. Porque nadie odia a los equipos que pierden. Como siempre, si quieren platicar de esto y más pueden hacerlo en la dirección de mail que está arriba o en www.twitter.com/martindelp. Si quieren textos más detallados y de cosas que no están relacionadas con el futbol, búsquenlos en www.martindelpalacio.com. Y si eres americanista, me interesa saber qué te gustaría que hiciera tu equipo para mejorar (y ahórrate los “que corran a los directivos corruptos”, eso ya lo leí demasiado).

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