Del Tri, los promotores y cosas peores

En general, me encantan las fechas FIFA. Por alguna razón que se remonta a mi infancia, el futbol de selecciones me atrae mucho más que el de clubes.

En general, me encantan las fechas FIFA. Por alguna razón que se remonta a mi infancia, el futbol de selecciones me atrae mucho más que el de clubes. Puedo pasarme un día entero viendo partidos como Irlanda-Armenia, Francia-Bosnia y Paraguay-Uruguay, pero me da una flojera infinita ver un Getafe-Racing de Santander. El problema de las semanas donde hay partidos internacionales es que, como el futbol de clubes para a segundo plano, los medios suelen tener muy poco qué publicar, y llenan sus páginas o tiempo aire con los cada vez más absurdos chismes, especulaciones y teorías de la conspiración. El capítulo de esta semana se llamó: “La mafia de los promotores”. Salvo casos muy especiales, y como en cualquier buena telenovela, las historias están lejos de ser originales. Desde que tengo uso de razón, periodistas y aficionados insisten en que los promotores manejan al futbol mexicano. Cambian los nombres y los equipos, pero la trama es la misma. Por alguna razón, nos encanta pensar que hay fuerzas ocultas detrás de los fracasos de nuestros equipos (por supuesto, cuando el equipo anda bien, los representantes desaparecen por arte de magia).El problema es que nunca nadie presenta evidencia alguna. En esta ocasión, seamos honestos, quien comenzó el debate fue Alejandro Burillo. Con todo respeto para uno de los directivos más importantes en la historia reciente de nuestro futbol, cuando él controlaba la Federación, el futbol mexicano era exactamente el mismo. Así, sus declaraciones suenan más a ganas de revancha que a descubrir el hilo negro que él conoce desde que decidió entrarle a este negocio. Porque, por supuesto, los promotores existen y han actuado siempre en el futbol mexicano. Si controlan equipos o no, depende de los directivos, no de ellos. Y, de hecho, en el balompié del siglo XXI, los agentes no sólo están ahí sino que son indispensables. Son quienes negocian contratos, transferencias y partidos. Los hay corruptos y los hay honestos, como en todos los ámbitos. Hace mucho que acabaron los tiempos en que el Ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez, gran directivo, pero muy autoritario, convocaba a un novato a su escritorio y le decía, “este es tu contrato y esto es lo que vas a ganar, lo firmas o estás fuera del futbol”. Como antaño lo fuera Guillermo Lara, el nombre que genera terror en la actualidad es Carlos Hurtado. En la práctica, este promotor tiene entrada en algunos clubes puntuales y con algunos técnicos específicos (Mario Carrillo, por ejemplo, trabajó 20 años con él), pero los mejores jugadores del país están representados por gente mucho más profesional y menos siniestra. Nombres como Eduardo Hernández, Enrique Nieto, Greg Taylor y Jorge Berlanga son los responsables del reciente éxodo de nuestros jugadores al extranjero. Si se fijan, los periodistas que hicieron un escándalo sobre el “seguro” involucramiento de promotores en el Tri son los de la vieja guardia. Los que no han entendido que hay una nueva generación de representantes y a quienes los nombres Lara y Hurtado aún causan pesadillas húmedas. Y todo a partir de unas declaraciones de Rafa Márquez, completamente malinterpretadas (los invito a que vean el video completo, para descubrir lo que realmente dijo). Pero un análisis un poco más detallado deja claro que la noción es totalmente absurda. De los convocados al partido ante Brasil, sólo uno (Sergio Pérez) tiene algún nexo con uno de estos promotores (lo representa, Amaury, el hijo de Carlos Hurtado). De los demás, a cinco los representa la dupla Taylor/Berlanga, a cuatro la dupla Nieto/Hernández, dos son independientes y a dos más los promueven otros. Ah, el agente del Chepo es Greg Taylor (Fuente: René Tovar de ESPN). Y, siendo sinceros, con la excepción de Carlos Vela, ¿qué jugador realmente falta en el Tri? No piensen en los que sobran, sino en los que no están. ¿De Nigris? Lesionado, ¿Nery? Sin ritmo aún, ¿Fabián o Cortés? Suspendidos, ¿Ayala, Estrada? Cuestión de gustos. No hay un jugador que, por consenso, debería estar, más allá de los que están, y mucho menos que no esté por culpa de su promotor. Así, mejor enfoquémonos en pensar qué se debe hacer con esta selección mexicana en la cancha. Un Tri que, aún como local, fue muy inferior a un Brasil que está lejos de ser el de Romario y Ronaldo, que dejó claro que Chepo debe trabajar muchísimo y que mostró que los mejores jugadores que tenemos, porque eso es lo que son, no están a la altura de los más importantes del mundo. Dejemos las teorías de la conspiración para quienes tienen más de 60 años y sueñan con generar rating con ellas. Antes de despedirme, y aunque no soy fan de los cebollazos, sólo quiero decir que me dio mucho gusto que la WADA exonerara a los “dopados”, no sólo por ellos y porque yo lo dije primero en esta columna hace muchos meses, sino porque quienes se dedicaron a repartir madrazos sin tomarse la molestia siquiera de investigar ahora están calladitos, calladitos. Y así se ven más bonitos. Como siempre, si quieren comentar de este y otros temas, pueden hacerlo a la dirección de correo que aparece arriba y a www.twitter.com/martindelp. Y si quieren leer textos más profundos o sobre cosas no relacionadas al futbol, háganlo en www.martindelpalacio.com.

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