¡Dejen de llorar por el arbitraje!

Seguro aquellos que sólo leen los títulos de las columnas pensarán que tengo esquizofrenia.

Seguro aquellos que sólo leen los títulos de las columnas pensarán que tengo esquizofrenia. Pero mi encabezado pasado fue una provocación, mientras que en éste voy muy en serio. Las quejas al arbitraje han llegado a un nivel desmesurado y ridículo, y creo que es momento de que los involucrados asuman sus responsabilidades. Ayer tuve la suerte de estar en el Camp Nou para ver el Barcelona-Real Madrid. Los “Merengues” jugaron su mejor partido de la era Mourinho y merecieron ganar. Al final, no lo hicieron, y a su técnico y jugadores no les quedó de otra que culpar al árbitro. Peor aún, el nivel de paranoia de Mourinho llegó a tanto que, de acuerdo con el periódico El Mundo Deportivo, esperó al colegiado en el estacionamiento tras el encuentro para increparlo por sus decisiones. El asunto es que, por más mal que estuviera Teixeira Vitienes, no perjudicó particularmente al Madrid. Y no lo digo yo, sino Andújar Oliver, el analista arbitral de Marca, periódico blanco por donde se le vea. En su análisis considera que Lass y Pepe debieron ser expulsados, que el gol a Sergio Ramos fue bien anulado y que no hay penalties en ninguna de las áreas. Al terminar el partido, los “Merengues”, como siguiendo un script, volvieron a darle duro al arbitraje. Lo hacen con cada derrota, jugando bien o mal, y el estado de ánimo se contagia a sus aficionados, que ven conspiraciones a cada paso. Y lo peor del caso es que la estrategia no les funciona. Los árbitros no pitan a su favor cuando juegan contra el Barça, Mourinho se irá del Madrid si no gana la Liga y varios jugadores lo seguirán si eso sucede. ¿Para qué seguir haciéndolo? Por supuesto, el Real Madrid no es el único. Me llamó la atención que, la semana pasada, varios que no leyeron la columna estuvieron de acuerdo con mi título mentiroso de “El arbitraje mexicano, corrupto y nefasto”. Algunos fueron aficionados de Santos, que están enojados, con razón, por el infame arbitraje de “Chiquidrácula” en la Final. Pero, ¿los réferis están contra ellos? Para responderlo sólo quiero que recuerden el gol de Jared Borgetti, en monumental fuera de lugar, que les dio su primer título. Así podemos encontrar ejemplos en todos los equipos. El problema es que los fanáticos sólo pueden recordar cuando un árbitro los afectó, no cuando los benefició o cuando no tuvo incidencia. Y así empiezan a ver tendencias cuando no hay. Es fácil decir “este árbitro tiene algo contra nosotros, ¡Se equivocó tres veces en los últimos cuatro años!” Eso parecería una tendencia, pero sólo si convenientemente se olvida que esos tres errores llegaron en 20 partidos. En el deporte es muy común el síndrome de “el mundo contra nosotros”, y el arbitraje es el mejor ejemplo. Pero les tengo una noticia, TODOS los aficionados de TODOS los equipos en TODOS los deportes lo creen. El Madrid se queja por los partidos ante el Barça, el Barça se queja de que no le marcan penales a favor, el Valencia y el Atlético se quejan de que los árbitros benefician a los grandes, y así sucesivamente. Y en México, es lo mismo. Y si los arbitrajes perjudican a todos, entonces ¿A quién benefician? La única respuesta válida hasta ahora es: a los equipos locales. En el espectacular libro “Scorecasting”, que analiza diversos aspectos estadísticos del deporte, los autores Tobias Moskowitz y Jon Wertheim, analizaron más de 15 años de partidos de 60 ligas y llegaron a la conclusión de que la habitual ventaja que tiene un equipo local sobre un visitante se reduce casi exclusivamente a los errores arbitrales a su favor. (Y también descubrieron que a mayor público, mayor ventaja y mayores errores arbitrales a favor del local, por eso, con su estadio medio vacío, las Chivas no le ganan a nadie ahora). Yo tengo la teoría de que, por esa misma presión, los árbitros suelen ayudar a los equipos grandes, pero no puedo comprobarlo. De lo que sí estoy seguro es que cuando un aficionado dice que tal árbitro está comprado contra su equipo, está equivocado, y sufre del síndrome “nosotros contra el mundo”. Eso no implica que los arbitrajes sean perfectos, lejos de ello. En mi opinión, hay demasiados errores en el futbol, pero eso es porque el sistema pone demasiada responsabilidad en una sola persona. Con la obstinada resistencia de Blatter y compañía para ayudar a los silbantes con tecnología, los ponen en una situación tan frágil como injusta. Ya bastante hacen con lo poco que tienen para que, además, sean reventados semana a semana por técnicos paranoicos y aficionados furiosos. Para terminar un comentario de algo distinto. ¿En qué diablos estaba pensando “Chepo” de la Torre al poner ayer a Jesús Corona de Capitán? Entiendo que quería motivarlo, pero el gafete hay que ganárselo, dentro y fuera de la cancha. Si quieren comentar sobre éste y otros temas, pueden hacerlo al mail de arriba o a www.twitter.com/martindelp y si quieren textos más detallados o de otros temas, pueden encontrarlos en www.martindelpalacio.com

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