El arbitraje mexicano, corrupto y nefasto

Otra vez lo mismo, otra vez las ayudas y las corruptelas.Los mismos protagonistas nefastos, haciendo todo lo posible porque ganen los equipos grandes.

Otra vez lo mismo, otra vez las ayudas y las corruptelas. Los mismos protagonistas nefastos, haciendo todo lo posible porque ganen los equipos grandes. No tengo prueba alguna, pero estoy seguro que hay mucho dinero que se mueve en esta mafia que es el futbol mexicano, para que los árbitros arreglen los partidos. Lo del América no pudo ser un error, obviamente fue la desesperación de un silbante por ver que se le iba el negocio. Lo de Tigres, peor, porque también estuvo el juez de línea involucrado. México es un país de corruptos, y por eso nuestro arbitraje también lo está. Vamos, no sólo nuestro arbitraje, todo nuestro futbol. Hasta ahora, las televisoras han propiciado la compra y venta de partidos, y son muy buenas para ocultarlo y mantener su negocito, pero todos lo sabemos y es momento de acusar. Las pruebas llegarán después, pero que se vayan ahora mismo Aarón Padilla, los árbitros involucrados y que se abra una investigación en esta cloaca. Quien me haya leído desde hace tiempo se dará cuenta que estos dos párrafos anteriores no tienen nada que ver con las posturas que suelo defender. Y, en efecto, mi opinión es totalmente la contraria. La razón por la que lo escribí tiene que ver con algo que detecté en mi columna anterior, en la que consideraba que los cracks actuales son mucho mejores que los del pasado. Nunca un texto mío ha causado tanta controversia. Eso me da mucho gusto. Pero lo que no me alegró tanto es que la mayor parte de esa controversia fue totalmente gratuita. ¡Muchos de los que se quejaron lo hicieron sin siquiera leerlo! Veamos algunas respuestas que recibí aquí, en Facebook o en Twitter: “Pelé siempre fue mejor” (sin explicación alguna). “Messi tiene que ganar un Mundial” (cuando el argumento de la columna no tenía nada que ver con eso). “El columnista sólo busca publicidad” (¡ojalá mis textos me dieran ingresos publicitarios!). Muy poca gente se detuvo a leer con cuidado y a tratar de analizar lo escrito. Y eso es algo que sucede muy comúnmente, sobre todo en internet. La gente lee el título y se pone a comentar sin haber pasado del primer párrafo. En parte, debo reconocer que la culpa la tenemos los medios. En el ansia de clicks acostumbramos poner cabezas provocadoras, y en muchos casos exageradísimas, simplemente para que la nota registre un usuario más. Hay algunos que han hecho de eso un arte, sobre todo en Twitter. Uno lee el twit y piensa que pasó algo increíble, cuando en realidad se trata de un cartón o algo así. Pero la responsabilidad es sobre todo del lector. Nos hacen eso y caemos redonditos. Y ahí vamos a comentar la nota como borregos, sin haberla leído. Nos encanta hablar de manipulación por parte de los medios, cuando somos nosotros los primeros en provocarla. Creemos que hay un cuarto poder, con una agenda detrás de las notas, y nosotros no nos tomamos siquiera el trabajo de leerlas completas para tener una opinión propia. En psicología existe un término llamado sesgo de confirmación, que se refiere a la tendencia del ser humano a investigar e interpretar la información sólo para confirmar las percepciones que teníamos desde antes. Pasa en todo el mundo y ha sido la base de muchos de los grandes males de la humanidad. Usando como ejemplo el artículo pasado, si yo digo “Messi es mejor que Maradona y Pelé”, y ustedes son fans de O Rei o del Diego, entonces automáticamente descalificarán la información sin tener en cuenta los argumentos. Usando como ejemplo elementos horribles del pasado puedo decir “Los judíos (o los árabes) son inferiores, hay que exterminarlos y quedarnos con todo lo suyo”, si a ustedes les conviene, lo creerán sin pensar. Ese sesgo de confirmación es el que usan partidos políticos, grandes empresas y campañas publicitarias para hacernos caer, una y otra vez. Porque nos encanta quejarnos e inventar conspiraciones, pero no somos capaces siquiera de poner a prueba nuestras propias creencias preconcebidas. Por eso decidí poner el título y los primeros dos párrafos de la columna de hoy, para ver cuántos comentarios recibo al respecto. Disculparán esta pequeña provocación, pero lo que me interesa es que salgamos de ese letargo, que formemos nuestro propio criterio leyendo y evaluemos lo que leemos para aprender. Que seamos capaces de poner en duda lo que creemos que sabemos, siempre y cuando haya una argumentación sustentada. No es fácil salirse del ciclo, pero es posible. Hay que hacer un esfuerzo, y no sólo me refiero al periodismo deportivo, ni mucho menos, sino a todo en la vida. Y la próxima vez que leamos un titular de una nota con el que no estemos de acuerdo, averigüemos qué hay detrás, quizás podamos aprender algo.

Como siempre, si quieren conversar de éste y otros temas pueden hacerlo en www.twitter.com/martindelp y en la dirección de mail que está arriba. Pueden encontrar textos más detallados o de otros temas en www.martindelpalacio.com.

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