Los mejores jugadores de la historia

Este lunes estuve en Zurich para la entrega del Balón de Oro. Antes de la ceremonia, me tocó hacer la nota desde la alfombra roja para FIFA.com, y tuve la suerte de poder platicar unos segundos con...

Este lunes estuve en Zurich para la entrega del Balón de Oro. Antes de la ceremonia, me tocó hacer la nota desde la alfombra roja para FIFA.com, y tuve la suerte de poder platicar unos segundos con Zinedine Zidane. El genio francés tenía prisa, y no demasiadas ganas de hablar, pero antes de que huyera por el pasillo le saqué una buena declaración. A la pregunta “¿cuál de los nominados te parece más a ti?”, contestó, “ninguno, todos son diferentes, el futbol ha cambiado mucho”. Tiene razón. Zidane era, quizá junto a Juan Román Riquelme, el último de los jugadores de su tipo. De esos creativos lánguidos, sensibles, que parecían caminar en la cancha pero que, con dos brochazos, limpiaban la jugada y proyectaban al delantero con una última pincelada mágica. El fútbol ha cambiado, y la velocidad mandó a la extinción a esos viejos artistas. Nunca más se verá a un jugador como Zizou. Los invito a hacer un experimento. Vayan a YouTube y escriban “Juego del siglo Italia-Alemania”. El segundo video es el resumen del que es considerado el mejor partido en la historia del balompié, la semifinal de México 70 entre Azzurri y germanos. Seguramente han escuchado a sus padres o abuelos hablar maravillas de ese juego legendario, pero las imágenes dicen otras cosas. Los delanteros van en cámara lenta, los defensas apenas les hacen sombra, los medios tienen una eternidad para pasar la pelota. En suma, para estándares actuales, el partido está muy lejos de ser un espectáculo.

Unas horas antes de esa alfombra roja, tuve la oportunidad de hablar con Sir Alex Ferguson, que confirmaba la percepción. Para el técnico del Manchester, no solo el fútbol va más rápido, los enormes avances en alimentación, medicina e incluso los terrenos de juego han hecho que todos los atletas sean mucho más potentes. Eso nos lleva al título de la columna y a su objetivo real. Al final de la noche, la FIFA anunció como ganador del Balón de Oro a Lionel Messi, en segundo lugar a Cristiano Ronaldo y en tercero a Xavi Hernández. El cuarto, aunque no fue dado a conocer en la ceremonia, fue Andrés Iniesta. Y no parece haber duda alguna de que se trata de los mejores futbolistas de nuestro tiempo. Hasta ahí, ninguna controversia, pero yo iré más lejos y, sin temor a equivocarme, puedo afirmar lo siguiente. Esos cuatro jugadores son, además, los mejores futbolistas de la historia. Hace unos días afirmé esto mismo en Twitter y recibí desde quejas hasta mentadas de madre. Me insistían en que Pelé y Maradona estaban por encima de Messi, y muy por encima de todos los demás. Eso suena muy bien, en teoría, a final de cuentas, tanto O Rei como El Diego dominaron sus épocas, mientras que ni Leo ni Cristiano han ganado un Mundial, y nadie diría que Xavi o Iniesta son mejores que Messi. Pero aquí entra en práctica lo que describí al principio de la columna. Si pusiéramos a cualquiera de los cuatro mejores de hoy en día en una máquina del tiempo, dominarían por completo cualquiera de las épocas pasadas. Corren más rápido, son más resistentes, driblan en menos espacio. Son, en suma, mejores. “Pero, si a Pelé o Maradona les diéramos la alimentación actual, o la tecnología, serían muy superiores”, seguramente pensarán. Puede ser, el asunto es que ni tuvieron esa alimentación ni esa tecnología, así que sus mejores versiones son representativas de su época, no de la actualidad. “Pelé y Maradona eran los mejores por ser geniales, no por ser atléticos” dirán otros. Error. Sólo hace falta leer las palabras de Terry Butcher, el defensa central inglés, a describir el famoso gol del Diego en México 86 a la revista FourFourTwo. “Hacía tanto calor, estábamos todos muertos, así que cuando lo vi pasar después que él corriera cuarenta metros, pensé que lo alcanzaría fácilmente… y de pronto, fue como si cambiara la velocidad del coche. Aceleró tan rápido que, cuando me di cuenta, ya me llevaba diez metros”. En cuanto a O Rei, él mismo reconoce, en su autobiografía que, en una era donde los mejores futbolistas tenían algunos kilitos de más, él siempre tuvo la gran ventaja de mantener su cuerpo en perfecto estado. Y, aún así, al ver a ambos en acción, son claramente más lentos y menos eficientes que los futbolistas actuales. Eso no quiere decir, por supuesto, que no fueran genios con relación a sus épocas, pero en términos absolutos, no causarían mayor impresión en una cancha del siglo XXI. Por otro lado, ni Messi ni Ronaldo serán los mejores de la historia por mucho tiempo, la ciencia y el cuerpo humano aún no han encontrado sus límites, y llegarán otros más rápidos, más potentes y más técnicos, aunque no impresionen tanto a sus contemporáneos como la Pulga y CR7 lo hacen con nosotros semana tras semana. Si quieren debatir sobre éste y cualquier otro tema, pueden hacerlo en el mail de arriba o en www.twitter.com/martindelp. Eso sí, antes de tirar mentadas, les pido que lean lo que escribí, que se tomen unos minutos para analizarlo y después respondan, incluso si hicieron una peregrinación a la casa de Maradona, o su papá les enseñó que no hubo otro mejor que Pelé. Si quieren textos más detallados o sobre otros temas, pueden encontrarlos en www.martindelpalacio.com.

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