El proceso de nuestros 'legionarios'

Tradicionalmente, el aficionado mexicano tiende al tremendismo. Si nuestro equipo, o algún jugador, están en buen momento, automáticamente son los mejores del mundo, pero si de pronto pasan...

Tradicionalmente, el aficionado mexicano tiende al tremendismo. Si nuestro equipo, o algún jugador, están en buen momento, automáticamente son los mejores del mundo, pero si de pronto pasan algunos partidos sin mostrar su mejor forma son un fracaso absoluto, están en crisis y es momento de tomar medidas drásticas para remediarlo. A veces sería mejor tratar de colocarse en un término medio, tomar un respiro y analizar las razones por las que suceden las cosas. Al final de cuentas, ningún fenómeno social en el mundo mantiene siempre una trayectoria lineal ascendente o descendente, sino que sigue altibajos, y a veces, cuando parece que la cosa va mal, es simplemente una etapa de un proceso que va hacia arriba. En ese sentido, ayer tuve un pequeño intercambio en Twitter acerca de nuestros campeones del mundo Sub-17 en 2005. Todo empezó por un tweet del Instituto Johan Cruyff que se lamentaba de que, salvo Héctor Moreno, aquellos muchachos no hubieran tenido aún los éxitos que de ellos se esperaban. Como respuesta, Gustavo Torres y yo hicimos notar una investigación publicada aquí en MedioTiempo, en la que se comprobaba que ser campeón de esa categoría no es garantía de éxito en la absoluta y que, por lo pronto, la generación mexicana 2005 es la más exitosa en la historia de los Mundiales Sub-17. Ese es a veces el problema del tremendismo que mencionaba anteriormente y del hecho que en México no estamos acostumbrados a poner las cosas en perspectiva. Dentro del mismo tenor, he leído, y escuchado, muchas opiniones negativas sobre nuestros legionarios. Que si el Chicharito perdió la magia. Que si Giovani no tiene nivel para la Premier. Que si Vela no ha podido consolidarse. Es cierto que, de momento, la actualidad no parece la mejor para nuestros mejores talentos, pero es bueno analizarla un poco más a fondo. Para empezar, México vive un proceso inusitado en su historia futbolística. Nunca antes habíamos tenido a tantos jugadores en el extranjero. Eso suena muy bien, el problema es que aún estamos lejísimos de los grandes exportadores a nivel mundial. Como pueden imaginarse, Brasil, Argentina y Uruguay nos superan por muchísimo, pero no sólo son ellos. Un país como España, con una de las dos mejores ligas del mundo, tiene, en este momento, 20 jugadores en la Premier, 6 en la Serie A, 3 en la Bundesliga y, en total, 108 jugadores en Primera División de ligas más o menos de buen nivel (incluidos dos en México). Así, en cuestión de exportación, estamos en pañales, y es lógico que nuestros jugadores pasen por altibajos. A final de cuentas, se trata de pioneros, que nunca tuvieron otros referentes, ni una cultura de la emigración. No están acostumbrados a jugar en otros países, a aclimatarse a otros futboles y a disfrutar otras culturas. Como cualquier proceso, hace falta tiempo para ver los resultados y es posible que no sea ni siquiera ésta la generación que los disfrute de verdad, sino las siguientes, que aprovecharán el camino abierto por los Dos Santos, Vela y compañía. Pero además, la cosa no está tan mal. El Chicharito ha perdido el puesto, es verdad, pero incluso Alex Ferguson tiene claro que ha estado lesionado y sigue estando feliz con el delantero mexicano. Giovani dos Santos no juega en el Tottenham, pero cualquiera que haya seguido su caso tiene claro que hay algo más que razones futbolísticas detrás de la decisión. A final de cuentas, cada vez que está en la cancha se vuelve un factor, para los Spurs o los tantos equipos a los que ha sido prestado. Carlos Vela no está ahora en el Arsenal, es cierto, pero está jugando el mejor futbol de su carrera con la Real Sociedad, que tampoco es poca cosa. Guillermo Ochoa juega en un equipo horrible, pero en buena medida gracias a él esa escuadr se está salvando del descenso en Francia. Nery Castillo pasó dos años dando vergüenzas, pero en enero fue el mejor jugador de la liga griega. Y así podemos seguirle. Era absurdo pensar que nuestros jugadores iban a comerse el mundo y a dominar las ligas más importantes, por la simple razón de que el futbol mexicano es el que es, un balompié de buen nivel, pero que no está a la altura de los más grandes. Por lo pronto, el camino es el correcto, pero quitémonos las ideas descabelladas; habrá subidas y bajadas, crisis e histeria colectiva, alegría y desesperación. A las grandes potencias les ha tomado años llegar a donde están, es absurdo pensar que nosotros lo íbamos a conseguir de inmediato. Serenidad y paciencia, que el avance es lento, pero seguro. Como siempre, si quieren platicar de este tema y de cualquier otro pueden hacerlo en el mail de arriba y en www.twitter.com/martindelp Y si quieren textos más detallados o de cosas no relacionadas al futbol, pueden encontrarlas en www.martindelpalacio.com

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