Récord y los errores de la Federación

En el mundo del deporte, existen dos tipos esenciales de periodistas...

En el mundo del deporte, existen dos tipos esenciales de periodistas. Quienes apuestan por conquistar al lector con base en ideas y una cierta integridad, y quienes buscan al público con rumores y noticias sensacionales, aunque no siempre estén fundamentadas y no siempre sean con la mejor intención. Muchas veces, un medio combina a los dos tipos, porque unos dan prestigio y los otros, lectores. El estilo de Marca, el diario del que surgió, la línea editorial Récord se apega mucho más al segundo tipo de periodista. Con un diseño atractivo y firmas con nombre, en su momento, revolucionó la manera de leer periodismo deportivo en México. En un medio gris y sin imaginación, Récord fue una especie de bocanada de aire, un paso hacia el siglo XXI. El problema es que, más allá de la linda cara y una extraordinaria estrategia publicitaria y de ventas, el periódico no me inspira mucho más. Lo viví como editor de un medio de la competencia, y detesté su odiosa costumbre de apropiarse notas que no eran suyas, lo viví como sujeto de sus chismes, cuando dos de sus columnistas afirmaron, sin nombrarme, que yo tenía una entrevista escondida con Rafa Márquez, que vendía al mejor postor, y lo vivo ahora como lector, para quien Récord no aporta gran cosa. Supongo que nadie es monedita de oro, y que ellos tampoco se identifican necesariamente con el tipo de periodismo que yo defiendo, así que ni yo los necesito ni ellos a mí. Y sólo en circunstancias muy especiales saltaría en su defensa. Circunstancias como las actuales. El veto que Chivas y la FMF impusieron sobre el medio es absolutamente inaceptable. Citaré ahora a la página AnimalPolítico.com, que da en el clavo sobre las razones por las que no se debe aceptar una acción como la de los federativos. “(Es) más que un conflicto de derechos entre particulares; hay un claro interés por castigar la crítica negativa a la calidad del espectáculo... No importa si la institución es de carácter privado, el veto impuesto a los reportero de Récord constituye una injerencia arbitraria para impedirles buscar y difundir información de interés público… En el fondo, lo que se discute aquí es una restricción indebida a la libertad de expresión ejercida mediante controles caprichosos que cinco equipos de la liga mexicana aplican de manera excepcional en perjuicio de un solo medio y del derecho de los lectores”. Con eso en mente, ese veto es un horrible precedente para la relación entre clubes y medios de comunicación. Hoy se vetó a Record por publicar información que no le gustó al dueño, ¿quién dice que mañana no me vetarán a mí? Por más chismes y mentiras que haya publicado Record, la manera de reaccionar no es con la censura, porque se vuelve un mecanismo fácil de represión. A fin de cuentas, ¿quién le dio a Jorge Vergara la atribución de juzgar qué contenido es apropiado y cuál no? Porque, además, la estrategia es tan ridícula como contraproducente. Estoy convencido que Récord vendió más que nunca en los días que se anunció el veto. Con ese instinto comercial que raya en el cinismo, el medio inventó su propio hashtag #fuerzarecord, que de pronto se transformó en Trending Topic en Twitter. La condena a Chivas y la FMF fue casi unánime, y la terrible reputación que ambos tienen cayó aún más bajo. En ese sentido, también vale hacer una reflexión sobre la propia Federación. En los últimos años, me he pasado defendiendo a los federativos de las críticas que por sistema y sólo por vender han hecho el propio Récord y ESPN. Me parece que Decio de María ha sido un mejor operador que otros que han estado antes en su lugar y a quien se ha criticado de la misma forma convenenciera e irracional. Sin embargo, en las últimas semanas, la organismo que preside ha dando bandazos insólitos. El castigo a Emmanuel Villa, el veto a Récord, y ahora la insólita sanción al atlantista Guerrero por un codazo que hasta un niño de kínder puede darse cuenta que fue accidental sobre un árbitro al que prefiero ni mencionar. Y, bajo la premisa de que el veto es absolutamente inaceptable, también debería hacer pensar a esos medios de comunicación que privilegian los rumores y las mentiras antes del sentido común y la racionalidad. ¿No sería, quizás, mejor tratar de informar a sus lectores  de otra manera, tratándolos como adultos y no como borregos? Por lo menos, ayudaría si esos mismos medios se hicieran cargo de sus errores cuando la información que publica resultara no ser cierta. Pero eso no distrae del tema que compete a esta columna, y que terminaré citando, de nuevo, el excelente artículo de Animal Político, “La censura previa y cualquier interferencia o presión directa o indirecta sobre las expresiones con la intención de quitarse de en medio a periodistas incómodos, nombrándolos personas non gratas, constituyen una vuelta al pasado autoritario, ajeno a ese ‘México libre de violencia, comprometido con la honestidad y la búsqueda de la verdad’ al que se refiere el Club Deportivo Guadalajara al pretender amordazar a un medio”. Amén. Como siempre, si quieren comentar sobre éste y otros temas pueden hacerlo a la dirección de arriba y a www.twitter.com/martindelp. Y si quieren textos más profundo y de otro tipo, pueden encontrarlos en www.martindelpalacio.com

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