Los malos presentimientos y la Selección Sub-23

Ya varias veces les he hablado de Malcolm Gladwell. Es uno de mis escritores favoritos, porque consigue acercar la ciencia a la vida cotidiana y desbarata mitos que se toman por certezas sólo porque..

Ya varias veces les he hablado de Malcolm Gladwell. Es uno de mis escritores favoritos, porque consigue acercar la ciencia a la vida cotidiana y desbarata mitos que se toman por certezas sólo porque se repiten una y otra vez aunque no tengan ni un gramo de verdad. Uno de sus libros, llamados "Blink" habla sobre lo que conocemos como intuición, esa sensación en la boca del estómago que nos dice en décimas de segundo si estamos haciendo lo correcto o no, o si debemos tomar una decisión de algo. Normalmente se solía pensar que la intuición era algo con lo que se nacía (por eso la famosa frase "intuición femenina" porque, en teoría, las mujeres son más sensibles) pero diversos estudios recientes dejan claro que en realidad viene de la acumulación de experiencias. Así, quien se dedica a una profesión suele tener más desarrollada su intuición para los aspectos relacionados con su carrera. Es decir, un médico podrá darse cuenta si alguien está enfermo con sólo verlo, mientras que cualquiera de nosotros no tendría ni idea. Desde que leí el libro, he tratado de dejarme llevar más por mis intuiciones y tratar de no hacerle tanto caso a mi lado racional. En general ha salido bien pero en ningún caso mejor que en los pronósticos futboleros. Actualmente voy ganando con toda facilidad la quiniela de columnistas de MedioTiempo y estoy entre los mil mejores del mundo en el Fantasy de la Champions, de un total de 300,000 participantes (soy el cuarto lugar de México y voy arrollando en la liga de MedioTiempo). Como ya lo dije en otra columna, estoy convencido azar ha jugado un gran papel, en este caso en mi favor, pero quiero pensar que las horas y horas que he pasado viendo y analizando partidos de futbol juegan a mi favor en este caso, y me siento bastante confiado en mis presentimientos, que en general suelen estar basados en datos duros. Y en ese sentido, no me gusta nada la sensación que tengo con respecto a la sub-23. Y en el intento de analizar lo que me dice mi instinto primario, me parece que no sólo es por la manera en que han jugado sus amistosos (mal), ni tampoco por el planteamiento de Luis Fernando Tena (que tampoco es muy bueno). Creo que, en realidad, los jugadores que componen al equipo no son suficientemente buenos. Algunos podrán decirme que Diego Reyes, Néstor Araujo, Jorge Enríquez, Alan Pulido y Erick Torres fueron tercer lugar mundial Sub-20, pero eso significa que llegan al torneo con dos años de desventaja con respecto a sus rivales, algo que a esa edad no es poca cosa, sobre todo en el aspecto físico. En mi opinión, eso fue lo que costó la calificación a la tristemente célebre generación de Rafa Márquez, Juan Pablo Rodríguez y Gerardo Torrado en Hershey, en 1999. Del resto, los mejores son Aquino, Cabrera, Mier y Fabián -cuando quiere- pero, siendo realistas y quitándonos la camiseta de nuestros clubes, ¿les parece que son futbolistas con potencial para ser realmente especiales? Quizá el cruzazulino y por ahí el rojiblanco, pero seamos sinceros, a la edad que tienen, ya deberían haber explotado. Lo del universitario me gusta, pero tampoco es que sea maravilloso, y el regio no alcanzado el potencial que apuntaba hace un par de años.

Con toda sinceridad, díganme si a tampoco les da buena espina este equipo. Estoy seguro que más de uno tiene la misma intuición que yo. Lo único que me da cierta tranquilidad es que, finalmente, este equipo se va a eliminar contra selecciones de CONCACAF, no contra grandes potencias, pero eso no nos ha impedido ser eliminados en el pasado. Además, en nuestro grupo están Panamá y Honduras, selecciones que se destacan por su físico, que a estos niveles es un arma mucho más importante que en la categoría absoluta. Lo paradójico es que, en caso de conseguir la clasificación, podríamos tener un gran equipo para las olimpiadas. Giovani dos Santos, Carlos Vela y Jonathan dos Santos entrarían en la convocatoria sin contar como refuerzos porque dan la edad, y se podrían pedir tres refuerzos del nivel de Jesús Corona (o Memo Ochoa), Héctor Moreno y Javier Hernández. De pronto, el equipo tendría una base más que sólida y podría afrontar los Juegos Olímpicos con confianza. Por supuesto, antes tiene que calificar y con ello quitarme esa molesta sensación en la boca del estómago que me habla de un nuevo fracaso. Ojalá que la selección lo consiga y me demuestre que aún me falta ver mucho futbol antes de aprender a confiar por completo en mis intuiciones. Como siempre, si quieren platicar de esto o cualquier otra cosa pueden hacerlo a www.twitter.com/martindelp o a la dirección de mail de arriba. Y si quieren textos más detallados o sobre otras cosas pueden encontrarlos en www.martindelpalacio.com

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