Gignac, Cuéllar y el Tri

Hay asuntos de actualidad que me han pedido en Twitter que analice, así que la columna de hoy será una de esas en las que la coyuntura es más importante que el fondo.

Tengo algunos temas muy interesantes en el tintero. Uno de ellos es la interpretación de varios análisis estadísticos hechos por los alumnos del Johan Cruyff Institute, y uno más es un nuevo libro de táctica, que es el más completo que me ha tocado leer hasta la fecha.

Pero me faltan aún unos días para poder desarrollarlos por completo y hay asuntos de actualidad que me han pedido en Twitter que analice, así que la columna de hoy será una de esas en las que la coyuntura es más importante que el fondo.

Empecemos con la contratación de André Pierre Gignac para Tigres. Dejemos claro, en primer lugar, de quién hablamos. El francés no es un delantero top de Europa, pero sí es el mejor jugador de ese Continente que llega a México en muchísimo tiempo. Es un “9” muy fuerte, pero para nada tronco, le pega bien a la pelota y sabe ubicarse donde va a caer el balón. Tiene todas las condiciones para triunfar en México.

Por supuesto, es difícil pronosticar el éxito de cualquier fichaje, pero siempre hay que agradecer que la Liga MX cuente con un atacante que hizo 21 goles en 37 partidos en la Liga más defensiva del Top 5 europeo, y que llega en la mejor edad posible y en el momento más alto de su carrera. En principio, Tigres ha conseguido un excelente refuerzo, ojalá que pueda reflejarse en la práctica.

Vale la pena preguntarse también por qué Gignac, que tenía ofertas de Inglaterra y Turquía, decidió ir a jugar a nuestro país. El dinero es una parte importante, claro, pero estoy convencido que el afán de aventura juega un papel. Yo tuve la suerte de vivir un año en Francia y conocí de primera mano la fascinación que inspira Latinoamérica a muchos de sus habitantes. Creo que un factor fundamental en la decisión del delantero tiene que ver con descubrir un nuevo fútbol y una vida distinta a una edad en que aún puede disfrutarla. Me quito el sombrero si ese es el caso.

El siguiente tema que acaparó la atención en la semana fue el mal resultado de la Selección Femenil en el Mundial y la posible necesidad de un cambio de entrenador. Hasta hace un día, no estaba muy seguro al respecto.

Cuando Leonardo Cuéllar llegó a su puesto, el fútbol femenino esencialmente no existía en nuestro país. El ex jugador de Pumas tuvo que picar piedra y sudar sangre. Sus contactos en Estados Unidos permitieron la captación de nuevas jugadoras y su empeño puso a México en el mapa. Los resultados de toda una generación de futbolistas son en muy buena medida gracias a él.

Dicho esto, es verdad que, en los últimos años, las Selecciones Femeninas en México parecen haber alcanzado un tope, que no han podido superar, y que con la nueva Liga en puerta, vale la pena preguntarse si no es momento de escuchar nuevas voces, quizá desde el extranjero, que puedan aportar cosas distintas.

Por esas razones no estaba seguro si debía haber un relevo o no, pero lo que sucedió con Charlyn Corral inclinó la balanza. La jugadora criticó al técnico tras el Mundial y éste, en represalia, la dejó fuera de los Juegos Panamericanos. Me parece que la jugadora se equivocó al hacer público su descontento, pero la reacción es totalmente desmedida, digna de alguien que considera una Selección Nacional como su territorio personal. En consecuencia, creo que es momento para un cambio.

Como prometí, actualizo la columna después del resultado de México en la Copa América. La verdad, dada la calidad de la plantilla que llevó Miguel Herrera al torneo, era difícil pensar que se podía tener una actuación que fuera más allá de aceptable. A final de cuentas, el empate ante Bolivia pesó, y el equipo quedó eliminado tras la derrota frente a un superior Ecuador.

Evidentemente, el Tri no tenía el talento suficiente para aspirar a gran cosa, pero sí queda la sensación de que se pudo haber hecho más y que el técnico tomó algunas decisiones cuestionables, sobre todo en defensa. Sigue siendo increíble que jugadores como el “Negro” Medina, el “Topo” Valenzuela o Efraín Velarde puedan ser titulares con la selección, en un partido decisivo, aunque sea en un cuadro alternativo.

Y hablando de cuadros alternativos, es hora de que se deje de arrastrar el prestigio en el torneo más importante del continente. Si México no puede ir a la Copa América con un equipo de garantías, la verdad es mejor que no vaya. Para ridículos ya hemos tenido suficientes a lo largo de la historia.

Por último, vale la pena analizar la situación de Miguel Herrera. Tras sus desafortunados tweets políticos y la mala actuación del equipo en Chile, su crédito con la afición parece haberse acabado. Un fracaso en la Copa Oro podría llevar a que la Federación, presionada por medios y fanáticos, tome la decisión de cesarlo. En mi opinión, no sería lo correcto, pero lo cierto es que el romance llegó a su fin, y llega ahora el doloroso trabajo de reconstruir la relación. Una etapa en que casi todos han fallado.Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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