Una tarde con Juan Carlos Osorio

Tuve la gran fortuna de poder entrevistar al técnico de la Selección Mexicana, así que ahora puedo opinar sobre él con más conocimiento de causa.

En mi columna de la semana pasada hablé sobre nuestro afán de opinar aunque no conozcamos realmente el tema del que estamos hablando. Y para ello utilicé como pretexto el nombramiento de Juan Carlos Osorio.

Curiosamente, ayer tuve la gran fortuna de poder entrevistar al técnico de la Selección Mexicana, así que ahora puedo opinar sobre él con más conocimiento de causa.

El texto saldrá los próximos días, pero hoy les contaré un poco las sensaciones que me quedaron después de pasar unas horas con él. Espero que les parezcan interesantes.

Partamos de lo básico. Juan Carlos Osorio sabe muchísimo de fútbol. No sé cuáles serán sus capacidades de motivación y de manejo de grupo, pero la parte táctica y de conocimientos la tiene más que dominada.

La conversación versó no sólo sobre los ajustes que piensa hacer en México sino también de preparación física, trabajo de campo, filosofía general…

En ese sentido, quedé muy impresionado, sólo unos cuantos de los técnicos que he entrevistado en mi carrera tienen ese conocimiento y capacidad de transmitirlo. La Volpe, sin duda; Guardiola, aunque el tiempo que charlé con él fue muy corto; Bielsa, aunque sólo haya estado presente en sus conferencias de prensa. Juan Carlos Osorio pertenece a ese grupo de verdaderos amantes del detalle en el fútbol.

También comparte filosofía con esos nombres. No sé cómo va a jugar México bajo su mando, pero sí cómo va a intentar jugar. Va a tratar de tener la posesión, proponer los partidos, adaptarse tácticamente a las circunstancias. Insisto, puede salir bien o mal, pero por lo menos Osorio parece tener muy claro cómo quiere jugar, y eso no es poca cosa.

Y después está el entusiasmo. El técnico colombiano está realmente feliz con su nuevo reto. Se le ve en los ojos, se le siente en la voz, se le adivina en las palabras. Al punto que temo que no se haya dado cuenta del entorno en el que se está metiendo.

Dirigir a una Selección Mexicana debe ser uno de los trabajos más complicados del mundo. Se trata de un país que cuenta con jugadores de un cierto talento que le permiten algunos triunfos, pero que ambiciona competir con los mejores de los mejores. Con una prensa y afición muy demandantes, y con muy poco margen de maniobra en caso de derrota.

No me parece, sin embargo, que lo vayamos a ver gritonear y gesticular. Por lo que pude percibir, lo suyo es el trabajo. Desde que fue nombrado hasta ahora, ha pasado todo su tiempo libre estudiando a los jugadores mexicanos, viendo videos y partidos.

No le gusta leer prensa, ni distraerse en redes sociales, y no creo que vaya a grabar demasiados comerciales. Por lo que dice, hasta un ochenta por ciento de su vida la dedica al fútbol, el resto a su familia. Se nota que viene a trabajar, sin distracciones.

Me quedó la sensación, además, de que es una buena persona. Para bien o para mal.

Por lo que él mismo me dijo, se trata de un técnico que tratará a los jugadores como profesionales, dándoles libertad de tomar decisiones, pero capaz de cortar de tajo cualquier indisciplina. Espero que no termine como casi todos sus predecesores, peleado con la prensa y totalmente desgastado. Tendrá que endurecer la piel lo más posible. Ojalá sea capaz.

Por lo que vi, quiere jugadores comprometidos con el equipo, y está dispuesto a dejar de lado a quienes no estén motivados. Lo suyo son los futbolistas "que busquen la gloria", y a quienes no les interese, no los tomará en cuenta. En ese sentido, llega sin ideas preconcebidas y juzgará de acuerdo a lo que los futbolistas le muestren en la cancha y fuera de ella.

Le encuentro sólo dos banderas amarillas, la primera es que siempre ha sido un entrenador, y es lo que mejor hace. Su filosofía de trabajo se basa en la generación de situaciones que podrían pasar en los partidos, la repetición de ejercicios y la internalización de conocimientos. En este caso tendrá que adaptarse a ser seleccionador y al poco tiempo que tendrá para trabajar con sus jugadores, y temo que no le sea fácil.

La segunda es que ese entusiasmo y ese don de gente le termine jugando en contra. Lleva muchos años en el fútbol, en distintos países, así que espero que esa experiencia le ayude con el manejo de vestidor, que sabemos que en épocas pasadas del Tri ha sido un tema importante. Por lo que me dice gente relacionada con la selección, el Tuca Ferreti dejó un vestidor muy unido. Ojalá se pueda mantener.

En suma, después de haber pasado unas horas con él, me parece que estamos en buenas manos. Por supuesto, del dicho al hecho hay muy buen trecho, pero es un tipo que sabe de fútbol, con ganas de transmitirlo y que llega sin afinidad por ninguno de los grupos en el poder. Es un inicio en blanco, lo que dado el estado de nuestro balompié, no me parece mal.

Ojalá los resultados lo respalden y este nuevo paradigma conlleve también buenos resultados que es, a final de cuentas, lo que queremos todos.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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