El Tri, sin que tiemble el pulso

Hoy empieza una nueva era para la Selección mexicana. La enésima en los últimos años.

Hoy empieza una nueva era para la Selección mexicana. La enésima en los últimos años.

Nos hemos acostumbrado tanto a los borrones y cuenta nueva que se ha vuelto como si Navidad fuera cada dos meses. A estas alturas estamos todos un poco cansados de los villancicos y lo que queremos son los regalos y a otra cosa.

Seamos sinceros, México llega a sus primeros dos partidos de la eliminatoria de CONCACAF en muy buen estado. Reafirmó su estatus como el mejor de la zona, cuenta con siete futbolistas en la Champions League, muchos de ellos titulares en sus equipos europeos, y tiene una buena generación joven esperando en el camino.

Juega, además, contra un El Salvador que llega sin sus mejores jugadores por problemas internos y ante una Honduras que atraviesa por un importante recambio generacional, y que no ha obtenido buenos resultados en los últimos dos años. La mesa está entonces puesta para que El Tri haga las cosas como debe.

¿Qué es, entonces, hacer las cosas como debe? En la plática que pude tener con el nuevo técnico Juan Carlos Osorio, y en declaraciones posteriores, dejó muy claro que la prioridad es dictar el ritmo de los partidos, tener la pelota, jugar al ataque y obtener resultados.

No se necesita entonces pedir más que eso. Contra El Salvador, un equipo de un nivel más bajo, que además visitará el Estadio Azteca, México tiene que ser capaz de imponer condiciones desde el minuto 1.

Es verdad que al Tri le han costado trabajo las últimas eliminatorias, pero eso no debe ser pretexto. Si un equipo es tan superior como lo es la Selección en el papel, tiene que demostrarlo en la cancha.

Hoy viernes hice una encuesta en Twitter para ver cómo estaba la temperatura de los aficionados antes del partido. Los resultados, hasta la hora de mandar esta columna, eran más que contundentes. 70% consideraba que había que "golear, ganar y gustar", contra sólo 30% que pensaba que los tres puntos eran suficientes para salir contentos.

En Honduras será más complicado. Es una plaza difícil, hostil, que se suele complicar a los nuestros. Baste recordar que fue en San Pedro Sula donde se empezó a cavar la tumba del Chepo de la Torre, cuya selección estaba dando uno de los mejores partidos de su proceso, ganando 2-0, antes de recibir dos goles al final y poner el navío a la deriva.

Es ahí donde se verá la disposición y los conceptos de Juan Carlos Osorio. Espero a un Tri que realmente intente proponer. Será pronto para ver el trabajo del colombiano reflejado plenamente en la cancha, pero sí podremos tener un esbozo de lo que quiere con el equipo.

En ese partido, no me molestaría que el equipo no obtuviera los tres puntos siempre y cuando muestre por lo menos indicios lo que debería florecer en el Hexagonal. Se trata de ser capaces de ir a canchas rivales, imponer una idea de juego y mostrar la personalidad de mantenerla pese a un escenario hostil.

En esta ronda, frente a equipos que deberían ser inferiores, México puede darse el lujo de ajustar algunas cosas hasta en su partido más complicado. De ese modo, cuando haya que visitar Columbus, la propia San Pedro Sula, San José, Ciudad de Panamá o Kingston, tendrá claro qué es lo que quiere hacer y pueda plasmarlo en el cancha.

A fin de cuentas, lo que todos queremos es que, por una maldita vez, se llegue a un Mundial sin sufrimientos y podamos mantener una continuidad que nos permita un resultado histórico. Por la calidad que hay en el terreno de juego y las ideas del nuevo entrenador, parece que los ingredientes son los adecuados, pero eso se tiene que llevar a la práctica.

Ya en otras ocasiones hemos empezado ciclos con sueños de grandeza y llegado al Mundial con el orgullo maltrecho. Ojalá esta vez se haya aprendido de los errores del pasado.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp.

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