¿Por qué no se reflejan los resultados de las Sub?

México ha tenido mejores resultados en los últimos Mundiales Sub-17 que Brasil y Argentina.

Con motivo del subcampeonato de la Sub-17 en el Mundial hace un par de años, escribí un texto sobre el mismo tema en mi blog, pero me parece interesante retomarlo dado el buen resultado de la selección actual en Chile 2015. 

Sobre todo, además, porque el tema se ha vuelto a debatir en los medios, y salen los mismos argumentos de “promotores” o “falta de oportunidades”, que pueden tener algo de razón, pero me parece que no aciertan en las razones principales de la falta de resultados al pasar de una categoría exitosa a otra que no lo es tanto.

Lo primero que hay que decir, y resulta fundamental, es que los éxitos en los internacionales de las selecciones con límite de edad no reflejan necesariamente el nivel general de los jugadores jóvenes en un país. Pongámoslo así, México ha tenido mejores resultados en los últimos Mundiales Sub-17 que Brasil y Argentina, pero eso no significa que el nivel de la categoría sea mejor en nuestro país que en los otros.

México tiene probablemente la mejor preparación de selecciones menores en el planeta. La Federación destina millones de dólares a que los equipos viajen a torneos alrededor del mundo y tengan todas las comodidades posibles. Los equipos donde militan los futbolistas están obligados a cederlos y, en consecuencia, los elegidos pasan meses juntos y llegan a los Mundiales como una unidad perfectamente aceitada, muy superior a cualquiera de sus rivales.

El equipo, entonces, juega mejor que la suma de los talentos de sus jugadores, y obtiene grandes resultados, pero una vez que se disuelve, esa ventaja competitiva desaparece. Cuando se forma una nueva selección, se debe reiniciar el proceso, que a nivel mayor es esencialmente imposible dado que los equipos tienen prioridad sobre sus jugadores.

El segundo punto a considerar es que cada futbolista tiene un distinto pico de rendimiento durante su carrera. Algunos llegan a su tope a los 20, otros a los 26 y otros nunca. Es imposible saber quién lo hará en qué momento –y menos en la impredecible categoría Sub-17- así que la mejor manera de asegurarse que el nivel de talentos de un país se refleje más tarde es teniendo la mayor cantidad posible.

En ese sentido, Brasil, Argentina y otros países de primer mundo futbolístico aún nos superan, incluso por cultura deportiva. México puede juntar una generación de 30 futbolistas de calidad, y los 22 que van al Mundial tienen una gran preparación que los ayuda a mejorar su nivel, pero de ellos, muchos se perderán y sólo algunos llegarán a la élite.

En Brasil hay 500 talentos jóvenes, por poner un número. Quizá cuando tienen 16 años, los 22 seleccionados no sean mejores que los mexicanos, pero los otros 478 no son mucho peores, y de ellos, una buena cantidad terminarán por tener talento de exportación a grandes ligas europeas, a comparación de un número menor de mexicanos.

Después, algo que hay que tomar en cuenta es que quizá sea demasiado pronto. En teoría, la generación campeona de 2005 está apenas llegando a su tope. Gio y Vela, sus mejores exponentes, apenas han cumplido 26 años (y probablemente nunca lleguen a alcanzar todo su potencial pero esa es otra historia).

Los campeones en 2011 tienen hoy 21 años y los finalistas de 2013 tienen 19. Aún no sabemos del todo hasta dónde podrán llegar.

Y aún así, con todas estas reservas, el trabajo de fuerzas básicas en México parece ir por buen camino. La medalla de oro olímpica es un reflejo, y también el número récord de jugadores que tenemos en el extranjero. Hace poco tuve la suerte de visitar las instalaciones que utilizan los canteranos del Pachuca y son de verdad impresionantes. Y, por lo que sé, hay otros clubes que van por el mismo camino.

Es cierto, nuestros jugadores jóvenes deberían tener más oportunidades. Y también es posible que haya promotores que detengan el camino de esos talentos. E incluso puede haber una barrera mental. Pero me parece que la verdadera razón tiene que ver con números y probabilidades, y que poco a poco la cosa va mejorando.

Si me preguntan, estamos más cerca que nunca de tener un jugador de talla mundial, pero nos falta un trecho por recorrer. No es inocente que, con excepción de Cristiano Ronaldo, los mejores jugadores de la historia siempre hayan salido de los mismos lugares, y que lo sigan haciendo aún hoy. Ojalá el próximo que rompa ese molde sea un mexicano.

Como siempre los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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