De Ludueña y la mentalidad mexicana

Ludueña acusó a los jóvenes mexicanos de no tener la mentalidad para triunfar en Primera.

El miércoles pasado, Daniel Ludueña acusó a los jóvenes futbolistas mexicanos de no tener la mentalidad correcta para triunfar en Primera División. Sus declaraciones fueron muy mal recibidas, sobre todo por los seleccionados Sub-23 quienes refutaron en una carta publicada en Twitter y se apoyaron en los recientes resultados de los Tri con límite de edad.

En realidad, ambos lados tienen parte de razón. Como siempre, la realidad no se reduce a blancos y negros sino que es mucho más compleja. Un poco antes del Mundial 2014, una revista polaca me pidió escribir un artículo explicando por qué, pese a su enorme población, México nunca había sido una potencia en fútbol.

Como me parece relevante para la discusión actual, seleccioné unos extractos, que creo son ilustrativos y que reproduzco a continuación.

“México es un país grande, pero no es un país rico. El Producto Interno Bruto per cápita del país es de apenas 10.123 dólares, por debajo de naciones como Kazajstán y Lituania. Es, además, el líder mundial en obesidad, con 32.8% de su población considerada con sobrepeso. La mayor parte de los mexicanos luchan cada día por llevar comida sana y agua potable a sus casas, no por convertirse en estrellas del fútbol.

Desde 1962, solo 8 selecciones han llegado a una Final de la Copa del Mundo. De ellos, 6 pertenecen al llamado primer mundo: Alemania, Inglaterra, Francia, España, Italia y Holanda. Pero, ¿y los otros dos? Se trata de Brasil y Argentina, cuyos Producto Interno Brutos per cápita son apenas ligeramente superiores al de México. ¿Por qué un país tan enloquecido por el fútbol como el nuestro no puede alcanzar las alturas de sus vecinos del sur?

Esa pregunta tiene una trampa y una respuesta clara. La trampa es que México es un país al que le encanta ver fútbol, pero que realmente no lo practica tanto. Al llegar a Río de Janeiro llama la atención la cantidad de canchas de fútbol que hay a lo largo de la ciudad. De arena, de tierra, de piedra o de pasto, pero tienen dos porterías y líneas de cal para marcar los límites de la cancha. En el DF, hay que buscar con lupa para encontrar un “Deportivo Popular”.

En Argentina, Diego Maradona es mucho más reverenciado que cualquier político, que cualquier estrella de rock. Todos los niños salen a la calle con ganas de ser como él, o como Lionel Messi. En cada barrio existen varios clubes sociales, donde los niños, alentados por sus padres, van a perseguir el sueño de gloria. Ser jugador profesional es mejor que ser médico o abogado.

México es diferente. El mejor jugador de la historia del país, Hugo Sánchez, es tan odiado como reconocido. Cinco veces Campeón de goleo con el Real Madrid, cuando se menciona su nombre en el país, casi siempre se le acompaña con un “sí, pero es un mamón”, refiriéndose a su enorme ego. El “Chicharito”, referente actual, es constantemente descalificado por algunos como “un tronco”, y sus 116 goles en los torneos más importantes del mundo son achacados a la suerte.

Así como con su más grande exponente, la relación del mexicano con el fútbol es de amor-odio. A diferencia de lo que sucede en Sudamérica, en las tribunas en México solo una pequeña parte de los aficionados canta “daría mi vida por verte campeón”. Ser futbolista es una aspiración, pero no el sueño último. El mexicano es un ser colectivo. En México, la humildad es una virtud, y el protagonismo un defecto. A los jugadores se les ve con admiración, pero también con resentimiento porque fueron aquellos capaces de salir del colectivo y destacar.

Pese a ello, el mexicano es nacionalista. En México, puedes ser fan de un equipo pero lo serás antes que nada de la Selección Nacional, y la defenderás contra todo y contra todos. Pero, eso sí, el día que pierda, entonces sus jugadores son unas “divas”, unos “mercenarios”. El mexicano no solo sufre cuando pierde su equipo, también lo odia. Hay pasión, pero no es la de Argentina o Brasil. En México ser futbolista es una bendición, pero también una carga, así que los niños sueñan con ser campeones del mundo pero cuando tienen posibilidad de elegir, eligen ser médicos”.

Así, cuando afirma que el mexicano no tiene esa hambre, Ludueña tiene razón. A final de cuentas, no somos Uruguay, con sus 3.5 millones de habitantes y 222 futbolistas en el extranjero, pero eso tampoco quiere decir que no se trabaje bien en Fuerzas Básicas. El problema es mucho más de fondo y no solo tiene que ver con la mentalidad.

Sin ir más lejos, existe una enorme carencia de entrenadores capacitados a nivel infantil y juvenil, y no hay un sistema nacional de regularización y actualización que permee en todos los niveles. No es inocente que solo 6 banquillos de Primera División sean ocupados por mexicanos, y ninguno menor a 47 años. Uruguay tiene 154 entrenadores en ligas extranjeras.

Y hay más. Compadrazgos, corrupción, falta de organización en divisiones inferiores. Un número excesivo de futbolistas extranjeros que llegan –y se mantienen- por arreglos y no por calidad. Hay una larga lista que deja en claro que el problema va mucho más allá de la mentalidad.

Y, pese a todo, México tiene esos títulos en selecciones menores, constantemente termina entre los mejores 15 en los mundiales mayores, muchos de sus clubes tienen instalaciones increíbles para Fuerzas Básicas, cada vez hay más futbolistas que salen –y triunfan- en el extranjero impulsando a otros a intentar la aventura...

A falta de “hambre”, trabajo, la prueba no puede ser más clara. Ahora hace falta que eso se entienda en todos los niveles, cuando eso suceda, este debate ni siquiera tendrá razón de ser.Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp. Y si les interesa profundizar un poco más en los temas expuestos en esta columna, pueden encontrar otros textos al respecto aquí:

(http://martindelp.tumblr.com/post/83715979678/m%C3%A9xico-el-pa%C3%ADs-de-la-eterna-esperanza)

(http://www.mediotiempo.com/futbol/mexico/editoriales/martin-del-palacio/2014/02/mexico-nunca-ganara-un-mundial)

(http://www.mediotiempo.com/futbol/editoriales/martin-del-palacio/2015/08/son-los-entrenadores-estupido)  

(http://www.mediotiempo.com/futbol/mexico/editoriales/martin-del-palacio/2013/07/el-laberinto-de-la-soledad-y-nuestro-resentimiento).

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