Profesionalización de negro

El título de esta columna no va relacionado a que ese famoso tema de profesionalización traído al futbol por Alberto de la Torre esté de luto, no, y aunque a veces la propia Federación hace cosas...

El título de esta columna no va relacionado a que ese famoso tema de profesionalización traído al futbol por Alberto de la Torre esté de luto, no, y aunque a veces la propia Federación hace cosas como para así pensarlo, no es así. La profesionalización de negro tiene que ver con los árbitros de nuestro futbol, esos mismos que dirigen los destinos de cada 90 minutos que van decidiendo el paraje de cada equipo.

Es atípico un fin de semana sin quejas sobre las actuaciones de los árbitros. Esto se acentuó durante la estadía de Arturo Yamasaki al frente de este gremio. Durante su gestión se presentaron las crisis más agudas de nuestros silbantes. No es que se convirtieran en los peores del mundo, no, de hecho siguieron conservando su estatus en la Confederación a la cual pertenecemos, simplemente, dejaron de aparecer jóvenes silbantes con futuro y los ya consagrados vivieron muy malas temporadas; solo Armando Archundia pudo mantener su nivel.

Era evidente la falta de trabajo con los silbantes tanto en lo práctico como en lo teórico, además de una sobreprotección. Nunca se admitieron errores ni defectos, se defendía lo indefendible y esto sólo complicó aun más la relación entre clubes y árbitros.

Sin embargo lo más grave del mandato de Yamasaki, fue el dejar en manos de una dizque computadora la designación de árbitros para cada Jornada, ahí perdió toda su autoridad y dejó sumamente débil las estructuras de la Comisión. Lo primero que debe de existir en el gremio arbitral es autonomía, por ende, las designaciones deberían de haberse hecho a través de su grupo y no por parte de la Federación.

En resumen, no fue una buena época para los silbantes mexicanos.

Hoy es Aarón Padilla el encargado de dirigir a este grupo, y apenas llegó al cargo, recuperó lo más valioso, que es la designación de sus árbitros. Además marcó ya su línea al hablar de frente de los errores cometidos el anterior fin de semana, lo cual me parece muy sano.

Hoy habla de profesionalizar el arbitraje, y para eso, deberá, primero, conseguir un lugar digno y fijo para trabajar, así como fijos deberán de ser los salarios. Sin embargo, estos no serán los principales obstáculos a los que se enfrentará Aarón Padilla. El profesionalizar a los árbitros es pedirles que no se dediquen a ninguna otra cosa. El problema es que muchos de ellos tienen una carrera universitaria que piensan activar una vez terminada su etapa de árbitro, o bien, ya tienen un segundo empleo en donde perciben buen dinero.

Dejar todo para ser árbitro de tiempo completo no será fácil. El principal motivo es porque los salarios que se les podrían dar no son tan altos como para poder vivir de eso el resto de su vida como lo puede hacer un futbolista o Director Técnico. La carrera de árbitro es casi igual de corta que la de un futbolista, la gran diferencia es que el segundo puede vivir sin problemas económicos teniendo una buena administración, situación que no sucederá nunca con los árbitros, ya que un silbante jamás ganará lo mismo que el jugador.

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