Tiempo perdido

Se termina el año y con él, las aspiraciones de algunos futbolistas mexicanos que se fueron a Europa en busca de un mejor futuro y un crecimiento profesional.

Se termina el año y con él, las aspiraciones de algunos futbolistas mexicanos que se fueron a Europa en busca de un mejor futuro y un crecimiento profesional.

La situación de Francisco Fonseca y Aarón Galindo es lamentable. Dos jugadores de gran calidad y con argumentos como para disputar un puesto en Europa no han recibido el trato ni la oportunidad que merece cualquier persona que es contratada por sus cualidades.

“Kikín” vivía su mejor etapa como futbolista cuando llegó el Mundial, en el cual entregó buenas cuentas a pesar de la tormenta por la que tuvo que atravesar en Holanda cuando Ricardo La Volpe habló más de la cuenta y expresó puntos de vista que terminaron lastimando al jugador. A pesar de ello, aprovechó los minutos que se le otorgaron en la justa mundialista a tal grado que llamó la atención de varios clubes europeos.

Sin embargo, al transcurrir algunos meses nos damos cuenta de que no ha tenido los minutos de juego necesarios para poder mostrar su calidad. Ningún jugador en el mundo se gana la confianza de su técnico desde la banca.

Lo extraño de esta situación es que fue el técnico quien solicitó sus servicios, ese mismo que hoy apenas lo voltea a ver como real posibilidad de ser parte importante del Benfica.

Ha pasado mucho tiempo inactivo y a pesar de que en Europa se entrene diferente y que la intensidad sea mayor a la de nuestro continente, ningún jugador se puede mantener en forma futbolística si no juega. La competencia es sumamente necesaria para mantener el ritmo.

Creo que su aventura en el Benfica debe de terminar este mes. Su calidad y nivel futbolístico se lo demandan. Lleva seis meses “parado” y eso no le hace bien. Lo mejor será cambiar de equipo, lo ideal: Continuar en Europa, pero de no poder mantenerse allá, será mejor que regrese a casa, a México, en donde no le faltarán ofertas.

La situación por la que atraviesa Aarón Galindo es aún más grave ya que tiene un año y medio sin jugar. La suspensión de FIFA y la mala decisión de irse a la Segunda División española que dicho sea de paso, es muy inferior a la Primera División de nuestro país, lo han marginado de la actividad. Aarón necesita jugar en una Liga más competitiva.

Es loable el esfuerzo por querer mejorar y participar en el Viejo Continente pero ¿Qué tanto vale la pena esperar en la banca (con todo lo que esto implica) una oportunidad que parece muy lejana?

Alejandro Casona decía que: “Vale más una cosecha nueva que llorar por la que se perdió” y tanto Fonseca como Galindo ya han perdido lo suficiente.

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