Ceder un poco

Hace mucho tiempo que la Selección Mexicana no juega en condiciones verdaderamente adversas, y hablo única y específicamente en el plano deportivo.

Hace mucho tiempo que la Selección Mexicana no juega en condiciones verdaderamente adversas, y hablo única y específicamente en el plano deportivo.

México debe de ser una de los equipos que más partidos amistosos juega en el año; el gran negocio que representa el Tri en territorio "gabacho" lo ha convertido en una auténtica mina de oro. Cada juego del representativo nacional en la Unión Americana deja varios miles de dólares tanto a organizadores como a la Federación Mexicana de Futbol. Sin embargo, el crecimiento económico debería de ir, sino de la mano, ya que esto es misión imposible, si muy cercano al deportivo; para lograr esto se debe de ceder un poco.

Nuestra Selección se ha acostumbrado a jugar casi siempre de local ya que en los lapsos en que no hay competiciones oficiales se programan una considerable cantidad de amistosos en Estados Unidos en donde el apoyo es incondicional y se juega con rivales de mediana jerarquía. Sin embargo, habría que preocuparse y ocuparse más por el desarrollo deportivo de la Selección Mayor.

Me cuesta trabajo creer que en las cincuenta y dos semanas que tiene el año, no sea posible encontrar una o dos para jugar en Sudamérica o Europa. Por más apretados que estén los calendarios y los compromisos establecidos con la compañía norteamericana encargada de comercializar al Tri, habrá que buscar los tiempos necesarios para jugar en territorio enemigo.

Jugar fuera de todas las comodidades ayuda a madurar al jugador en todos los sentidos: manejar emociones y situaciones adversas como puede ser la presión del público, las canchas y lo que significa jugar fuera de "tu" territorio.

Al mismo Hugo Sánchez le ayudaría para conocer mejor a sus jugadores en esta clase de condiciones, ya que si alguien sabe de incomodidades y de presión en todos los sentidos es el entrenador nacional.

Las finanzas en la FEMEXFUT marchan viento en popa; la Selección se convirtió en un negocio millonario, lo suficiente como para invertir algo de lo que tanto se ha generado. Esto habrá que verlo como una sana inversión y no como gasto, así lo deben entender los dueños si quieren a una Selección altamente competitiva y que aspire más allá del famoso quinto partido en una Copa del Mundo.

Paraguay, Ecuador, Chile, Australia, Corea del Sur (equipo que ha crecido enormidades), el mismo Guatemala, Colombia, etcétera; todas tienen compromisos en Europa, todas viajan y juegan en condiciones muy diferentes a las que ofrece "su casa". Esto los hace crecer y les abre puertas para la exportación de jugadores al viejo continente.

De alguna u otra forma habría que hacer entender a los dueños que el sacrificar un poco del "poderoso caballero Don dinero" no es tan malo como parece, menos aún cuando ese sacrificio puede generar condiciones favorables en el deporte en el que destinan muchos millones de dólares.

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