Aprender a ganar

Hay muchas cosas que el mexicano, por extrañas cuestiones, simplemente no aprende, una de ellas se gesta en el ámbito deportivo: nos falta aprender a ganar, aprender a ser el mejor, vivir con...

Hay muchas cosas que el mexicano, por extrañas cuestiones, simplemente no aprende, una de ellas se gesta en el ámbito deportivo: nos falta aprender a ganar, aprender a ser el mejor, vivir con ello, disfrutarlo, procurarlo y asumirlo con todas las responsabilidades que esto implica.

Pachuca es de los pocos que tuvo la capacidad de generar un proyecto integral al futbol con distintos métodos innovadores, creativos, verdaderos y realizables. Su propuesta pasó del papel a la realidad, llevó tiempo, pero hoy es el equipo más ganador del nuestro país.

Jesús Martínez, junto a su hermano Armando, Andrés Fassí y una gran cantidad de colaboradores, han sabido encontrar la fórmula perfecta para hacer funcionar un equipo sin importar quien esté jugando o dirigiendo. No exagero ni resto méritos a técnicos como Aguirre, Tena o Trejo que han salido Campeones con Pachuca; tampoco es mi intención desvalorizar el aporte colectivo e individual de los jugadores. Pero esta gente ha encontrado una manera que parecería (para muchos), ser mágica. Técnicos van y vienen, lo mismo jugadores considerados estrellas e indispensables, y Pachuca consiguiendo títulos de todo tipo, y cuando este fenómeno sucede, hay que voltear a ver, y de manera obligatoria el trabajo desarrollado desde el escritorio.

Pachuca desarrolló un método de trabajo, lo pulió y recibió resultados. Continuamente lo refrescan, lo van renovando y actualizando de acuerdo a las necesidades del club para poner al servicio de un proyecto colectivo el esfuerzo individual, es decir, todos trabajan con la misma ideología, y sólo así entienden y valoran un verdadero trabajo de grupo.

Han aprendido a triunfar, a ser constantes y ecuánimes en sus decisiones. Pachuca es como una familia, lo dicen los jugadores, el Cuerpo Técnico, los empleados del club, y su Presidente: "tratamos a la gente como gente", dijo alguna vez Jesús Martínez, "y sólo así se forma una familia".

Se coronaron como Campeones, y lo mejor de ello, es que lo hicieron siendo los mejores a lo largo del Torneo. Fueron capaces de demostrar que el nivel futbolístico que ofrecieron a lo largo del certamen no tenía razón de cambiar en una instancia final.

Pachuca tiene bien medido su sistema y muy calculadas sus fórmulas, están a la vista de todos, sin embargo no todos son capaces de verlas.

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