Misma problemática y pocas acciones

Es un tema recurrente cada vez que participan las selecciones menores sin importar sus resultados. La solicitud por parte de medios de comunicación, formadores de talentos y directores técnicos...

Es un tema recurrente cada vez que participan las selecciones menores sin importar sus resultados. La solicitud por parte de medios de comunicación, formadores de talentos y directores técnicos que manejan categorías inferiores siempre coincidirán en que los problemas siguen siendo los mismos, y desafortunadamente las reacciones por parte de los que toman las decisiones, también.

Nuestro futbol avanza poco a poco a pesar de que aparentemente no se han dado las fórmulas exactas y necesarias como para alcanzar un nivel que pueda igualarse con las grandes potencias.

Lamentablemente México sigue siendo un futbol importador. Creyente absoluto del talento extranjero y amante del dinero rápido generado a través de contrataciones estériles, en donde los únicos beneficiados son promotores, algunos directivos y unos cuantos directores técnicos.

Al generarse este sistemático gasto de dinero, se reducen las posibilidades para los jugadores que tratan, con base en el trabajo diario de las fuerzas básicas, de alcanzar un lugar en la máxima categoría. Esto da como resultado (entre otros) que las selecciones menores entren con toda clase de desventajas a torneos internacionales. Esto va generando un retroceso en todos los sentidos del futbol mexicano a nivel de formación de talentos.

Un caso actual es el de Hugo Rodallega, quien llegó hace tiempo al futbol mexicano sin demostrar absolutamente nada, aún así, las oportunidades no le han faltado: Monterrey, Atlas, nuevamente Rayados, y ahora Necaxa. Mismo caso con Rolando Zárate y muchos otros jugadores que arriban a nuestro futbol. Sin embargo "la culpa no es del indio…". Recuerdo la llegada de Jorge Griffa a nuestro futbol. Alberto de la Torre, entonces Presidente de la Federación Mexicana de Futbol, dijo que sería un aporte importante en la solución de los problemas en la formación de jugadores. La duda no pasa por la capacidad del argentino, sino en el trabajo que desarrolló en México: ¿De qué manera fue absorbido su consejo? ¿Qué tan adaptables fueron sus mecánicas de trabajo? ¿Qué tan receptivo fue trabajador de fuerzas básicas de nuestro país?

Las preguntas quedarán ahí, porque es muy nuestro (en el futbol), comenzar proyectos y abandonarlos, o bien, no dar a conocer resultados de dicho esfuerzo.

Sé que es difícil convertirse en potencia, ya que ese espacio está reservado para muy pocos, sin embargo México logró su lugar en ese pequeño espacio de la perfección con la Sub-17, hoy Sub-20, y lo más penoso del tema es no aprovechar las inercias de un proyecto exitoso omo el que encabeza Jesús Ramírez.

Sé que hay equipos del futbol mexicano que cada día brindan mayores oportunidades a sus categorías inferiores. Sin embargo, sé también que mientras sigamos teniendo tal cantidad de extranjeros por equipo, la problemática será siempre la misma, al igual que las acciones de nuestros directivos. La eterna promesa de la reducción es como un mito generacional de la FMF.

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