Balón de Oro

La entrega del Balón de Oro ha ido tomando forma poco a poco. La Federación Mexicana de Futbol ha hecho un esfuerzo considerable para darle mayor seriedad a esta ceremonia que reconoce a lo mejor...

La entrega del Balón de Oro ha ido tomando forma poco a poco. La Federación Mexicana de Futbol ha hecho un esfuerzo considerable para darle mayor seriedad a esta ceremonia que reconoce a lo mejor de nuestro balompié: se han mejorado los métodos para la integración de las ternas, en las que participan miembros de la misma Federación, miembros de los medios de comunicación, así como los integrantes más importantes de la familia futbolística: jugadores y directores técnicos.

A cada club se le envía una planilla con las categorías a ser premiadas. Los encargados de escoger a los nominados son los capitanes y entrenadores, o en su defecto, algún miembro del cuerpo técnico. El sistema es justo: se juzga de igual a igual.

Una vez conformadas las ternas, se escoge al jurado, que en esta ocasión estuvo integrado por los presidentes de clubes. Estos reciben las boletas con los nominados con tiempo suficiente como para darles un buen repaso, y con base a un estudio a conciencia se escoja a los ganadores.

El sistema de elección ha mejorado, eso es claro, sin embrago nunca podremos saber si los criterios individuales para escoger a tal o cual jugador, se basan única y exclusivamente en un desarrollo deportivo, y es ahí donde siempre encontraremos juicios dispares y en ocasiones ilógicos, tal y como se vivió la noche del lunes.

La molestia de Jesús Martínez tenía razón de ser: sus jugadores no fueron lo suficientemente premiados.

La no designación de Daniel Ipata como "Mejor Preparador Físico" fue simple y sencillamente insólita. Así de sorprendente resultó ver a un Christian Giménez con las manos vacías después de la premiación; lo mismo con Carlos Leaño, quien por ausencia, recogió el trofeo de Diego Colotto, y  que para muchos pertenecía a Aquivaldo Mosquera.

Siempre habrá cosas que mejorar en cuanto a logística, sin embargo, el verdadero procedimiento de mejoras, tendría que estar basado en un análisis que pase por la cabeza y sin escalas en el estómago.

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