¿Dónde estás?

Profesionalismo, ¿dónde estas?... Como todos sabemos, Robert de Pinho de Souza se fue sin decirle adiós al bello Jalisco. Algunos dijeron, “se fue a perseguir la chuleta, se fue para crecer” y es...

Profesionalismo, ¿dónde estas?... Como todos sabemos, Robert de Pinho de Souza se fue sin decirle adiós al bello Jalisco. Algunos dijeron, “se fue a perseguir la chuleta, se fue para crecer” y es válido, todo lo que se puede mencionar alrededor De Pinho es justificado. Pero ¿dónde quedó el profesionalismo? y no me refiero hoy al profesionalismo de De Pinho que da mucho de que hablar, sino al de aquellos que gestionaron el ingreso del jugador al club rojinegro, firmaron el contrato y dijeron, “excelente, tenemos las cosas a favor”. ¿En qué cabeza cabe la idea, que un jugador así nunca va iba a tener la posibilidad de ser llamado por algún club de fútbol de cualquier otro lugar distinto a México?

Sólo imaginemos… se contrata a un muchacho que en su país hace goles, es Seleccionado Sub 23, lo que le da roce en competiciones internacionales no sólo a nivel de liga, sino también de Selección Nacional; a esto le sumamos que este joven es brasileño, pues entonces, como directores deportivos, no nos queda más que imaginarnos a un excelente jugador que representará una muy buena inversión, más para un Club como Atlas que los últimos años se ha dedicado a vender jugadores con la finalidad de financiarse y ganar dinero.

Al ver esta noticia, no entiendo como no se prevén estas situaciones. Ahora la plantilla del Club Atlas se quedará con la baja importante de un jugador extranjero que ya había mostrado su peso en la competencia local y, hasta el momento, no podrá ser sustituido en este torneo, ya que, aunque la Federación ha aceptado la sustitución de un jugador que queda fuera de un campeonato por lesión, no ha autorizado la sustitución en caso de baja por incorporarse a un club extranjero.

Aquellos que negociaron traer a este muchacho al balompié mexicano en esas condiciones, han perjudicado enormemente al Atlas, ya que el beneficio económico que se obtiene por la cláusula de rescisión no creo que sea equiparable a lo que pudo haber sido una buena negociación al final de temporada, o un buen manejo de imagen y mercadotecnia, con la cual no estarías dañando a tu equipo al dejarlo sin su estrella y no estarías rompiendo el esquema de Sergio Bueno.

Es una pena saber que en el fútbol profesional existen todavía este tipo de negociaciones que en vez de beneficiar a un club, terminan dañándolo en exceso.

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