¿Ser o no ser? ¡Esa es la cuestión¡

En esta ocasión quisiera que me permitieran compartir con todos ustedes una experiencia que me toco vivir Cruz Azul.

Queridos lectores para mi es un placer el saludarles de nuevo. En esta ocasión quisiera que me permitieran compartir con todos ustedes una experiencia que me toco vivir Cruz Azul.

Habrá que remontarnos al año de 1991 en la Noria. Con el ánimo de encontrar nuevos talentos del fútbol, la institución realizó las llamadas visorias tras la búsqueda de nuevos prospectos.

Dentro de la gama de jugadores que se presentaron, destacaron dos chicos que sobresalieron de los demás. La peculiaridad de estos elementos es que gozaban de características diferentes, uno de ellos con grandes condiciones físico-técnicas y el otro con sólo las necesarias pero que destacaba sobre todas en actitud.

Estos dos jugadores fueron reclutados y registrados por el club. Para no herir susceptibilidades emitiré sus nombres.

Curiosamente, el primer joven que mencione, el cual tenía todas las condiciones naturales que se requieren para este hermoso deporte, con el paso del tiempo mostró su indisciplina. Los primeros síntomas fueron el llegar tarde a los entrenamientos y al horario marcado por el técnico, incluso llegó a faltar y su vida personal era muy desordenada.

El segundo chico que adolecía de un gran perfil técnico, mostró que su poder de superación y sus ganas de ser, lo harían mejorar sus aptitudes. Todavía lo recuerdo ser el primero en llegar al entrenamiento y el último en irse, para perfeccionar su técnica. Con una gran disciplina, constancia, espíritu de lucha ejemplar, se fue ganando un lugar, era digno de resaltarse como luchaba por ver su sueño convertido en realidad.

Con el paso de los años me encontré al joven de grandes cualidades y desafortunadamente me enteré que no se había podido mantener en las filas del fútbol profesional. Lo triste de esta historia es que ese talento o diamante en bruto ahora trabajaba como taxista y por su indisciplina y falta de actitud había tirado a la borda una prospera carrera como futbolista profesional.

Sin embargo, el chico que gracias a su actitud encontró la llave para mejorar sus aptitudes, no sólo llegó a ser futbolista profesional, su deseo y sus ganas lo llevaron al fútbol español y fue considerado titular indiscutible en el once inicial de la Selección Mexicana. Y cada vez que se vestía de futbolista, salía a comerse la pelota y dejarlo todo en la cancha.

Con esta anécdota, quiero resaltar que la actitud es más importante que la aptitud para lograr el éxito en cualquier deporte de alto rendimiento y en la vida misma.

Algunos ejemplos de aptitudes físico-técnicas son: fuerza, velocidad, resistencia, coordinación, flexibilidad, buen golpeo, buena conducción, control de balón, remate de cabeza, dribling y buen tiro a gol; mientras las actitudes las entendemos como: disciplina, auto confianza, concentración, determinación, constancia, liderazgo, manejo del stress, entre otros.

Muchos jóvenes dentro del deporte de alto rendimiento se quedan en el camino y no llegan a triunfar o realizar sus sueños, por la carencia de actitud y no por falta de aptitudes.

Quisiera recomendar a los padres y a los jóvenes que no duden en acercarse a los profesionales de la psicología deportiva para reforzar quizás algún tipo de carencia referida en el ámbito de las actitudes.

Espero y esta pequeña reflexión les sirva a los futuros talentos que se han trazado el camino de triunfar en el deporte, en otra profesión o en su vida personal. Y entiendan que los límites muchas veces nosotros mismos los propiciamos al no confiar o creer que con talento llegarán por si solas.

Pongan suma atención a las aptitudes sin descuidar las actitudes que finalmente son el complemento de aquellos que llegaron al éxito.

Espero muy pronto volver a estar en contacto con ustedes.

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