¿Baño de humildad?

La gente sólo aprende de sus errores cuando los acepta y asimila, si no, sólo se convierten en penosas anécdotas.

La gente sólo aprende de sus errores cuando los acepta y asimila, si no, sólo se convierten en penosas anécdotas. El “baño” que le pegó el Barcelona al Real Madrid, deja algunos puntos por analizar, pero una sola moraleja. Para empezar yo no creo que el equipo “Merengue” sea del “montón” en España (ya sabemos que el Barça le puede meter 5 goles a cualquiera de los demás clubes en esa Liga). Tampoco creo que Mourinho sea un tipo incapaz tácticamente hablando como algunos dicen (y hace 3 días era el mejor del mundo). Por supuesto que aquí el más grande mérito es para los de azul y grana (todos) que siguen demostrando ser un ejemplo de organización, buen futbol y deportivismo, pero ojo que los de blanco podrían reír mejor, al final de la temporada (faltan aún 25 fechas y son muchas). Claro que a mí me gusta más hoy cómo juegan Xavi, Iniesta y el “mago” de Messi, pero más aún me apego a su estilo respetuoso (que no quiere decir medroso), disciplinado (que no quiere decir acartonado o aburrido) y enteramente profesional (entendiendo que son futbolistas en activo y las 24 horas deben pensar en ello, porque después el tiempo se escapa y la carrera se acaba). Si Mourinho creyó poder seguir motivando a sus hombres con fanfarronerías tendría que darse cuenta que esto no le funcionó (aunque pueda seguir surtiendo efecto ante los otros 18 equipos rivales de la Liga). La pregunta sería, saber si el técnico (Mourinho), la estrella ofensiva (Cristiano Ronaldo) y los acompañantes frustrados de ayer (Ramos, Alonso y compañía) entendieron ¿por qué vino la debacle? (además de la perfecta ejecución barcelonista que igual ganaba el juego, aunque pudiera ser por diferente marcador y otra imagen). La esencia petulante de los dos primeros creo que no los dejará sentarse tranquilamente a estudiar los errores de ayer (y de los días previos). Ambos portugueses han triunfado antes con el estilo arrogante que algunos creen infalible (sentirse superiores a los demás) y que en otros escenarios les han dado frutos, pero en otros no (los fracasos de Cristiano Ronaldo con su selección nacional lo demuestran). Si Cristiano Ronaldo y José Mourinho (particularmente) aspiran a mayores reflectores (ganar títulos con la franquicia más importante de la historia del futbol que es el Real Madrid) y que los triunfos resuenen al máximo, deberían empezar a entender que la humildad no es tan nociva como ellos piensan. La pregunta es ¿algún día lo entenderá.

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