Noche de Graduación

Quienes lo vieron jugar lo describen como el jugador con más clase que haya defendido la Selección Mexicana. Tomás Boy es uno de los contados cracks que se encuentran en la lista del balompié azteca.

Quienes lo vieron jugar lo describen como el jugador con más clase que haya defendido a la Selección Mexicana.

Tomás Boy es uno de los contados cracks que se encuentran en la lista del balompié azteca, inmortalizado por su forma de surcar el campo tocando el esférico, y por esa pegada privilegiada que fue la pesadilla de los arqueros a balón parado.

“Juega como extranjero, pero mete como mexicano”, es una frase que se me grabó de niño cuando me describían al famoso “Jefe”.

Su camino como jugador fue indiscutible, y como entrenador ya ha dado muestras de saber plantear ofensivas temerarias. Pero le falta la escena del ganador, ésa que sí logró con Tigres en dos ocasiones bajo el mando de Carlos Miloc.

Le falta exponer sus conceptos bajo todos los reflectores, y convencer a los escépticos de que en su personalidad exaltada existe un táctico de este deporte con la capacidad de cambiar un encuentro desde la banca.

Hoy Tomás puede vivir su graduación como entrenador, dejando de ser un personaje con estilo espectacular para empezar a ser un técnico que enmarca vitrinas.

Hay quien dice que merece un título. Yo creo que lo necesita.

Porque entre lo temperamental de su carácter y su genio futbolístico, Monarcas posee a un estratega que estaría despegando para rondar otro nivel de equipos. ¿La Selección? Es prematuro, pero es su sueño, y empezaría a cumplirlo sumando semanas como ésta.

Su carácter explosivo siempre será un hándicap en contra para directivas que temen a la pérdida de control. El festejo del domingo en la Semifinal quedará para la polémica, y podríamos discutir muchas horas sin llegar a un acuerdo sobre si fue o no provocación al Cruz Azul.

Lo cierto es que más allá de sus arranques, Tomás tiene una cita con su historia para dar el paso que lo ponga en el siguiente nivel, rebasando con éxitos cualquier implicación en el tema de la personalidad.

La última palabra la tiene él mismo, ante una generación puma que rompe toda la lógica del futbol actual. LA UNAM sin inversiones, sin procesos forzados y sin basar su juego en extranjeros, ha arrojado nuevamente una cantera auténtica, que puede bordar una estrella más a su escudo, y declararse lista para aventuras mayores.

La fiesta de graduación tiene sólo un lugar en el estrado. El primer examen, hoy, será fundamental.

Twitter @oscaradrian_vzz

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