Qué difícil, Chepo

Llegar a una Final con paso invicto sería motivo de elogios en cualquier Confederación del Mundo, pero en nuestra sorprendente Concacaf la obligación supera al reconocimiento. México ha sido el mejor

Llegar a una Final con paso invicto sería motivo de elogios en cualquier Confederación del Mundo, pero en nuestra sorprendente Concacaf la obligación supera al reconocimiento.

México ha sido el mejor equipo en esta Copa Oro, tanto en futbol como en resultados, y sin embargo no parece despertar mérito ante la opinión pública, todo por culpa de la debilidad de los rivales.

La incredulidad ante el progreso opaca a una Selección que está haciendo lo que debe en la cancha, y que anoche ante Honduras logró un resultado tan digno en su forma, como por el premio de su consecución.

Con 18 goles en cinco partidos, y sólo dos recibidos, México pinta una actuación que nunca ha complicado el objetivo de calificar a la Copa Confederaciones. Y eso no basta para repartir expectativa en los actores actuales.

Porque si de escenarios ideales hablamos, este equipo ha realizado ocho cambios desde su confección original. Desde el castigo a Corona, la lesión de Luis Pérez, la enfermedad de Osorio, y los cinco implicados en doping, ‘Chepo’ ha tenido que reemplazar a la tercera parte de su plan original. Eso sin olvidar que previo al debut, Sinha –pieza clave de su esquema- tuvo que dejar la concentración por la muerte de su padre.

Y sin embargo está en una nueva final. Y esto no alcanza para despertar confianza.

La costumbre de obligar al Tri en el certamen de su zona parece enterrar la premisa de que los rivales también creen que le pueden ganar al equipo azteca. Olvidemos la famosa reducción de distancias. A México se le pone resistencia por la buena o por la mala.

Y ahora el equipo verde se juega todo en un solo partido, que marcará el calificativo que recibirá la aventura del primer torneo oficial en la era De la Torre.

Si lo gana y es campeón, México gozará del único mérito de hacer lo que debía. Si lo pierde y Estados Unidos celebra, no faltará incluso quién pida la cabeza del entrenador.

Qué difícil competir con esos parámetros.

La vista apunta ahora a una débil escuadra norteamericana, que por su nivel gris en el certamen, hoy más que nunca tiene todo por ganar y nada qué perder. Crece el extremismo.

Ganar para ser el mejor, -aunque no se reconozca así-, o perder y cargar con la culpa de no poder figurar en una de las zonas más débiles del planeta.

Es una obligación que carcome.

Qué difícil, ‘Chepo’.

Twitter @oscaradrian_vzz

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas